El Rey desnudo

Ayer conocimos el último capítulo del pulso entre el Ayuntamiento y la Acampada Dignidad en relación con el uso del antiguo Colegio Rey Heredia. En resumidas cuentas, el Ayuntamiento cede, pero no puede remediar dar una vuelta de tuerca al asunto, intentando quedar por encima del colectivo que gestiona el centro,  obligando a un desalojo previo del edificio para formalizar la cesión.

La exigencia es justificada por el Ayuntamiento en la necesidad de hacer inventario, evaluar técnicamente el edificio y efectuar las obras que fueran necesarias. No dice mucho en favor de la gestión municipal, el hecho de tener que hacer inventario "ahora" de los enseres que allí se encuentren. Se supone que los bienes muebles e inmuebles del consistorio están todos inventariados, solo bastaría tirar de archivo y comprobar que, a parte de lo que se haya añadido, al menos lo que figura en el inventario, permanece.

Pero la novedad más llamativa de este proceso es para aquellas amigas y amigos que estáis pendientes de realizar la Inspección Técnica de la Edificación (ITE) a vuestras casas o edificios, pues tendréis que ir reservando plaza en el hostal más cercano. A partir de ahora, para realizar una inspección visual y certificar (o no) que un edificio está en condiciones de ser habitado, previamente tiene que estar limpio como la patena... por si acaso hay que hacer alguna obra.

Una bonita forma de inyectar actividad en el gremio hostelero, y una fea forma de relacionarse con los colectivos ciudadanos, algo que estos gestores municipales deben hacerse mirar, pues es sistemática la confrontación en muchos de los temas que directamente implican a movimientos vecinales.

Que la participación ciudadana no funciona todo lo bien que debiera, no es culpa solamente de los políticos, claro está, pero de ahí a que cualquier asunto se salde con un desplante o un ninguneo, dice mucho de la genética política de una persona.

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4 de septiembre de 2014 - 10:54 h