¿Se acabó la crisis? Eroski, Gaudí y Blanco cierran a la vez

La cafetería Gaudí | MADERO CUBERO

Son tres establecimientos históricos. Tanto, que para orientarse muchos cordobeses han usado su nombre para indicar alguna dirección. "Eso está pasando el Eroski", "justo al lado de Gaudí" o "quedamos en la puerta de Blanco". Este otoño, esos tres establecimientos desaparecerán. Dos son franquicias: Eroski es una cooperativa vasca de supermercados y Blanco una cadena con tiendas en toda España. Gaudí sí que era un negocio local, un café con aroma cordobés.

No serán los únicos cierres de negocios previstos y anunciados para el principio de este otoño. El Banco Popular y el Pastor han anunciado el cierre de cinco oficinas en la capital y el despido de casi 30 trabajadores. En Gaudí trabajaban 11 personas, en Blanco otra decena y en el Eroski casi 70. En total, y de una tacada, más de 130 personas se quedarán sin trabajo en Córdoba, sin contar con los puestos de trabajo indirectos que generaban esos negocios (limpiadores, transportistas, mantenimiento).

El primero en cerrar sus puertas fue el café Gaudí, que a principios de esta semana echó la persiana y sirvió sus últimas copas. La propiedad tiene previsto solicitar el concurso de acreedores y ha llegado a un acuerdo con los 11 trabajadores. Ahora, el negocio ha despertado el interés de muchos empresarios, a los que les gustaría reabrirlo conservando su nombre original.

El primero en anunciar su cierre fue Eroski. Este verano, la cooperativa vasca dijo que replegaba velas en toda España y que se retiraba de los supermercados que consideraba deficitarios. Quedan horas para el último día en que Eroski abra sus puertas. El espacio, que solo puede ser ocupado por otro hipermercado, también tiene novias. Los rumores apuntan a Mercadona, que ni confirma ni desmiente.

Y el último local histórico en arrojar la toalla ha sido la tienda de Blanco en la calle Cruz Conde. Sus trabajadoras se han manifestado esta semana a las puertas del establecimiento para denunciar que además la propiedad del local desahucia a la multinacional por no pagar el alquiler. La zona es una de las más demandadas de la ciudad. Por eso, es probable que la propiedad no tenga problemas en encontrar a otro inquilino.

Sin embargo, todos estos cierres reflejan una realidad: más de 130 trabajadores que no gozaban de empleos mal pagados se irán al paro. Los empleados que vuelvan a ser contratados en los futuros negocios que se instalen lo harán con nuevos convenios y, se supone, con contratos peor pagados. Si hay algo en lo que coinciden los sindicatos que están respaldando todas las concentraciones es que el empleo que se destruye estaba bien pagado y los trabajadores respaldados por convenios colectivos.

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24 de octubre de 2016 - 08:00 h
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