Comer bajo techo: habilitan un comedor en la Casa Libertad debido al reducido espacio en el de Trinitarios

Comedor en la Casa Libertad | ÁLEX GALLEGOS

Es la segunda vez en dos años que el salón de la Casa Libertad se convierte en un comedor improvisado para atender a las personas sin hogar que viven en Córdoba. La primera fue en 2018, cuando las obras de la Ronda del Marrubial hacían imposible poder dar de comer a los usuarios. Desde el pasado lunes, y por segunda ocasión, la Fundación Prolibertas ha habilitado este mismo espacio para que las personas que no tienen vivienda puedan comer bajo techo y en condiciones de más dignidad.

Aunque el servicio de comedor se ofrece tradicionalmente en el local que la fundación tiene en el Marrubial, sus reducidas dimensiones hace imposible que los usuarios puedan comer respetando las distancias de seguridad social impuestas por el Gobierno de España debido a la pandemia del coronavirus. Por ello, Prolibertas decidió la pasada semana abrir la zona de descanso de la Casa Libertad e incluir mesas y sillas para un aforo máximo de 19 personas.

De esta forma, la fundación está ofreciendo un servicio mixto: la entrega de desayunos, comidas y cenas y la posibilidad de consumirlos en el interior si así lo desea el usuario. Durante el pasado lunes se entregaron 98 packs de almuerzo y cenas, 22 personas desayunaron -repartidas en dos turnos- y otras nueve comieron en estas instalaciones. Ante las peticiones que puedan avecinarse en los próximos días, la Fundación Prolibertas está priorizando este servicio a las personas que no tienen vivienda.

Samuel (nombre ficticio) es uno de las nueve personas que el pasado lunes comieron en la Casa Libertad. Tiene 31 años y hace cuatro se fue a Inglaterra a probar suerte. Bajo el brazo tan sólo tenía experiencia en fontanería y electricidad. Se fue con un “hello y sorry” y consiguió un puesto de trabajo en la hostelería. Tras adquirir experiencia e idiomas decidió dejar el trabajo y regresar a su pueblo natal. Cuenta que tras una discusión con sus padres abandonó su casa y decidió empezar de cero en la capital. Ahora come gracias al trabajo de esta fundación y vive en la calle. Acaba de cobrar el paro y ya tiene los billetes para volver de nuevo a Inglaterra para buscarse de nuevo la vida.

Una vez finalizado el turno del desayuno, la Casa Libertad -que también tiene habilitados los servicios de ducha, consigna y lavandería- abre con el primer turno de los usuarios del centro de día, establecido en un aforo máximo de 23 personas. A las 13:00 finaliza este servicio y los trabajadores y voluntarios das las bolsas de comida sobre las 13:15. El trabajo regresa de nuevo a las 16:00, con el segundo turno del centro de día, que está abierto hasta las 19:00. Al igual que con el servicio de comedor, en los turnos del centro de día también se ha priorizado a las personas en situación de calle quienes, en su mayoría, están alojadas en el Colegio Mayor Séneca.

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