Un aborto tras un desahucio por sorpresa y una semana de estrés

Lourdes y Jose Manuel en su casa después de recibir el alta del hospital FOTO: MADERO CUBERO
La pareja que vive de ocupa en su propia casa pierde al hijo que esperaba

Lourdes Castro, la mujer desahuciada hace dos semanas de su casa por el impago de una deuda de 60.000 euros con el Banco de Santander y que, tres días después regresó como ocupa a la misma, ha sufrido un aborto del tercer vástago que esperaba. Lourdes estaba embarazada de dos meses.

El sábado pasado, hacia las ocho de la noche, mientras veía la televisión con su pareja, José Manuel Mengíbar, la mujer empezó a sangrar abundantemente. “La llevamos corriendo al hospital Reina Sofía. Allí nos confirmaron que era un aborto. Se quedó ingresada hasta las cuatro de la tarde del domingo”, explica Mengíbar.

La pareja de Lourdes sospecha que la pérdida del hijo que esperaban está directamente relacionada con el enorme estrés que sufrió la familia al ser desahuciada de su casa sin ningún tipo de aviso o advertencia previa. Los funcionarios del Juzgado de Primera Instancia Número 2 y la policía abordaron a la mujer cuando regresaba de llevar a sus hijos al colegio, la obligaron a recoger solo lo imprescindible en unas pocas bolsas de plástico.

Un cerrajero cambió la cerradura, impidiendo que la familia pudiese regresar. Tres días después, alguien reventó la puerta. Los vecinos avisaron a la pareja y volvieron a su casa con los niños, de . Desde entonces, viven como ocupas en su propio hogar.

“Ya se lo advertí a los funcionarios el día del desahucio. Como mi mujer abortase por lo que estaba pasando, iría a por ellos. Y lo voy a cumplir”, advierte José Manuel. La familia, junto a la plataforma Stop desahucios, que les ha apoyado en todo momento, estudian la presentación de una denuncia contra el juzgado por causar el aborto de Lourdes. “En el hospital, una enfermera me dijo que podía estar relacionado”, señala la pareja de Lourdes.

Mientras tanto, la familia sigue viviendo en su casa. Por el momento, siguen teniendo agua y luz, pues las facturas están pagadas. Y nadie se ha puesto en contacto con ellos. “Solo vino un funcionario del juzgado, diciéndome que venía a hacer un informe de la casa para la parte contraria. Le dije que anotase que la casa estaba ocupada por sus antiguos propietarios. No insistió y se fue”, termina José Manuel.

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