Reyes Magos, ¿ Cómo se lo digo?

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Llega la última fiesta de esta Navidad, la más ilusionante y con la que sueñan los pequeños de la casa: la llegada de los Reyes Magos. Todos hemos esperado esta noche mágica con mezcla de ilusión, nervios, alegría e incluso miedo por el carbón que intuíamos que nos habíamos ganado durante el año.

Pero los niños van creciendo, se hacen más preguntas y se empiezan a plantear muchas cosas que antes daban por hecho: ¿cómo puede vivir una persona tanto tiempo? ¿ cómo puede ser que en una noche puedan recorrerse el mundo? ¿Cómo es posible que hayamos visto al paje que recoge las cartas  en El Corte Inglés cogiendo el coche en el parking? Y miles de cuestiones más, muchas muy difíciles de contestar de una forma convincente, ya que su imaginación es infinita, y sus ganas de conocer y dar una explicación a todo también…

A todo esto, se suma las relaciones con otros niños, algunos con hermanos mayores que no han sabido guardar el secreto. También la televisión puede crear grandes dilemas, a veces veo películas y anuncios que ahora, siendo mayor, me parece increíble que muchos niños no se den cuenta de todo antes.

Todo esto hace que a partir de los 7-8 años se cuestionen seriamente si los Reyes Magos existen. Ante las preguntas de los hijos, los padres pueden captar si éstos están capacitados para recibir la noticia o si todavía necesitan seguir pensando que todo es cierto.

Si notas que el niño todavía no está preparado, es mejor que lo dejes pasar, no hace falta que mientas, sino que le expliques que él debe confiar en los Reyes, que son mágicos y por ello hay muchas preguntas que él se hace que no se pueden contestar. No estás haciendo nada malo, no le estás engañando, estás alargando una ilusión que él mismo necesita tener.

Si continúan las preguntas, y consideras que ya es momento de saberlo (empieza a decir que todos sus amigos lo dicen, por ejemplo), es mejor que le digas la verdad, pero no por ello se tiene que acabar la magia. Hazle cómplice, dile que tiene que guardar él también el secreto para que otros niños no lo sepan, y que no va a cambiar nada, ya que él seguirá recibiendo sorpresas cada 6 de enero.

Es muy probable que a partir de ese momento, el niño se ponga a pensar en todo el resto de seres imaginarios y se empiece a plantear si existe también el ratoncito Perez, Papa Noel, etc, ( he tenido un caso en el que una niña que incluso preguntó si Dios también eran los padres) y es un buen momento para explicarlo todo. Contesta con la máxima sinceridad a lo que te pregunte, y explícale con detalle todo lo que quiera saber, para que no acabe hecho un lío y pueda procesar la nueva información.

Los niños lo van a entender, es posible que en un primer momento se sientan un poco desconcertados al confirmar sus sospechas, pero no conozco ningún caso en el que se hayan sentido engañados o enfadados con sus padres por que éstos le hayan hecho pensar que los Reyes Magos existen.

El impacto sería más fuerte si el niño supiese que desde ese momento, al convertirse en mayor y saber el secreto, ya no iba a recibir regalos. Por ello considero que es bueno que, a pesar de que se conozca que los Reyes no existen, todavía se mantenga esa ilusión por escribir la carta, y levantarse con algún detalle debajo del árbol, como hasta entonces.

No es bueno precipitarse, pero tampoco dejar que todos los niños de la clase lo sepan menos él, por eso es buena idea también hablar con otras madres de sus amigos para saber en qué momento se encuentra el resto, poniéndose de acuerdo, en la medida de lo posible, para que ningún niño se adelante ni se quede atrás.

Por lo tanto, tanto si te pilla con las manos en la masa con los regalos, como en el villancico americano  "I saw mommy kissing Santa Claus" ( " He visto a mi madre besando a Santa Claus"), como si es mediante preguntas,  dile que sólo eres cómplice de una historia mágica y que a partir de ese momento él también lo será.

¡ Nos leemos la próxima semana!

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Publicado el
5 de enero de 2017 - 01:00 h
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