El retrato de Dorian Gray

He pasado una semana afectado por un "resfriado" informático. Algunos de los seguidores del blog están convencidos de que alguna influencia habrá tenido la vuelta de Rosa Aguilar, la faraona, a la actualidad cordobesa.

Cual si de Dorian Gray (Hard Hatfield) se tratara en la película de Albert Levin, Rosa se ha mostrado prácticamente sin cambios, con su oratoria monocorde repleta de "os/as" y de palabras ampulosas pero vacías: "... con la participación de todos y todas los andaluces y andaluzas...". Reaparece cual si de una joven recién llegada se tratara, pero no puede ocultar que el cuadro que representa su alma política esté cada vez más envejecido y muestre su desenfrenada vida entre cargos públicos y politicos.

Valido de Julio Anguita, fundamentalista miembro del PCE, concejala promotora del parcelismo, intrépida parlamentaria andaluza, feminista oficial, portavoz antisocialista de IUCA, alcaldesa-reina de la ciudad, consejera transfuga de Fomento, ministra de los "tres medios" en el ocaso, ignota parlamentaria socialista... sorprendente consejera de Cultura. Toda una vida instalada en el poder que le ha transformado de "la Quina" a "la Rosa de España". Para que nadie descubra el secreto de su eterna juventud, no ha tenido reparo en defraudar a los rosistas; engañar a sus compañeros del PCE y de IUCA; "asesinar" políticamente a quien se le pudiera atravesar en el camino; o cambiar de cargo y de partido sin mostrar vergüenza. Todo con objeto de ocultar su retrato real, aunque ya no pueda evitar que cada vez más parte del vecindario la conozca realmente.

Ella podría haber pasado a la historia de la ciudad como la alcaldesa que consiguió la Capital Cultural Europea en 2016. No obstante, al final será recordada por el solar del Palacio del Sur, en el que se gastó 10 millones de euros por un erial; por el estadio parcheado de El Arcángel, en que se gastó más de 40 millones de euros y sigue inacabado; por el aeropuerto de Córdoba, en el que comprometió en torno a 17 millones de euros para seguir sin vuelos; o, ya como consejera, por su megalómana Ronda Norte, valorada en 220 millones de euros, que se ha quedado en los planos. Pero, sobre todo, por lo que es el verdadero retrato de su gestión: las Naves de Colecor.

La impulsora del PGOU de 2001, diseñado a mayor gloria negocio de los promotores de suelo y vivienda de la ciudad, a los que se les permitió blanquear el dinero gastado en suelo agrícola y especular con más de 40.000 viviendas, permitió que su "sosio" Gómez, entre pijotas, incumpliera toda la legislación vigente en cada actuación que emprendía, destacando la mayor parcelación ilegal jamás construida en la ciudad: las citadas Naves. Obligó a IUCA a defender esa tremebunda actuación y luego promovió el cambio de opinión del PSOE. Por suerte, la Junta  de Andalucía mantuvo el tipo y no cejó en defender la legalidad  que impedía superar lo construido históricamente, unos 15.000 m2, y los usos comerciales que se pretendían.

Por cierto, no debe equivocarse el gobierno actual. Ningún juez ha sentenciado que las naves deban tirarse. A lo que se han negado, una y otra vez, es a la aprobación de un plan, el Especial de Carretera de Palma, que permitiera legalizar posteriormente la mayor parte de las naves y sus usos prohibidos. Ahora el trabajo a realizar es fácil: preparar desde Gerencia un plan especial que permita el uso industrial sobre la antigua Colecor con una superficie del 40% de lo construido, aproximadamente. Luego, corresponderá al propietario de los terrenos, actualmente embargados, cumplir esa planificación. Si quieren actuar ya sobre las Naves, pueden hacerlo cumpliendo la prohibición de que allí se tengan oficinas o actividad comercial, clausurando las instalaciones actuales usadas por Gómez.

Lo que no sé es si la presencia del Padrino Durán al frente del Parlamento, y de Rosa en el Gobierno andaluz, va a provocar una nueva presión para la legalización de las naves. La única forma de hacerlo es a través de una modificación del PGOU que cambie las condiciones impuestas en el vigente. Quede claro que las Naves no están tampoco fuera de ordenación, puesto que se construyeron de forma ilegal y cuentan con expediente de restitución de la legalidad, además de diversas multas, que superan los 20 millones de euros, por no hacerlo.

Sin embargo, Rosa, en su eterna juventud, vuelve a tener una oportunidad para dejar su huella en la ciudad mediante la puesta en marcha del C-4. Podría rehabilitar su imagen si, junto al fantasma del Palacio del Sur y frente al bodrio del Estadio de El Arcángel, puede dar vida al edificio fantasma que la Junta ha mantenido lamentablemente cerrado durante cuatro años. No sería mala idea que tuviéramos en 2016 el premio de consolación de un gran equipamiento cultural para la ciudad, justo en el solar de donde nunca debió salirse Koolhas.

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Publicado el
2 de julio de 2015 - 09:24 h
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