La Audiencia confirma la pena de cuatro años de cárcel por el derrumbe de Palomares

Juicio por el caso Palomares. | MADERO CUBERO
El constructor de la obra fue sentenciado en enero por el accidente que en 2007 costó la vida de un matrimonio

La Audiencia de Córdoba ha rechazado el recurso interpuesto por el constructor que fue condenado, en enero, a cuatro años de cárcel por el derrumbe, en 2007, de un edificio en la calle palomares. Aquel suceso se cobró la vida de un matrimonio que murió sepultado. “Desestimamos íntegramente los recursos formulados por las representaciones procesales de don Antonio González Carmona [el constructor condenado] y las entidades Axa Aurora Ibérica y Generali España de Seguros, contra la sentencia dictada por el Juzgado de lo Penal 1 de Córdoba, en el Juicio Oral”, reza la resolución.

El juzgado cordobés consideró a Antonio González Carmona responsable de seis delitos: dos de homicidio por imprudencia, otros dos de lesiones (por las heridas provocadas a los hijos del matrimonio), otro contra el derecho de los trabajadores y un sexto de daños. Por su parte, al gruísta lo considera autor de cuatro faltas de imprudencia consideradas leves y le condenó a una multa de 900.000 euros. Mientras, el tribunal absolvió al otro socio contratista de la empresa, al que consideró que no estuvo al tanto de la obra en Palomares, así como al arquitecto técnico, al promotor y al aparejador.

La Audiencia sí estima parcialmente el recurso de las familias afectadas que pedían “prolongar la pena de inhabilitación especial impuesta a don Antonio González Carmona para empleo o profesión relacionada con la construcción hasta los cuatro años y seis meses”. La sentencia del Tribunal Superior destaca que “transcurridos dos años desde la fecha del siniestro, el interés anual aplicable a las mismas no podrá ser inferior al 20%”.

Durante el juicio, se leyeron informes de distintos peritos que la juez usó como principal argumento para redactar su condena. “La causa del derrumbe es sin duda la falta de bataches”, concluyó un informe que fue leído por la magistrada durante la vista. Los bataches son una forma de excavación que asegura que el terreno no se venga abajo. Se construyen en tramos de tres metros de longitud como máximo y se aseguran con puntales y hormigón.

En el caso de Palomares, según el perito, no se construyeron bataches, sino que se abrió una enorme zanja que dejó los cimientos de la casa que se vino abajo al quedarse en el aire. De hecho, al principio los trabajadores sí que abrieron una excavación con bataches, en concreto dos, en la zona derecha del muro. El perito insistió en que ésto favoreció que esta parte del muro no se viniera abajo, como ocurrió con la otra en la que se construyó la zanja de 12 metros de longitud.

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