Ágora 83 recurre la clausura ordenada por la Gerencia Municipal de Urbanismo

Ágora 83 | MADERO CUBERO

Los empresarios que dirigen Ágora 83 anunciaron ayer a través de las redes sociales que sus servicios jurídicos van a presentar un recurso contra la orden de la Gerencia Municipal de Urbanismo de clausurar su terraza, la cocina y la música de su establecimiento de hostelería.

De esta forma, Ágora 83 ha explicado que la orden de clausura recibida el pasado miércoles “ha sido convenientemente recurrida por nuestros servicios jurídicos”. “Ágora 83, a día de hoy, está trabajando con los técnicos de la Gerencia Municipal de Urbanismo para subsanar aquellas deficiencias que hayan podido causar malestar entre los vecinos de la zona, con el fin de obtener la licencia de actividad pertinente, la cual está aún en curso”, prosigue el comunicado.

“Desde Ágora mostramos nuestro compromiso de trabajar día a día en perfecta armonía con nuestros vecinos”, añaden antes de finalizar asegurando que “continuamos con el servicio a pleno rendimiento”.

Este viernes se supo que la Gerencia Municipal de Urbanismo había echado el cierre de parte de las instalaciones por carecer de licencia. Además, la Gerencia le imponía una multa a los propietarios de 7.437 euros.

Cuando abrió, Ágora 83 la conformaban una decena de empresas que, según informaron ellas mismas, propiciaron la creación de 45 empleos directos y más de 20 indirectos. La principal diferencia entre este espacio y otros mercados similares es que Ágora quería disponer de servicio en mesa. De esta forma, el cliente podía optar por ir a cada operador o por ser atendido por los camareros del establecimiento, quienes llevarían el pedido una vez estuviese listo. En el caso de la terraza, esta actividad ya no podrá ser realizada.

La idea de realizar este proyecto, que contó con una inversión inicial de 260.000 euros, surgió en septiembre de 2015 y tardó menos de un año en materializarse. En su momento, Ágora 83 señaló que el espacio estaba dirigido “a todos los públicos” ya que “la diversificación del producto” hacía que se pudiese comer “desde un precio mínimo de aproximadamente cinco euros”.

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