Isa y Ana: dos vecinas de barrios pobres a las que un contrato laboral les ha cambiado la vida

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Ana e Isabel son los testimonios de quienes han vivido lo más hondo de la crisis económica acuciada aún más en dos de los barrios más pobres de Córdoba: Las Palmeras y Guadalquivir. Mientras que una sobrevivía con la ayuda de sus padres y con la manutención de su hija, la segunda lo hacía limpiando casa por casa. Sus voces reflejan la feminización que el desempleo experimenta en Córdoba, provincia líder en España en el descenso del nivel de ocupación femenina entre los años 2015 y 2017. Pero Ana e Isabel han conseguido romper, por fin, esa estadística gracias a su participación en un programa que les ha cambiado la vida: Incorpora.

En una de sus rutinarias visitas a la oficina de empleo, a Ana le informaron de tres cursos que se iban a impartir en la Asociación de Educadores Encuentro en la Calle, ubicada en el barrio del Guadalquivir y premiada en numerosas ocasiones por la labor que desempeña. Ya había agotado todas las ayudas y prestaciones sociales y sólo subsistía gracias a la manutención de su hija y a la ayuda que le brindaban sus padres. “Menos mal que los tenía”, agradece. Sin nada que perder, decidió apuntarse al curso de camarera de piso. Hubo quienes le auguraron que “no iba a colocarse” porque cursos como ése servían para muy poco. De las generalidades vienen los errores. Casi dos años después, Ana ha conseguido un contrato indefinido como camarera de piso en el hotel Madinat.

Isabel fue de las primeras personas que participó en estos cursos, que comenzaron su andadura en 2015. En aquellas fechas, la situación familiar de Isabel era crítica debido a la carestía de recursos económicos. Sólo le quedó la salida de apuntarse también al curso de camarera de piso. Después de superar las 200 horas teóricas, desarrolló otras 100 de prácticas en el hotel Adelfas. En junio de 2015 realizó una entrevista de trabajo para el Hospes Bailío. Desde marzo de 2017 disfruta allí de un contrato indefinido. “Nunca antes había trabajado en un hotel y pasé, directamente, a un cinco estrellas”, explica Isabel, que redunda en la sorpresa que supuso para ella que “nadie mirara” de dónde procedía: Las Palmeras.

Cuando Isabel empezó el curso tenía 40 años, una edad que empieza a ser un escollo para la contratación. La asociación Encuentro en la Calle, que tiene la Medalla de Oro al Mérito de la ciudad de Córdoba, es consciente de ello y antes de impartir las clases visita aquellas empresas susceptibles de contratar a mujeres de entre 30 y 40 años. Las técnicas de la asociación, Capi Villalba y Aurora Muñoz, explican que la complejidad de reducir la tasa de paro femenino en esa franja de edad ya que las empresas suelen requerir personal más joven. Sin embargo, la red de compañías hoteles y de restauración que ya ha tejido esta asociación está permitiendo una mayor reinserción laboral de unas mujeres que ven cómo la propia sociedad paraliza su productividad.

Estas nuevas oportunidades laborales no sólo han cambiado sus vidas, sino también de los que las rodean. Isabel tiene dos hijos y uno de ellos pudo empezar sus estudios en la Universidad, donde cursa un doble grado de Filología Hispánica y Traducción de Inglés e Italiano.

El programa Incorpora de la Obra Social La Caixa y Fundación Cajasol ha permitido que durante este último año se hayan podido formar 61 personas como como camarera de piso, auxiliar de gerocultura o personal polivalente de comercio y ventas. De ellas, entre el 70% y el 80% han conseguido un empleo, un alto índice que hace que estos cursos presenten una alta demanda. Por ello, y aunque son cursos abiertos a toda la ciudad, desde la asociación explican que hay ciertos sectores de la sociedad que sí tienen prioridad: aquellas personas que se encuentren en situación de exclusión social o en riesgo de pobreza, víctimas de violencia de género, personas que hayan superado adiciones o quienes hayan salido de la cárcel e inmigrantes con permiso de trabajo.

Con aquellas personas que no consiguen un puesto de trabajo, la asociación realiza un seguimiento de entre tres y seis meses durante las cuales las asesoran y las apoyan para que su búsqueda de empleo no cese y encuentren una oportunidad que se abre a regañadientes entre los barrios más desfavorecidos.

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