Pelo mono amapola caca

Tres euros. Cuatro de octubre. Bar amapola. Pelo mono.

Con estas premisas, nos dimos cita el viernes algunos jóvenes de los ochenta y los noventa en el Bar Amapola. Ese sitio de gente rara con vistas al paseo marítimo de la Rivera. Actuaba Pelo mono.

Se trata de una banda compuesta por un batería y un guitarra. Comienza el concierto. Parece que la cosa va a ir bien, a juzgar por cómo mueve el esqueleto, de forma artrósica, Gorililla Viejo. El batería va ataviado con una chaqueta y una máscara integral de chimpancé. Sus ritmos son tribales. En lugar de baquetas, utiliza dos escobillas del váter. Por suerte para las primeras filas, las escobillas estan secas y limpias. Un amigo me susurra al oido que es música de los años 50, de película de David Lynch. Otro me comenta al otro oido que están entre David Lynch y Kaurismaki. Les contesto, que, por favor, se callen y me dejen ver el concierto.

http://www.youtube.com/watch?v=5MtbP9ZmQhA

El guitarra, por su parte, apunta punteos desquiciados hacia los allí presentes, como aquél primate del zoológico que, a veces, arrojaba sus heces contra niños y papás. Efectos de todo tipo. Pisa los pedales con la misma destreza que Niki Lauda. También podría tener la cara quemada, como Niki Lauda. Pero eso no lo sabemos, porque lleva un pasamontañas tenebroso de color verde esperanza. O azul eléctrico, depende el foco que lo alumbre. Y todo sobre un escenario cubierto de terciopelo y sujeto con pinzas de la ropa.

Termina el concierto. Marchamos conntentos a casa, a dormir la mona.

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Publicado el
6 de octubre de 2013 - 08:00 h
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