18 años después de su cierre, arranca la demolición del Pabellón de la Juventud

Arranca la demolición del Pabellón de la Juventud | ÁLEX GALLEGOS

En el año 2001, el Pabellón de la Juventud del Sector Sur cerró para siempre sus puertas. Este lunes, 18 años después, el Ayuntamiento ha iniciado los trabajos de demolición de un espacio mítico para el espacio cordobés. Y ha empezado desmontando las cuatro esculturas que representan diferentes iconologías del deporte y que fueron realizadas por el escultor cordobés Luis Aguilera Bernier (Córdoba 1924-2011) a principios de los años sesenta.

La demolición tiene un presupuesto de 72.053,33 euros IVA incluido y el plazo para el desarrollo de la intervención se ha fijado en 48 días. En noviembre, el Pabellón de la Juventud tiene que ser historia, definitivamente. Entonces, su edificio será polvo y escombros, y la parcela que ocupaba un inmenso solar. La demolición se quedó firmada por el anterior equipo de gobierno, que, eso sí, no decidió qué hacer con el gran espacio que quedará vacío.

La parcela, de 2.746 metros cuadrados, “tiene muchas posibilidades”, tal y como detalló el concejal de Deportes Manuel Torrejimeno. El edil de Ciudadanos no se ha cerrado a ninguna propuesta, y aunque los vecinos demandan la construcción de una piscina y una sala de barrio, el concejal ha insistido en que también se propone “lo que había”, un pabellón deportivo.

Eso sí, la demolición ha empezado casi de la misma manera que todo el proceso administrativo del edificio. A las 10:00 estaba convocada la prensa para presenciar el traslado de la primera de las cuatro estatuas del pabellón, que van a ser trasladadas a la sede del Imdeco para reubicarlas posteriormente o en el mismo pabellón o en otro espacio. Sin embargo, el trabajo se complicó precisamente por el sistema de instalación de estas esculturas, que estaban muy bien ancladas.

Hace casi dos años, el Ayuntamiento anunció que la demolición del pabellón comenzaría en el primer trimestre del año 2018. Lo hacía después de años de trámites para lograr la titularidad del inmueble, propiedad del Gobierno a través del patronato Huertos Familiares.

El pabellón cerró definitivamente sus puertas en 2001. Antes, tras la construcción de Vistalegre, sus pistas dejaron casi drásticamente de tener la habitual presencia de deportistas. Sus paredes empiezan ya a ser historia.

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