El Alcázar Viejo se vuelve a vestir de Rocío

Rosario conmemorativo de la filial cordobesa del Rocío | ÁLEX GALLEGOS

La Virgen del Rocío se hizo presente el día de los Arcángeles Gabriel, Miguel y Rafael en las calles de Córdoba mediante el rosario vespertino que la hermandad filial de la capital celebró hasta el barrio del Alcázar Viejo, esencia de patios, de Pasión, Amor y Tránsito pero también de Rocío, pues fue esta joya que forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la ciudad la que vio renacer la devoción rociera en 1978.

Para ello, la hermandad sacó a las calles cordobesas su antiguo y primitivo Simpecado, cuya pintura de la Virgen del Rocío está atribuida a Julio Romero de Torres y que permaneció en el museo de este ilustre hijo de Córdoba durante mucho tiempo (desde 2001) hasta que a mediados del año pasado volvió a manos de la hermandad, que lo venera junto al actual Simpecado en la Real Iglesia de San Pablo.

De este templo partió el cortejo a las siete y cuarto de la tarde. Iba casi un centenar de personas acompañando al glorioso Simpecado de la Virgen del Rocío que bordaron las monjas Adoratrices y al que antecedían hermanos con velas, cuatro ciriales y cuatro antorchas, mientras que a cada lado llevaba un farol. En la parte trasera del estandarte se podían ver los años de la fundación y refundación de la hermandad: 1930 y 1978.

A las puertas de San Pablo comenzaban a rezar los asistentes el Santo Rosario al que ponía música, después de anunciarse cada misterio gozoso, el coro Sol y Luna cantando por sevillanas. A continuación los presentes cantaban también los diez Ave María y se rezaba el Gloria. Así fueron con el antiguo Simpecado por Claudio Marcelo y Ambrosio de Morales, donde la hermandad se adentró en la intimidad de las calles estrechas de esta zona de la ciudad. Por Antonio del Castillo llegaron los rocieros cordobeses a Horno de Cristo, Rey Heredia y Encarnación. Y siguieron junto al muro norte del Patio de los Naranjos y por Judería, Manríquez y Campo Santo de los Mártires.

El viejo barrio estaba cerca. Qué escenario el del Alcázar Viejo y el entorno que lleva hasta él, lugar privilegiado para ver una procesión y en este caso un rosario tan especial como el del Rocío con el que la filial cordobesa prepara cada año su peregrinación anual a la aldea de Almonte en la que se encuentra la Blanca Paloma. Tras pasar el Arco de Caballerizas Reales llegó la hermandad por San Basilio a la parroquia de Nuestra Señora de la Paz, en cuyo altar quedó puesto el Simpecado para presidir la primera sabatina del curso y donde se podrá contemplar durante todo este domingo 30 de septiembre.

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