El estado de la ciudad según se mire

La alcaldesa atiende durante la intervención de Rafael Blázquez | MADERO CUBERO

“Ni Córdoba vive ese catastrofismo tremendo ni tampoco esa complacencia”. El viceportavoz de Ciudadanos, José Luis Vilches, hizo, a su manera, este resumen de lo que dio de sí el debate sobre el estado de la ciudad celebrado este lunes en el Ayuntamiento. “En eso voy a estar de acuerdo con usted”, le contestó el portavoz de IU, Pedro García. “Ni la ciudad es el culmen de la alegría ni es la Vetusta de la novela”, dijo.

El Pleno y el debate evidenció más el estado actual del Ayuntamiento y la relación entre los grupos que el propio de la ciudad. Por un lado, el pacto de gobierno entre el PSOE e IU sigue gozando de salud. La alcaldesa, Isabel Ambrosio, llegó a agradecer en su discurso la “responsabilidad” de los cuatro concejales de IU. Pero también se expuso la distancia que empieza a surgir con Ganemos, que sin llegar a retirar el apoyo al cogobierno sí que empieza a desmarcarse: “De las 51 medidas del pacto de gobierno que firmamos, un 25% se ha cumplido bastante, un 25% poco y un 50% casi nada. Peor aún los presupuestos, de nueve una se cumplió, otras parcialmente y el resto nada”, dijo.

Enfrente, y pese a los guiños de la alcaldesa a Ciudadanos, tanto la formación naranja, como el PP (el grupo que ha pedido y convocado el Pleno) y UCOR suspendieron la gestión del equipo de gobierno. “Córdoba está peor”, sostuvieron los tres portavoces en todas sus intervenciones. El más duro, quizás, el portavoz del grupo mixto, Rafael Carlos Serrano, que llegó a provocar la reacción de los portavoces del PSOE e IU.

Sin embargo, en su discurso, ninguno de los seis portavoces municipales renunciaron a algo que empezó expusiendo la alcaldesa: llegar a acuerdos y acercar posturas. “Todos somos concejales y por encima de nuestra adscripción política tenemos una responsabilidad con la ciudad. Me gustaría que de este Pleno surgieran propuestas a favor de la ciudad”, dijo Ambrosio. El PP planteó incluso varios acuerdos al PSOE, pero la portavoz socialista, Carmen González, calificó el ofrecimiento de “postureo”. La alcaldesa, en su réplica, no contestó a esta oferta.

En su discurso, Ambrosio también agradeció el voto positivo que obtuvo de Ciudadanos a los presupuestos de 2016. Pero el portavoz de la formación naranja suspendió esta actitud: “obras son amores y no buenas razones”, en referencia a que su voto se hizo con unas condiciones que Ciudadanos considera no cumplidos.

No obstante, el debate no fue tan bronco como en el pasado. Ninguna de las intervenciones llegó a la descalificación ni a la tensión del principio del mandato. No obstante, no faltaron las alusiones a las polémicas del inicio de este equipo de gobierno y a las acusaciones de gobernar contra la Iglesia (según Ciudadanos y UCOR) o contra los empresarios.

Pese a todo, concluyó con sorpresa. Todos los grupos reclamaban a la alcaldesa que dijera qué era lo que tenía pensado hacer con la ciudad y no lo que ya había hecho (como fue en su primera intervención). Sin embargo, la regidora dejó para el final ya en un turno sin réplica toda la batería de propuestas que se marca como reto de aquí al final del mandato. “Alguna ventaja tiene que tener ser la alcaldesa”, expusieron algunos de los asistentes a la sesión, en el salón de plenos, cuando después de tres horas de un debate más bien escaso recogían sus cosas para irse a almorzar.

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