Disculpen que no me levante

Estoy agotada, cansada, exhausta de tanto escucharme, de tanto leerme, de tanto exponerme. Estrené este blog para contar las historias que se cruzaban en mi camino, pero he acabado mirándome el ombligo demasiado y vomitando todas mis debilidades.

En mi defensa diré que ha sido un curso (trabajo en una Universidad, así que mi calendario empieza en septiembre y acaba en agosto)

difícil. Aunque no lo crean y mi confesa fe en la ciencia me lo prohíba, tengo que reconocer que el fin del mundo empezó en diciembre. Lo que no acertaron los puñeteros mayas es que el proceso iba a durar meses y además de atragantarme con el turrón lo iba a hacer con las sardinas. Admito mi culpa. Mi absoluta incapacidad para gestionar mis emociones y hacerme responsable de mis decisiones me ha llevado al agotamiento más absoluto.

Pero es verano, hace calor, tengo un bikini nuevo y el culo aún en su sitio, así que he decidido recuperar mi intimidad, dejarles descansar de mi escatológica propensión al exhibicionismo y he pedido vacaciones. Serán tres semanas. 21 días para dejarme achuchar en mi versión 1.0, que es tanto o más charlatana que la de la red, y disfrutar de los que me quieren.

Feliz verano

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3 de agosto de 2013 - 08:41 h