La 'Letro' se prepara para cumplir un siglo

Material publicitario de la fábrica, en los años veinte.
El Pleno del Ayuntamiento aprueba impulsar los actos del centenario del nacimiento de la auténtica revolución de la ciudad, que comenzó a fraguarse en 1917

Córdoba sí tuvo su revolución industrial, a diferencia de lo que machaconamente se ha repetido en los mentideros de la ciudad. Lo que pasa es que llegó tarde (hace un siglo) y acabó pronto (la Guerra Civil la mermó). La revolución industrial de Córdoba se llamó Sociedad Española de Construcciones Electromecánicas (Secem) y fue tan potente que empleó a miles de personas. Un ejemplo es que se tuvo que construir un barrio para alojar a sus trabajadores. Su huella, además del barrio, está en que aún hoy una de las principales materias que exporta Córdoba es el cobre.

Este viernes, el Pleno del Ayuntamiento de Córdoba aprobó una declaración institucional para sumarse a los actos del centenario de la Electromecánicas que está preparando una comisión. Pero, ¿cuándo se creó la popularmente conocida como la Letro en Córdoba? Como muchas de las grandes fábricas metalúrgicas españolas, la Letro nació en 1917 (en plena Primera Guerra Mundial), pero no lo hizo en Córdoba, sino en Madrid.

Quien mejor ha estudiado el nacimiento y evolución tanto de la fábrica como de su barrio (es imposible entender el segundo sin el primero) es Miguel Barrón Lara, que ha publicado diversos artículos científicos, como este en la revista Arqueología. Barrón, en su artículo, detalla que la Letro se constituyó en Madrid en junio de 1917. Se constituyó antes, incluso, de saber dónde se iba a instalar una fábrica que nacía para abastecer de “de todo tipo de material eléctrico” a un mercado en auge, con una Europa arrasada por una guerra en la que España se mantuvo al margen, e hizo mucho dinero.

Se eligió Córdoba y los terrenos actuales por su cercanía a la vía del tren, por lo fácil que era abastecerla eléctricamente con cables de alta tensión desde Peñarroya-Pueblonuevo, por lo cerca que tenía agua fresca y abundante (el Guadalquivir) y por la naturaleza del lugar, donde se podían construir fábricas con facilidad por las condiciones del suelo. La empresa se constituyó en 1917 pero la empresa no empezó a funcionar hasta 1921.

Entre los accionistas de la sociedad estaban Le Creusot y el Barón Empain, el Marqués de Urquijo, la Banque Union Parisienne, Sociedad Minero Metalúrgica de Peñarroya, Cía. de Productos Químicos de Huelva, C & A. Figueroa, Bauer y Cía..., entre otros. Secem creó Cenemesa apenas nueve años después, cuando se vio incapaz de mantener tres líneas de producción.

En su artículo, Miguel Barrón ya destaca la rápida y obvia necesidad de mano de obra especializada. Y asegura que además de cordobeses (la mayoría eran jornaleros) a la Letro se incorporaron muchos antiguos mineros de Cerro Muriano (las minas se cerraron en esa época), además de trabajadores de Peñarroya, Linares, Castillo de las Guardas y Río Tinto. La empresa decidió, entonces, crear un barrio. Córdoba quedaba lejos y en los años veinte la carretera de Palma del Río seguía siendo un camino.

Poco a poco, la empresa fue diseñando un barrio que al principio fueron barracones (aún queda alguno). A mediados de los años veinte había casi un centenar de barracones, en los que vivían los obreros, pero que rápidamente se fueron transformando en viviendas. Estos barracones se centraban en la zona conocida como Barrio de la Bomba.

Después, la empresa decidió comenzar a construir viviendas para sus trabajadores. En una primera fase se proyectaron 248. Entre ellas también estarían las destinadas al personal directivo, a los ingenieros (la mayoría extranjeros) y también a los encargados. Desde entonces se intentó hacer al barrio lo más autónomo posible, dotándolo de economatos y escuelas.

Tras la Guerra Civil, en los años cuarenta, la empresa optó por ampliar el barrio con la construcción de unas 90 casas en la margen izquierda de la carretera. Junto al nuevo barrio se levantó una iglesia, la actual dedicada a Nuestra Señora del Rosario, dos escuelas más y una Escuela de Artes y Oficios. En 1957, al Norte, se construyó un tercer barrio, también en cuadrículas y con 237 viviendas.

Secem se mantuvo con vida hasta 1978 cuando se fusionó con otras tres empresas del cobre en España. Nació así Ibérica del Cobre. Pero el barrió siguió y la actividad económica de la zona, cada vez más menguante, también. Hoy Cunext Cooper sigue exportando cobre transformado a medio mundo. Ya no necesita a miles de trabajadores, como antaño, y muchos de los que viven en la Letro trabajan en otros sectores muy diferentes a los que dieron origen a sus casas, hace algo menos de un siglo.

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