Denuncian el abandono de restos óseos a la intemperie en los trabajos de Memoria Histórica

Estado de las catas en el Cementario de la Salud | ALEJANDRO CAMACHO

Lo ha denunciado en Twitter Alejandro Camacho, que cuenta en un hilo el estado en el que se ha encontrado las fosas comunes del Cementerio de La Salud en las que se están realizando catas arqueológicas para identificar los restos de los represaliados en la Guerra Civil en la ciudad. El lugar donde los arqueólogos llevan semanas trabajando ha quedado parte de este fin de semana a merced del agua y en su superficie se pueden observar algunos restos óseos.

Restos óseos que, según Elena Vera, arqueóloga directora del equipo técnico que interviene en la fosa del Cementerio de la Salud, “no pertenecían ni a un enterramiento normalizado ni de fusilados”. La arqueóloga ha reconocido que esos restos se pueden haber quedado “por un olvido” en el área perimetrada, si bien ha aclarado que en el momento en que el equipo tuvo conocimiento de las balsas de agua acudieron a arreglarlo.

El propio Camacho reconocía en su denuncia pública que los efectos del agua son los normales sobre una excavación de este tipo. “Aún así, sabiendo de la implicación emocional y el profundo significado que sobre estos trabajos hay (tanto dolor desde hace tantos años que venimos arrastrando hijos y nietos) esperaba que al menos hubiese venido alguien a comprobar la integridad de las protecciones”, afirmaba al respecto. Finalmente, tal y como reclamaba el denunciante, se acudió a la zona según la arqueóloga, que recuerda que el área de los trabajos está completamente vallada para que nadie entre al interior.

“Si allí ha entrado alguien o ha pisado alguien... El cementerio está abierto, nosotros no podemos estar 24 horas vigilando aquello”, sostiene Vera, que ha relatado que en los días anteriores a las precipitaciones torrenciales de la pasada semana se había ampliado el radio de trabajo porque parte de la fosa iba más allá de un arriate que la circundaba, por lo que hubo que retirar la tierra superficial y se fueron recogiendo huesos de ese nivel.

“¿En un cementerio, qué te vas a encontrar? Huesos revueltos por todas partes, que estaban fuera de contexto y que no pertenecían ni a un enterramiento normalizado ni de fusilados”, asegura la arqueóloga. En este sentido, Alejandro Camacho también presuponía su pertenencia a enterramientos posteriores. “Pero a ver, ya que se está trabajando sobre restos humanos, recojan todos los que vayan apareciendo. Que todos los huesos tienen o han tenido alguien que les llorara”, apostillaba.

A este respecto, la directora de las excavaciones ha remarcado que se está teniendo mucho cuidado con todos los restos óseos que se están encontrando y que “se ha hablado con Cecosam, que son los que tienen que encargarse de esos restos”. Camacho terminaba su alegato pidiendo que la cata sea “un proceso digno y ejemplar”.

Vera, por su parte, destacaba que los trabajos van a muy buen ritmo, gracias al uso de medios mecánicos para actuar en la zona del arriate donde, con posterioridad, se formaron las balsas de agua. “El usar medios mecánicos para la retirada del arriate ha dado un empujón a los trabajos y se va a buen ritmo”, señala la arqueóloga, que ha informado de que este lunes se ha comenzado a desmontar una zona y que puede ser la última antes de poder acceder a los cuerpos y limpiarlos. Para la directora de las catas, todo el proceso está transcurriendo sin sorpresas y se está localizando lo que estaba previsto, de modo de que se está cerca de llegar al momento de excavar en la tumba en sí.

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