No es ciudad para jóvenes

En seis meses, 1.000 cordobeses (en su inmensa mayoría menores de 35 años) se han marchado al extranjero, según el Instituto Nacional de Estadística. La cifra es aproximada pero no era. 1.000 son los que se han ido y además se han censado en el extranjero. Hay muchos que han emigrado pero aún no han acudido a la embajada para comunicarlo. 1.000. 1.000 historias detrás.

Algunos se habrán ido para formarse, como dijo el viernes el candidato del PP José Antonio Nieto, pero la inmensa mayoría se han ido para buscarse una vida que saben que aquí difícilmente encuentran. Y muchos saben que se van, pero que probablemente no volverán más allá de las vacaciones o algún día libre.

Córdoba, según el INE, no es un país para jóvenes. No solo porque los que hay se van a un ritmo vertiginoso y alarmante, sino porque no hay recambios. Otra de las verdades del barquero que nos cuenta el INE es que nace mucha menos gente de la que muere, principalmente en los pueblos. Esto es: que la población está menguando.

En 2012 Córdoba alcanzó su cénit. Por vez primera en muchos años la población superó los 802.000 habitantes en el año 2012. Tras un estancamiento en los noventa, la llegada de inmigrantes impulsó la población en la provincia. No obstante, a partir de ese año se mezcló una salida de los inmigrantes (muchos retornaban a sus países) con otra de los propios españoles.

En apenas tres años, Córdoba ha perdido casi 9.000 habitantes. A ese ritmo, en una década el retroceso habrá sido de 30.000 personas, similar al del tamaño de una ciudad media como Puente Genil.

Poca broma pues con la demografía. Con menos habitantes habrá, cada vez, más casas vacías, más lugares abandonados, más colegios a medio gas, más servicios que no serán rentables y más tristeza.

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5 de diciembre de 2015 - 02:09 h
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