Confinados en el campo: casas rurales con piscina, un lujo difícil de alquilar en Córdoba

Las casas rurales

De todos los nichos del sector turístico cordobés, hay uno que ha resistido mejor que los demás el durísimo golpe asestado por la pandemia del coronavirus y la falta de viajeros: la casa y alojamiento rural. Su robustez se debe, en parte, a que el turismo de cercanía es el que más seguridad transmite en tiempos de incertidumbre, y en parte por las propias especificidades de esta oferta.

A saber: una casa rural con amigos y familiares ofrece privacidad, aislamiento y, en la mayoría de los casos, alquileres módicos y sin compartir espacio con desconocidos, pues se alquilan por unidades y no por habitaciones.

Así que, para todos aquellos que, tras salir de un largo confinamiento en sus hogares, siguen apostando por confinarse con sus familiares y amigos en otro lugar, pocas opciones parecen más seguras que hacerlo en el campo o en la montaña. Y la provincia de Córdoba, una de las más ricas de la península en cuanto a espacios de esta naturaleza -desde Los Pedroches a Sierra Morena, pasando por Hornachuelos, el Guadiato o la Subbética-, se ha situado como un destino rural de lo más apetecible desde que se relajó el estado de alarma.

Pero no todas las casas rurales son objeto de deseo. Francisco Javier Cansinos tiene tres viviendas en alquiler en la Subbética. La primera de ellas abrió en 2001 y desde entonces lleva dedicado al turismo rural, un sector que conoce bien pues durante 5 años fue gerente de la principal asociación andaluza del ramo. Cansinos atiende el teléfono minutos después de haber estado limpiando una de estas casas tras la salida de unos clientes y reconoce que el verano está yendo muy bien en cuanto a reservas, aunque a distintas velocidades en los tres alojamientos que gestiona.

Y es que, de las tres, solo una dispone de piscina. Esa está reservada prácticamente todo el verano, incluido septiembre. “Y me sigue llamando la gente, para que te hagas a la idea. Sin embargo, para las otras dos casas que tengo y que no tienen piscina, ni me llaman, siquiera”, explica este técnico de turismo, con alojamientos en Zagrilla Alta y en Quesada (en la Sierra de Cazorla).

El cordobés de la capital comienza a mirar a su provincia

Cansinos reconoce que para él este año iba muy bien en cuanto a reservas y que el golpe del Covid a la temporada primaveral fue monumental. Sin embargo, a mediados de mayo, la cosa empezó a cambiar cuando se permitió el desplazamiento en la misma provincia. “En ese momento hubo una avalancha de llamadas. Sobre todo pidiendo información, pero también reservando. Y junio, que normalmente es un mes malo, particularmente porque es turismo de familias y en junio los niños tienen colegio, pues ha sido bueno este año”, señala.

Y no solo por reservas de familias. Cansinos ha notado que se han interesado por la escapada rural grupos de gente joven, amigos que no se lo planteaban y que, atraídos por la tranquilidad y el aislamiento, han acabado alojados en una casa en mitad de la montaña. Y, otro dato, muchos de estos jóvenes son de Córdoba capital, un target que no solía interesarse demasiado en los alojamientos rurales de la provincia y que, según Cansinos, este año sí que le hacen ojitos a la Subbética.

“Yo solía alquilar mucho a extranjeros. Franceses, sobre todo. Y ahora, ese hueco lo ha ocupado el turismo nacional y de Córdoba capital. Te diría con toda seguridad que un porcentaje muy elevado de todas las reservas del verano son de Córdoba y de la provincia”, sentencia Cansinos, que tampoco quiere ser muy ventajista, porque, si bien “el verano nos ha favorecido mucho, el otoño es una incógnita”.

La mayoría no ha tenido tiempo para especular con los precios

¿Pero y el precio? ¿Cómo ha afectado la oferta al precio de las casas rurales? Antonio Ramos, presidente de la Asociación Empresarial de Turismo de la Provincia de Córdoba (Emcotur) señala que entre poco y nada. “A lo mejor ha subido algo, pero por la adecuación a las medidas de higiene y prevención, pero algo inapreciable. Yo, por lo que he visto es que no les ha dado ni tiempo a especular, porque, quizá por miedo o incertidumbre, se ha ido asumiendo la demanda conforme entraba”, explica este experto, que ya en mayo advirtió de que, por su tamaño, las casas y alojamientos rurales resultaban “más eficientes para la nueva demanda de perfil familiar o grupos reducidos”.

Así, el precio medio por persona para una noche en uno de los alojamientos en Córdoba es de entre 22 y 25 euros, según Ramos, que ha señalado que, en estos momentos, los espacios rurales de la provincia “están overbooking y hay clientes en lista de espera”. Sus cálculos son que este año se puede llegar a 100.000 pernoctaciones en este sector, 10.000 más que en el verano de 2019, si no le falla la memoria. Y eso que faltan por abrir algunos hoteles, apartamentos y camping de la provincia.

Según los datos que facilitó Emcotur en mayo, la provincia tiene el 48,61% de las plazas de las plazas de alojamiento de toda Córdoba (15.396 de las 31.540 camas disponibles). En cuanto a la capacidad alojativa de la provincia, las comarcas de la Subbética y de la Vega del Guadalquivir, según ha detallado Ramos, copan más del 56% de todo el territorio, llegando entre ambas comarcas a sumar 9.316 plazas (5.232 la Subbética y 4.084 la Vega), mientras que algo menos del 40% de las plazas de alojamiento en casas rurales corresponde a la Subbética, con 1.068, y el 16,5% las tiene el Guadiato, con 469.

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