La prueba del lápiz

Lo bueno de asumir que se te han caído las tetas es que de pronto desaparece de tu cabeza una lista infinita de preocupaciones que durante años te han impedido ver la realidad. Lo malo de no aceptarlo es que corres el riesgo de hacer el ridículo más espantoso y no ser consciente de ello.

Se trata sencillamente de aceptar que nunca más superarás la prueba del lápiz que mi amigo Rafa le hacía pasar a todas sus novias. Es sencilla. Coloquen un staedtler noris eco del 30

debajo de un pecho estando de pie y si cae pasa usted la prueba. Si se sostiene, aprisionado por su mama, acéptelo: sus tetas han aceptado la Ley de la Gravedad. Acepte usted,pues, la física y su físico. A partir de ese momento empezará la felicidad. Tengo pruebas.

Hace unos días, una ex novia de Rafa sacó del plumier de su hija pequeña un lápiz. Se encerró en el baño e hizo la prueba. Al ver que no la superaba corrió al armario de su hija adolescente y atrapó el sujetador más up que encontró. Eligió cuidadosamente el vestido más minifaldero y las botas más macarra. Se pintó como una puerta y quedó con un par de amigas separadas para ir de fiesta. Ligó con un veinteañero al que tuvo que convencer de que llevar un lápiz pegado a la teta derecha es una perversión sexual sólo al alcance de unos cuantos privilegiados.

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Publicado el
10 de mayo de 2014 - 13:43 h
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