Sobre este blog

Soy cordobesa, del barrio de Ciudad Jardín y ciudadana del mundo, los ochenta fueron mi momento; hiperactiva y poliédrica, nieta, hija, hermana, madre y compañera de destino y desde que recuerdo soy y me siento Abogada. 

Pipí Calzaslargas me enseñó que también nosotras podíamos ser libres, dueñas de nuestro destino, no estar sometidas y defender a los más débiles. Llevo muchos años demandando justicia y utilizando mi voz para elevar las palabras de otros. Palabras de reivindicación, de queja, de demanda o de contestación, palabras de súplica o allanamiento, y hasta palabras de amor o desamor. Ahora y aquí seré la única dueña de las palabras que les ofrezco en este azafate, la bandeja que tanto me recuerda a mi abuela y en la que espero servirles lo que mi retina femenina enfoque sobre el pasado, el presente y el futuro de una ciudad tan singular como esta. 

¿ Mi vida ? … Carpe diem amigos, que antes de lo deseable, anochecerá.

Cabalgata, toallitas y lodo

Imagen que acompaña al post.

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Sí, la cabalgata de reyes ha sido un horror. A estas alturas queda poca crítica más que hacer. Han corrido ríos de tinta sobre esa aciaga tarde, cuando la cutrez, el retraso soporífero y lo deslavazado de un cortejo sin brillo, ni prestancia, cruzó una ciudad que tanto alarde hace de su patrimonio. 

Tengo que reconocer que el alcalde salió de inmediato al quite y realizó una faena de valor, anunciando ipso facto el cambio de formato y lo que parece es la fulminación de la Federación de Peñas Cordobesas“ organizando ”una cabalgata como esa, en una ciudad como esta“. Por mí, si conseguimos que Baltasar no sea más puro betún, me doy por satisfecha. 

“Vamos a ir a un modelo como el de Málaga. Vamos a sacar un pliego de contratación por el total de la Cabalgata”, ha anunciado Bellido, adelantando que “todo, absolutamente todo”, dependerá de la empresa adjudicataria y que, eso sí, el coste será el doble del actual. Y aquí discrepo, en la privatización de nuestra cabalgata. 

Para empezar, el retraso que supone la contratación pública (si no se cometen delitos, claro). Para seguir, el coste para el bolsillo de los cordobeses y, para terminar, la supuesta incompetencia que de este modo se le atribuye a los funcionarios y técnicos municipales (de cultura, infraestructuras e incluso turismo, como áreas posiblemente competentes) para organizar una cabalgata de reyes decente que dura solo unas horas y teniendo un año por delante. De los políticos, ni hablamos. ¿Es que no tenemos técnicos municipales, políticos y cargos, suficientemente listos y preparados, a los que darles la responsabilidad y hasta la satisfacción de organizar un evento así? 

Ya sabemos que las comisiones mixtas y las mesas de trabajo (véase la del aeropuerto, que parece sigue confinada y con pulmonía, mientras en Granada estrenan con Binter dos vuelos semanales a Gran Canaria) no funcionan en esta ciudad, pero ¡qué bonito sería si funcionaran para avanzar todos a una! Antes de privatizar ¿por qué no dar la oportunidad a nuestros técnicos de organizar y proyectar una cabalgata a la altura de Córdoba y su idiosincrasia?

Las empresas y las instituciones estarían, además, encantadas de colaborar. Precisamente lo único rescatable de la cabalgata fue la presencia de nuestros bomberos, de la Guardia Civil o del Hospital Reina Sofía. Vamos a darle a Córdoba la oportunidad de hacer algo por Córdoba con sentido y sensibilidad y sin privatizar nuestra ilusión ¿tan difícil es?

No sé si el formato deber ser el de Málaga… o Pekín, pero ¿y un modelo propio sabiendo ya lo que no queremos? Las comparaciones son odiosas y compararse con Málaga puede ser desalentador. El Wizink Center está ya en Málaga buscando parcelas. Nosotros tenemos una nueva en forma de isla con 50 metros cúbicos de toallitas y lodo en medio de nuestro patrimonio. Con esto ya tenemos que nos sobra.

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Soy cordobesa, del barrio de Ciudad Jardín y ciudadana del mundo, los ochenta fueron mi momento; hiperactiva y poliédrica, nieta, hija, hermana, madre y compañera de destino y desde que recuerdo soy y me siento Abogada. 

Pipí Calzaslargas me enseñó que también nosotras podíamos ser libres, dueñas de nuestro destino, no estar sometidas y defender a los más débiles. Llevo muchos años demandando justicia y utilizando mi voz para elevar las palabras de otros. Palabras de reivindicación, de queja, de demanda o de contestación, palabras de súplica o allanamiento, y hasta palabras de amor o desamor. Ahora y aquí seré la única dueña de las palabras que les ofrezco en este azafate, la bandeja que tanto me recuerda a mi abuela y en la que espero servirles lo que mi retina femenina enfoque sobre el pasado, el presente y el futuro de una ciudad tan singular como esta. 

¿ Mi vida ? … Carpe diem amigos, que antes de lo deseable, anochecerá.

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