#Heroínas sin capa | Agricultora: “El valor del campo se nos ha presentado de frente con esta crisis”

Rosa Pineda, en su huerto ecológico | MADERO CUBERO

Rosa Pineda atiende al teléfono después de recoger la producción de habas de su huerta ecológica en Encinarejo. Entre los chubascos primaverales, esta agricultora prosigue la labor, ejemplo de que “el campo no para” en este estado de alarma por la crisis sanitaria del coronavirus. Rosa es un ejemplo de los miles de agricultores que desde el inicio de esta situación excepcional sostienen la alimentación de la población confinada en sus casas.

El Covid-19 que ha impactado de lleno en toda la sociedad tiene en la agricultura uno de los sostenes para que la vida continúe. Un sostén imprescindible siempre, pero cuyo verdadero valor, ahora, “se nos ha presentado de frente” con esta crisis. “Tenemos que darle valor al campo”, reflexiona Rosa que, en estas semanas de confinamiento para la población, ha visto reconocido ese valor y su labor en “correos muy cariñosos de los clientes, que nos arropan” en esta situación.

“Tenemos un sentimiento de mucha responsabilidad”, cuenta Rosa. “Siempre tiene que haber alimento, te sientes con esa responsabilidad”, reflexiona para explicar cómo en estos días su tarea se reparte entre la recolección de los productos de temporada y la preparación de la tierra y la siembra para los meses próximos.

Esta agricultora no ha salido de sus huertas en Encinarejo desde el inicio del estado de alarma. Con su madre enferma de Alzheimer a su cargo en la casa que tiene en esa parcela, Rosa se ha confinado con ella, manteniendo su trabajo en el campo pero autoimponiéndose no salir y entrar para evitar la posibilidad de llevar el virus a casa.

Cestas de productos hasta la puerta del cliente

En la huerta, se han impuesto las medidas de prevención en el trabajo con su socio en la cooperativa, Fernando. “Mantenemos siempre la distancia de dos metros y tenemos un kit con guantes y mascarillas para el reparto de las cestas”. Porque los productos ecológicos de la huerta de Rosa llegan -siempre y también en este estado de alarma- los miércoles y jueves de cada semana a la puerta de sus clientes.

Algunos puntos de reparto que anteriormente tenían establecidos en establecimientos ahora cerrados se han modificado y las cestas que en estos días se llenan de habas, lechugas, cebolletas, zanahorias o rabanitos llegan directamente al portal del cliente. Así mantienen el distanciamiento preventivo con ellos y pueden agilizar la labor de reparto que hace Fernando con bolsas reutilizables que se desinfectan previamente, una limpieza similar a la que siguen con la furgoneta de reparto.

Cada semana, entre 30 y 40 cestas con productos salen de la huerta de Rosa, que mantiene el ritmo de producción y venta. “Hemos perdido momentáneamente clientes como eran profesores a los que les llevábamos las cestas al instituto y ahora, con el centro cerrado, se han vuelto a sus municipios de origen. Pero también hemos sumado clientes nuevos que ahora quieren que los productos de la huerta le lleguen a casa”.

Además de la entrega directa desde su huerta al cliente, Rosa también prepara verduras y hortalizas que se incluyen en la iniciativa Alimentando Córdoba, creada por los productores del Ecomercado, que ahora también envían a sus clientes cestas combinando todo tipo de productos.

“Mi vida en sí no ha cambiado mucho”, reflexiona Rosa sobre cómo la labor en la agricultura prosigue pese a la paralización de la vida en el estado de alarma. Su tarea sigue adelante, marcada solo por los tiempos del campo, de las cosechas y mirando al cielo siempre. “Soy afortunada, pero no te sientes bien porque piensas en todo lo que está pasando la gente”.

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