Solo un comprador milagroso puede salvar a Pérez Giménez

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El juez de lo Mercantil se reúne con los trabajadores de los laboratorios para explicarles cómo está la situación y aclararles que el problema es que ningún inversor ha puesto encima de la mesa el dinero requerido | En cinco días la empresa está abocada a la liquidación y los trabajadores a un ERE extintivo

Esta mañana, el titular del Juzgado de lo Mercantil de Córdoba, Fernando Caballero, leyó en el periódico que a las 10.30 había prevista una concentración de los trabajadores de los Laboratorios Pérez Giménez, en protesta porque finalmente la empresa esté abocada a su desaparición. En un gesto desde luego muy poco habitual, uno de los guardias civiles que custodia el juzgado salió a hablar con los trabajadores. “Su señoría dice que quiere reunirse con ustedes”. “¿Puede entrar la prensa?” “Puede”.

En la sala del juzgado, Fernando Caballero detalló en qué fase está la agonía de los laboratorios Pérez Giménez y de sus casi 200 trabajadores que llevan ya 28 meses sin cobrar. El propio juez reconoció que le iba a dar “el titular a los medios de comunicación”. Y lo dio: “Si hoy viene el diablo y nos hace una oferta por los laboratorios, la estudiaremos. Pero sinceramente, lo veo muy difícil”. El juez precisó que el problema básico en toda la crisis de Pérez Giménez ha sido que en todos estos meses nunca ha llegado al juzgado un inversor con el dinero por delante. Es decir, en los cuatro procesos distintos de adjudicación (una directa, dos subastas y una subastilla) el mejor postor nunca fue el mejor pagador, y finalmente no se llegó a ingresar el dinero que se había pactado para la venta de los laboratorios.

“Todos nos hemos comprado un piso y hemos firmado una hipoteca. Entonces, teníamos el dinero y lo hemos pagado en mano al día siguiente”, explicó gráficamente el magistrado ante los trabajadores. “Lo que queremos en el Juzgado es ver algo que sea real y no un powerpoint”, se quejó el magistrado, que hizo un extenso relato del proceso concursal de los Laboratorios Pérez Giménez para asegurarle a los trabajadores que se han hecho todos los esfuerzos para que la compañía siguiera viva.

Ahora, el milagro tiene cinco días. El auto firmado por el juez de lo Mercantil rechazando la oferta de Krasfarma (que no cumplía los requisitos, ya que planteaba un pago por plazos) aún no es firme y tiene ese plazo, cinco días, para poder ser recurrido. En este tiempo, la llegada a última hora de una oferta por Pérez Giménez sería atendida. Cuando el auto sea firme, el juez no tendrá más remedio que firmar la venta por lotes de los laboratorios en un proceso que se adivina complejo (habrá que vender por un lado los inmuebles, por otro la maquinaria, por otro las fórmulas, los medicamentos, la marca...) y lo que es peor, firmar un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) extintivo para el conjunto de la plantilla.

Con este ERE, quizás, se pondrá fin a la pesadilla de una plantilla que acumula 28 meses sin cobrar, que podrá reclamar en el Fogasa lo debido y una indemnización por todos los años trabajados. Sin embargo, se quedará en la calle un grupo de profesionales muy cualificados y expertos en la fabricación de medicamentos. Y además, una fábrica que era la más moderna del Sur de Europa se convertirá en polvo, ya que es casi imposible que nadie compre la fábrica por lotes y luego “recomponga el puzzle”, como dijo el juez, ya que debería partir de cero pidiendo permisos, creando fórmulas, marcas... El final de una agonía.

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