BBK-Cajasur, el banco malo

Los nuevos dueños de Cajasur no  han modificado ni el nombre ni la imagen corporativa. Han cambiado algunos rostros, se retiró el busto del "cura", cerrado algunas sucursales. La "intervención" dejó en la calle a más de mil personas; 150 fueron despedidos discrecionalmente. Más indios que jefes y fue saneado generosamente por el gobierno  de ZP por los favores prestados del  PNV a la gobernanza socialista, con unos 1200 millones de euros. En este tiempo, BBK ha liderado la fusión de las cajas vascas, y la cordobesa le sirvió para adquirir el tamaño preciso para esa operación. Quienes conocen "la casa" hablan de que la política de personal es muy dura: se fijan objetivos  a todos sus empleados y  los jefazos de los tiempos de la curia siguen en sus puestos, como las decenas de enchufados y parientes de algunos dirigentes políticos.

El grifo de los créditos a Pymes y los hipotecarios está cerrado y la obra social mantiene los gastos de la Fundación Castillejo. Me consta, además, que entre los usuarios del banco vasco hay un cabreo generalizado porque cobran hasta por respirar:  comisiones a clientes por más de dos transferencias mensuales, recaudan un euro por ingresar la cuota de comunidades de propietarios, y dos a los que  no son clientes. Han establecido un calendario y horario exclusivos para realizar ingresos en cuentas o cartillas de comunidades de propietarios, hasta el punto de denegarlos aunque  el cliente está haciendo otras operaciones y obligan a sacar en el cajero los importes inferiores a 200 euros. Varios clientes les han escrito a los directivos quejándose de estos menesteres y ni han contestado.

En este contexto, el departamento de propaganda del banco difundió una nota en la que se aseguraba que BBK Cajasur paralizaba los desahucios hipotecarios que afectaran a las primeras viviendas. Pero es sencillamente mentira. La Plataforma Stop Desahucios está denunciado varios casos de familias a las que están engañando, porque los lanzamientos siguen su curso y ya hay varios señalamientos programados. El último conocido, el de Ángel y María, dos vecinos de Villafranca que tienen fecha para salir de su vivienda el próximo 29.

Él solicitó un crédito en el pico de la burbuja inmobiliaria para crear su propia contrata en la construcción. Avaló con su casa los 70 mil euros que pidió para arrancar. Se deshizo el espejismo especulativo  y se acabó el ladrillo. Ahora se ven en la calle, junto con sus dos hijos. En la concentración del lunes, los de la "caja amable", dejaron que pasaran más de tres horas hasta recibir a esta familia. No permitieron que entraran los de la Plataforma.  En el encuentro, el del traje les comunicó que el banco "no podía evitar el lanzamiento judicial y que lo sentía mucho".

En la foto del diario, el presidente de BBK Cajasur, José Carlos Plá, posa feliz tras firmar con la Diputación de Córdoba la renovación de la recaudación provincial de impuestos y conceder a la Institución un préstamo de 18 millones de euros, con sus correspondientes intereses. Y todos contentos.

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23 de enero de 2013 - 07:10 h