El juez ordena el inmediato desalojo de Lourdes Castro

Lourdes Castro, fente a los juzgados, hace un mes. | MADERO CUBERO
El magistrado no ha esperado a que se resuelva el recurso presentado en la Audiencia contra la sentencia que condenaba a la mujer por ocupar la casa de la que había sido desahuciada

Lourdes Castro y sus dos hijos puedes ser desahuciados en cualquier momento. Otra vez. El juez que la condenó hace un mes por ocupar su propia casa, de la que había sido desalojada, ha ordenado que de manera inminente se ejecute la salida de la familia de su vivienda del Campo de la Verdad. El magistrado no ha esperado a que la Audiencia resuelva el recurso que presentó Lourdes contra su sentencia. Y atiende, así, la principal reclamación de la parte contraria, la empresa que compró la vivienda en una subasta del Banco Santander. Para protestar por este hecho, Lourdes, sus allegados y miembros de la plataforma Stop Desahucios van a denunciar estos hechos y a concentrarse el lunes frente a la Audiencia de Córdoba.

El juez consideró en sus sentencia que la mujer reside con sus dos hijos de forma ilegal en esa vivienda de la que fue expulsada oficialmente el 19 de octubre de 2012 por impago de una hipoteca de 72.000 euros. Solo unos días después, Lourdes recibió la llamada de un vecino diciéndole que la puerta de su casa, en la calle Evaristo Espino, 51, en el Campo de la Verdad, estaba abierta. Lourdes cogió a sus hijos y ocupó de nuevo la vivienda.

La afectada ha venido comprensión por parte de los magistrados que dictan las sentencias de desahucios. Pero no la ha obtenido. “Los jueces son parte del pueblo y pueden hacer una interpretación de las leyes a favor del pueblo”, decía hace un mes. “Ellos pueden hacer una interpretación de las leyes que se ajuste a las necesidades del pueblo”. Castro se preguntaba entonces qué podía hacer si finalmente se ejecutaba la sentencia y terminaba fuera de su casa. “Nos podemos quedar en la calle, con dos críos. ¿Y dónde nos vamos ahora?”.

Lourdes acudió a Stop Desahucios cuando su caso ya estaba muy avanzado y la orden de desalojo ya pendía sobre su cabeza. Y es que, de los 72.000 euros que la familia pidió en 2005 al banco de Santander hipotecando su propia casa para reformarla, solo pudieron hacer frente a los primeros 12.000 euros. El Banco de Santander terminó subastando su casa, comprada por un fondo llamado Propiedades Residenciales con sede en Luxemburgo. “Nunca hubo toma de posesión real de la casa por parte de Propiedades Residenciales”, alega la afectada para recurrir la sentencia.

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