Corduba, siglo IV: “Uno no se acuesta romano y se levanta visigodo”

Imagen de archivo de la recreación de un desfiles de soldados tardorromano en Córdoba.
Una representación histórica con actores parte del Templo Romano y acaba en la sala Capitular de Orive para explicar cómo eran el Ejército y las bodas de la ciudad en la época tardorromana

“Uno no se acuesta siendo romano y se levanta visigodo”. Quien esto afirma es el jefe militar nombrado por el Dux de la Bética para defender la ciudad de Corduba en el siglo IV después de Cristo ante el hostigamiento continuo que sufre la frontera mauritana. También puede ser (más realista) un actor, profesor de Historia, vestido como jefe militar de la Bética tardorromana, que esta mañana ha presidido y encabezado un desfile desde el Templo Romano de la calle Claudio Marcelo que ha acabado en boca en la antigua sala Capitular de Orive.

Esta mañana, ante una atestada sala de Orive, llena de cordobeses del siglo XXI, se ha desarrollado una representación teatral que ha tenido más de conferencia y divulgación histórica que de teatro. Con la excusa del desfile, los actores se han dirigido al público para explicar cómo eran el Ejército y las bodas de la ciudad de Córdoba en la época tardorromana, cuando se construyó el fabuloso palacio de Maximiano Hercúleo arrasado poco después de ser descubierto por la construcción de la estación de alta velocidad a principios de los años 90.

Desgracias arqueológicas aparte, la Cohors Baética V Legio VII Gemina explicó cómo vestía el ejército romano y por qué. Y detalló precisamente que un romano no se acuesta un día y se convierte en un visigodo o en un soldado de la Edad Media. Hubo una transición, precisamente en el siglo IV, un momento decisivo para el Imperio Romano que estaba a punto de colapsar.

También ocurrió lo mismo con las bodas. El grupo Íbidem de Puente Genil representó en la sala Capitular de Orive esa transición de la época romana a las bodas cristianas de la actualidad, una evolución en la que la novia no iba vestida de blanco, se contaba con augures, dos testigos y padrinos, por ejemplo

“Esto es una recreación real, no un disfraz”, explicó el concejal de Patrimonio del Ayuntamiento de Córdoba, Rafael Jaén, uno de los impulsores de esta teatralización. “Ellos son historiadores y arqueólogos”, explicaba, ante un soldado romano del siglo IV que ya usaba pantalones.

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