De la jaula del zoo en julio, al despido definitivo en enero

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Los dos empleados que se encerraron por su cese, se quejan de que se haya cubierto sus plazas sin contar con ellos

En julio se encerraron en una jaula del zoo de Córdoba. Tras los barrotes donde pasan sus tristes vidas los animales allí encerrados, dos trabajadores municipales del parque protestaban por el despido al que se habían visto sometidos. Los dos accedieron a sus puestos de trabajo mediante un concurso oposición libre que fue recurrido por otros opositores por presuntas irregularidades. Tras un farragoso proceso judicial que duró tres años, el Ayuntamiento los despidió acatando la resolución del juzgado. Los empleados afectados pedían alternativas al despido ya que, señalaban, sus puestos eran imprescindibles y podían ser reubicados.

Los empleados abandonaron la cárcel de animales cuando el Pleno del Ayuntamiento acordó buscar una solución para ellos. Pero el ocho de enero los dos trabajadores fueron citados en el zoologico y les entregaron la carta definitivo de despido, que pasó a ser efectivo dos días después. Uno de ellos afirma que sufrió un grave problema de salud a causa del estrés y la ansiedad que le produjo la noticia. Inmediatamente, denunciaron la medida en los tribunales, pero están a la espera de una resolución.

Su indignación ha crecido cuando han sabido que sus dos plazas han sido ocupadas por sendos trabajadores interinos que han pasado a ser fijos. Además, afirman que se ha sacado una tercera plaza por una prejubilación a la que se ha acogido un empleado. “No nos han avisado ni han contado con nosotros para nada”, ha señalado Luis Barruquera, uno de los dos despedidos.

El Ayuntamiento se ha limitado a señalar lo mismo que ya esgrimía en verano: no pueden hacer nada más. “El Consistorio lo único que está haciendo es acatar una sentencia judicial”, afirmaba un portavoz municipal.

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