¡Cumpleaños feliz!

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Y da comienzo el curso escolar (¡muy bien avenido!) y con él llegan las actividades extraescolares y cómo no… ¡los cumpleaños! y… ¡menudos cumpleaños!  Si calculamos que en cada clase hay unos 25 alumnos ya son 25 fiestecitas. Y si a ellas les sumamos las celebraciones familiares, los cumpleaños de primos y otros amigos, vecinos e imprevistos, obtenemos un total de… ¡casi dos celebraciones al mes! Vaya que nuestros hijos tienen a veces una vida social más activa que la nuestra, ¡ni que fueran ministros!

Este acontecimiento tan importante para los infantes, extrapolado a la realidad, supone un atragantamiento excesivo de azúcar y productos refinados que es directamente  provocado por padres y organizadores de fiestas infantiles. Sí, sí, he dicho provocado por padres porque en ellos recae la responsabilidad de lo que comen. Pues bien, si supieran la cantidad de azúcar que esos días ingieren nuestros niños con su consiguiente pico de insulina, las altas dosis de grasas no saludables que no le hacen ningún bien a su sistema cardiovascular, lo que supone esta sobreingesta para su sistema digestivo, su ciclo circadiano y para la mala educación de su paladar, estoy segurísima de que a la hora de elegir lo que ponemos en una mesa de cumpleaños nos lo pensábamos un poquito más. No debemos olvidar que en los primeros años es donde se establecen los hábitos a consolidar durante toda la vida.

Con el propósito de conseguir un cumpleaños más saludable, realizamos esta entrada de hoy, dando ideas fáciles, nutritivas y sabrosas que espero resulten útiles para la tan apretada agenda de vuestros hijos. Hablaremos de aperitivos salados, fruta, bebidas y -¡cómo no!- de la famosa tarta de final de fiesta.

¡Que comience la función!

Empezamos por los aperitivos salados y aquí podemos optar por la tortilla de patata o calabacín, frutos secos tostados o al natural, mazorcas de maíz, empanada casera, humus con crudités, pan integral con crema de cacao casera, guacamole, mini-hamburguesas caseras, bocadillos de pavo con tomate y lechuga en pan integral o de atún y rodajitas de tomate o salmón, brochetas de tomatitos cherry con un huevo de codorniz o una bolita de mozzarella, aceitunas sin glutamato monosódico, etc.

Hasta aquí, bien. Los aperitivos saldados suelen gustar a todos, pero… ¿y la fruta? En algunas ocasiones es la más difícil de introducir porque no toda les gusta y cuando tienen otra opción más azucarada al lado es evidente que ni la miran. Así que utilizaremos este tipo de eventos para introducir la fruta de una forma más divertida y original. Por ejemplo en brochetas con un poquito de chocolate negro (se derrite el chocolate con un poco de zumo de naranja o mantequilla); piruletas de plátano (cortamos el plátano en rodajas, lo pasamos por chocolate derretido y después por almendras troceadas o coco rallado); platos con fruta cortada; vasitos de yogur con fruta o de gelatina de zumo de frutas con trocitos. Si nos declinamos por esta maravillosa opción, deberíamos evitar los dulces procesados para de esta forma no crear una alternativa nada saludable. Los críos son esponjas: si os ven comer fruta, ellos lo harán. Aprovechad el momento.

Y… ¿qué les ponemos de beber? Pues no sería mala idea sustituir las bebidas carbónicas llenas de azúcar o el tan famoso Aquarius (que no es una bebida para los niños nos pongamos como nos pongamos) por agua, zumos y batidos de fruta naturales, bebidas vegetales con chocolate puro y frutos secos triturados, etc.

Como fin de fiesta le  llega el momento a la famosa y tan esperada tarta. Llegados a este punto, tenemos dos opciones: una más saludable y otra un chispitín menos. Evidentemente,  la saludable es la clásica y la que nos evoca tantos buenos recuerdos. Me refiero a los clásicos bizcochos de chocolate que nos hacían las abuelas y las madres dándoles un toque más saludable. Por ejemplo sustituyendo las grasas por aceite de oliva, el yogur de limón por yogur natural sin azúcar y en su lugar rallarle la cáscara del limón, cambiar la harina refinada por la integral. O bien, y en este caso la menos saludable, intentar que sólo la tarta sea industrial, ya que es un momento muy emotivo para los niños, y en este caso, las pastelerías nos bombardean con modas y tartas multicolores que hacen de escaparate para sus personajes de dibujos animados favoritos.

Y a fin de cuentas, los cumpleaños tienen un fin y no es otro que la diversión, el juego y la interacción entre iguales. Por lo que la música, la decoración y la variedad de actividades son lo realmente importante en estos acontecimientos. Son niños, y lo que necesitan es jugar y si encima tienen la suerte ese día de poder hacerlo al aire libre, el día terminaría de una forma redonda. Padres, madres, titos, titas, abuelos, abuelas, preparen las tiritas que se avecinan curvas.

Como colofón voy a hacer partícipes a los padres. Me han comentado que en casi todos los cumpleaños sus hijos salen con un cono lleno de chucherías innecesario. Ellos abogan por sustituir estas golosinas por algún recuerdo basado en material escolar o un juego. En definitiva, eliminar este azucarado regalo por algo realmente útil.

Y recuerda:

"Tus hijos seguirán tu ejemplo, no tus consejos".

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Publicado el
7 de septiembre de 2017 - 21:56 h
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