Acusan a la exadministradora del Café de la Luna de quedarse con la colección de discos de oro y guitarras

Logo del Café de la Luna.

El próximo 13 de noviembre, la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Córdoba sentará en el banquillo de los acusados a M. D. A. G., que fue administradora de la sociedad que explotó el popular local de El Café de la Luna en Córdoba. La Fiscalía pide para ella una pena de un año y ocho meses de prisión por, según su acusación, un presunto delito de apropiación indebida. En concreto, el Ministerio Fiscal atiende una demanda de un productor cordobés y le acusa de quedarse con la colección de discos de oro, guitarras eléctricas y trajes de músicos muy populares de la escena española con los que se decoró el local.

Según consta en el escrito de calificación del Ministerio Fiscal, M. D. A. G., junto al productor artístico Paco Martín y otras tres personas más, constituyeron una sociedad mercantil para explotar un local en la calle Al Hakén de la capital. El local abrió sus puertas en el año 2007 siguiendo la filosofía del museo-café que ya explotaba el propio Paco Martín en Santaella. Allí se rendía tributo a la música española de los últimos cuarenta años con la exhibición de piezas exclusivas como las guitarras de Calamaro o Santana, chaquetas de Sabina o Loquillo, una camisa de Antonio Flores, fotografías y discos de oro.

En concreto, el relato de la Fiscalía señala que la colección estaba compuesta por 16 discos de oro, por guitarras de Julieta Venegas, Bryan May, Estopa o Rosendo, dibujos de El último de la Fila o una estatua propiedad de Hombres G. En total, la Fiscalía valora la colección en más de 150.000 euros.

A lo largo de los últimos años, tanto la sociedad como el local ha ido cambiando de socios y propietarios. La Fiscalía relata una sucesión de cambios y ampliaciones de capital. No obstante, la administradora, en el año 2014, decidió alquilar el local para resolver las tensiones de tesorería que sufría la empresa, según el relato del Ministerio Fiscal. El local se volvió a alquilar con la colección al completo.

No obstante, el nuevo explotador cerró el negocio en 2014 y entregó las llaves a la administradora. Siempre según la Fiscalía, la administradora sacó la colección del local, se apropió de la misma y se la llevó a una localidad de fuera de Córdoba, sin que de momento conste su devolución al productor musical Paco Martín, que reclama su titularidad.

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