Socialismo para ricos

Marx, Engels y sus correligionarios seguro que no atisbaron el éxito que a largo plazo iba a tener su propuesta, bueno, no exactamente su propuesta, más bien su versión más perversa. Cuando los capitalistas del momento vieron lo que se les venía encima demonizaron el socialismo y enviaron tanques e ideología al combate, pero tomaron nota y se la guardaron en la faltriquera, que aquello podía ser interesante. A la infantería ideológica ahora la llaman neoliberalismo. Liberal es una de las palabras hermosas del castellano, liberalismo ya va sonando a enfermedad, y neoliberalismo es una medicina, un principio activo como el ibuprofeno o el diclofenaco sódico, con unos efectos secundarios de cuidado. Pues dicen neoliberal, o sociedad abierta, o competitividad, pero lo que han terminado montando es un sistema dual que parece una chapucera síntesis hegeliana: socialismo para ricos y pseudo-darwinismo (es que Darwin decía otra cosa) para los demás.

La idea me la sugirió un comentario de José A. Sánchez Jiménez en la página de facebook de Democracia Real Ya: "privatizar los beneficios y socializar las pérdidas no es liberalismo, es socialismo para ricos". Han creado una especie de estado del bienestar en la cúspide a la vez que desmontan el poco que había en el resto de la sociedad. Entre la capacidad de influencia que tienen en la clase política (hoy estoy eufemístico), las regulaciones ventajistas, las responsabilidades limitadas, las ingenierías financieras, los rescates públicos y los paraísos fiscales interiores (SICAV) y exteriores, nuestros potentados serán los segundos (el primero es Amancio Ortega) o los vigésimo quintos en el ranking, pero millonarios van a ser toda su vida.

Veremos a Ruiz Mateos enriquecerse y arruinarse una y otra vez, pero él siempre aparecerá en las revistas de colorines en su mansión de no sé dónde. Si usted pide una hipoteca de 100.000 euros y no la paga se va a la calle y todavía seguirá siendo perseguido por el banco, pero si uno de nuestros potentados pide 10 millones para una promoción y no devuelve un duro le endilga al banco un erial con unas cuantas estructuras de hormigón y a montar el siguiente negocio con el puro en la boca. Convirtieron en sociedades anónimas los clubes de fútbol (que eran asociaciones) para garantizar la responsabilidad en la gestión, o eso decían. Ahora hay 22 clubes profesionales intervenidos judicialmente (de los 23 que hay en Europa), deben unos 700 millones de euros a Hacienda y su deuda global es de 6.000 millones de euros, pero ninguno ha desaparecido ni ningún empresario ha respondido con su patrimonio por este desaguisado. Ellos, tan liberales, han conseguido que vaya como les vaya en los negocios sus cuantiosos patrimonios estén siempre salvaguardados, mientras ponen a sus organizaciones a luchar para que se les nieguen las medicinas gratuitas a los enfermos, o contra una educación superior asequible, o un subsidio de desempleo suficiente. Al final se han guardado el marxismo para sí, y nos han dejado a los demás el salvajismo competitivo que con otras palabras predican.

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5 de marzo de 2013 - 06:00 h
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