El virus 'gremlin'

El coronavirus parece ser una especie de 'gremlin', con sus cosas. Al parecer, no se le puede echar agua encima por la noche porque se transforma y comienza a provocar disturbios. O algo así.

Creo que el toque de queda es la medida más absurda que se puede poner en marcha para frenar la expansión del Covid 19, que seguro que no se ha inspirado en la película de Joe Dante con la que confieso que yo, niño de los ochenta, tuve pesadillas. Dudo mucho que el virus tenga más capacidad de contagiar a partir de determinada hora. Es más, dudo mucho más que tengamos más capacidad de contagiarnos los unos a los otros de noche que a cualquier hora del día.

Esta segunda ola está provocando momentos singulares entre los gestores que tienen que decidir las medidas a tomar. Todas, por lo que veo, son las más baratas posible. De hecho, tienen un coste de cero euros. Aplicar un toque de queda a las 22:00, a las 20:00 o a las 00:00 le supone cero esfuerzo a una administración. Sí, a lo mejor tenemos que comprar una sirena en Córdoba que advierta a los que están en la calle que corran para la casa. Quizás haya que doblegar alguna patrulla policial. Y lo más seguro es que hasta sea una medida con la que se recaude más, pues llegarán multas. Pero, ¿qué efecto tendrá eso? Creo que ninguno. O muy poco.

Vale que nos hemos descuidado, que nos hemos juntado en bares y en la calle como si no hubiera un mañana y que por nuestra culpa todo se ha desmadrado. Pero poner un horario límite para estar en la calle nos va a llevar, quizás, a hacer más cosas antes. Como cuando en Reino Unido se obligó a los pubs a cerrar a una hora y suena la campana. ¿Qué es lo que pasa? Que los británicos apuran sus copas, miran sus relojes, piden todo lo que pueden ingerir y se ponen ciegos antes de que les cierren el bar. ¿Ha bajado su nivel de alcoholismo o incluso vandalismo posterior? En absoluto.

Lo que viene a partir de ahora va a ser muy duro, en todos los sentidos. Los hospitales empiezan a colapsarse, la atención primaria hace semanas que ya lo está y es probable que la economía no resista un segundo parón. Bueno, miento, la economía no ha resistido un primer parón. La crisis del Covid 19 nos ha desnudado y nos ha expuesto lo que somos: un país, y una ciudad, dependiente del sector servicios y del turismo. Sin bares, sin turistas... estamos muertos, porque lo que es producir, no producimos demasiado.

Es probable que más temprano que tarde nos tengamos que enfrentar a un segundo confinamiento. Es más probable que no será como el primero. Y lo que es seguro es que algún día la pandemia desaparecerá, como se acabó la peste bubónica. Por eso no queda otra que resistir, como se pueda, y tomar medidas valientes lo antes posible.

El toque de queda es algo que a mí siempre me sonó a II Guerra Mundial, a ciudades asediadas por bombarderos, a toques de sirena y gente asustada dentro de sus casas. Pero no sé yo hasta qué punto vamos a asustar así al virus.

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24 de octubre de 2020 - 13:19 h
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