Sobre este blog

Sergio Gracia Montes es graduado en Derecho por la Universidad de Córdoba. En 2018 impulsa desde Córdoba el Centro de Investigación de la Extrema Derecha (Cinved), con el que analiza y estudia los movimientos populistas y extremistas en España y a nivel internacional. Gracia cuenta con amplia formación en materia religiosa, política y de derechos humanos, e interviene en medios nacionales (Cuatro, La Sexta, Huffington Post, El Independiente, El Confidencial o El Temps) como experto en fanatismos y movimientos de ultraderecha.

Alvise Pérez, en una de sus intervenciones.

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Corría el año 2018 cuando salía a la luz el escándalo de Cambridge Analytica, donde los medios de comunicación The New York Times, The Guardian y The Observer denunciaban el uso indebido de información personal de aproximadamente 50 millones de usuarios de Facebook por parte de dicha empresa, bajo la excusa de ser utilizada esta para “fines académicos”.

La utilización de esta información junto con la difusión masiva de fake news durante la última década, ha servido para llevar a cabo una manipulación informativa que tenía como único fin influenciar a la sociedad para hacerla cambiar de opinión. Asistiendo durante estos años a diversas campañas de índole políticos que se han visto influenciadas por dicha desinformación, donde podemos destacar las Elecciones en Argentina (2015), el Pizzagate y las posteriores Elecciones en EE.UU (2016), el Brexit (2016), las Elecciones en Brasil (2018), las Elecciones en España (Elecciones Andaluzas en 2018 y Elecciones Generales en 2019) y finalmente, el asalto al Capitolio (2021).

El crecimiento de la extrema derecha a lo largo del S.XXI, está intrínsecamente relacionado con los cambios que han ido teniendo lugar alrededor de la comunicación pública, especialmente en la última década. No puede explicarse este resurgimiento sin antes comprender dicha evolución, y la manera en las que las técnicas de marketing digital han desplazado a los medios de comunicación clásicos.

Pero además de las diversas elecciones, la pandemia del Covid también fue utilizada como arma desestabilizadora por parte de la extrema derecha contra los diferentes gobiernos. Solo en España, a mediados de junio de 2020 Maldita había recopilado casi 600 bulos.

Entre todas esas noticias falsas, 2 de las que más repercusión tuvieron y que pusieron a prueba los cimientos del Gobierno de España fueron, por un lado, las manifestaciones de Núñez de Balboa (milla de oro de Madrid) donde tras la denuncia por parte de una vecina por una fiesta ilegal, estos se tiraron a la calle a protestar en pleno confinamiento. Todo esto desembocaría en la conocida como “revolución de los cayetanos”.

Pero esta no sería la única, el otro bulo que pondría contra las cuerdas al gobierno sería llevado a cabo por el activista tuitero y agitador afín a Vox, Alvise Pérez, que lanzaría según él “un experimento social” inundando redes y marquesinas, con una campaña fake llena de bulos conocida como “Confía en tu Gobierno. Un buen ciudadano obedece”. Donde tras una falla de seguridad en la difusión del documento a través de los metadatos, estos delatarían a algunos de sus colaboradores.

Esta “nueva extrema derecha” ha sostenido su discurso principalmente sobre tres ejes, el ultranacionalismo, el populismo y el autoritarismo. Todo ello, buscando crear una amplia base social nacida del descontento a través del miedo, la demagogia y la ambigüedad, sostenida por la mentira, y teniendo como único fin influir en el comportamiento individual y colectivo, ofreciendo soluciones simples a problemas complejos y señalando como únicos culpables de estos a colectivos minoritarios y vulnerables, mediante discursos apocalípticos.

A pesar de que Trump marcaría el camino de la nueva extrema derecha, todo empezaría a fraguarse en las elecciones argentinas de 2015, donde el PRO, partido de Mauricio Macri, ya contrataría los servicios de Cambridge Analytica. Luego llegarían los Trump, Salvini, Bolsonaro, Abascal o Le Pen. Los cuales harían un uso intensivo de las redes sociales frente a los medios tradicionales.

Todos ellos tendrían un nexo de unión en común, Steve Bannon, el que fuera hombre fuerte durante la campaña de Trump, a través de su organización “The Movement”. Bannon cimentó su figura a través de su medio Breitbart, mediante la difusión masiva de conspiraciones y noticias falsas, principalmente sobre Hillary Clinton, asimismo, se le considera el ideólogo de la colaboración de Cambridge Analytica.

Aunque no ha sido el único que ha utilizado la figura de Hillary, ya que por ejemplo Elon Musk (nuevo dueño de Twitter), tuitea información de otra web de bulos, que entre otras cosas, afirma que Hillary Clinton está muerta desde 2016, o que Kanye West había sido nombrado en el Departamento de Interior.

En todos estos procesos, las redes sociales y otros medios digitales desempeñaron un papel importantísimo, ya que serían los máximos responsables de la distribución de todo ese contenido, casi siempre “gratis”, para que pudiera ser difundido por los receptores de forma masiva, y que han permitido a todos estos líderes mesiánicos desarrollar sus propios contenidos, muchas veces fuera de las leyes, sin ser controlados.

Tras la irrupción de Vox en el Parlamento de Andalucía, llevaría a estos a aumentar de forma sideral el número de seguidores en la mayoría de plataformas, consiguiendo llegar a multitud de potenciales electores durante una época (la del confinamiento) en la que la sociedad consumía este producto de forma masiva, gracias a redes como Facebook o WhatsApp y sus cadenas de mensajes. Por ello, en 2018 whatsapp para luchar contra la desinformación, introdujo en un límite de cinco chats por reenvío, y en 2020, la aplicación limitó el reenvío de mensajes virales a solo un chat cada vez. Con estas medidas, la compañía buscó reducir la difusión de bulos y noticias falsas.

Con la aparición masiva de noticias falsas que buscan contaminar los diferentes procesos políticos, así como polarizar las sociedades, y las diferentes acusaciones al gobierno ruso de utilizar las redes sociales como herramienta de desinformación (Bruselas afirmó que “cuentas falsas” y bots impulsaron a Vox en las elecciones europeas), la Comisión Europea creó el grupo de trabajo East StratCom y un código de Buenas Prácticas que a día de hoy se sigue reforzando.

En definitiva, los bulos y las fake news, se han creado y difundido con el único propósito de alborotar y sublevar la sociedad. Y para ello, la extrema derecha, buscando volver a ser un referente tras décadas de ser intrascendentes social y políticamente, ha buscado potenciar el infoentretenimiento, difundiendo más lo que impacta que lo que importa, donde el consumo casual de información parcial y sesgada, sacada de contexto, podría aumentar la movilización y posterior radicalización de gran parte de la sociedad.

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Sergio Gracia Montes es graduado en Derecho por la Universidad de Córdoba. En 2018 impulsa desde Córdoba el Centro de Investigación de la Extrema Derecha (Cinved), con el que analiza y estudia los movimientos populistas y extremistas en España y a nivel internacional. Gracia cuenta con amplia formación en materia religiosa, política y de derechos humanos, e interviene en medios nacionales (Cuatro, La Sexta, Huffington Post, El Independiente, El Confidencial o El Temps) como experto en fanatismos y movimientos de ultraderecha.

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