Respuestas orgásmicas

- ¿A cuál de las dos quieres más?

La misma pregunta durante siete años, lanzada al aire cada vez que terminaban de hacer el amor, desnuda, aún húmeda y sudorosa, con la respiración entrecortada. Nunca obtuvo la respuesta que esperaba.

- A las dos; ya sabes que la monogamia no es lo mío. Me van más los tríos.

Entonces reían y volvían a fundirse en un beso. Las tardes de verano, aprovechando la luz del ocaso, podían incluso repetir todo el ritual, ahorrándose el tiempo de desnudarse mutuamente. En invierno, las prisas y el frío imposibilitaban los bises.

- ¿A cuál de las dos quieres más?

- A las dos; ya sabes que la monogamia no es lo mío. Me van más los tríos.

Y de nuevo risas y besos y la mirada perdida esperando la respuesta acertada, la que debiera confirmar su compromiso sellado a base de orgasmos, la que garantizaría su tranquilidad por los siglos de los siglos.

Y no es que ella no entendiera la contestación. Querer a las dos era lo más sensato. Al fin y al cabo apenas existían diferencias entre una y otra. Ambas se excitaban de la misma manera con sólo sentirle cerca; ambas lo había acogido con el mismo calor y la misma ternura, pero si él eligiera...

Nunca lo hizo. Mil veces salió de la cama recogiendo su ropa repartida por el suelo de la habitación sin que él acertase en su elección.

Por eso, el día que acordaron separarse no repitió su pregunta, se limitó a dar la respuesta:

- Debiste elegir la izquierda, es ésa la teta que esconde mi corazón.

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Publicado el
8 de junio de 2013 - 08:03 h
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