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Isidro y Rosa: “Quizás es mejor la incertidumbre que saber que a Paco le ha pasado algo malo”

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Isidro Molina y Rosa Sánchez jamás pensaron que estarían cinco años sin tener noticias de su hijo. Paco Molina desapareció de Córdoba el 2 de julio de 2015, con tan sólo 16 años. Sus últimas horas en la ciudad están llenas de dudas y sólo la afirmación del conductor de autobús que asegura que el joven se subió en el autocar que hacía el trayecto hacia Madrid. Este hombre no duda de que era él, pero ninguna otra fuente ni las cámaras de seguridad de la estación pueden corroborar su testimonio.

Aquí es donde parte el relato conocido de la desaparición de Paco. Y donde finaliza. Sus padres desconocen los derroteros actuales de la investigación, aunque les consta que la Policía sigue investigando dónde está, con quién y qué pasó aquel verano de hace cinco años. Muy familiar y cariñoso, en especial con una de sus abuelas, Isidro y Rosa se mantienen en la misma tesis que el primer día: su hijo no se fue voluntariamente.

Un lustro después, la desesperación es mayor aún si cabe. Por el momento, sus padres se mantienen con fuerzas para seguir luchando por encontrarlo. No pueden darse por vencidos. Tampoco quieren ya que sólo contemplan recibir noticias positivas del paradero de Paco. “No tenemos indicios para pensar lo contrario”, repite su madre en varias ocasiones durante la entrevista, en el salón de su casa, donde hasta los silencios hablan de Paco. El próximo jueves, la familia y la asociación QSD Global inaugurará en el Bulevar de Gran Capitán la exposición itinerante Ausencias en recuerdo a todas las personas desaparecidas.

PREGUNTA (P). Tan sólo dos meses después de su desaparición ya estabais desesperados. Cinco años después, ¿cómo estáis?

Rosa (R). Más desesperados todavía

Isidro (I). Parece mentira. No pensaba que íbamos a llegar a este punto. Bueno, no piensas que te vaya a desaparecer un hijo y que no se sepa nada. Y tampoco pensamos que iban a pasar cinco años sin saber nada de Paco.

R. Al principio tienes una sensación de que todo va a acabar ya y que lo vas a controlar. Cuando pasa el tiempo ves que sigues igual después de tanto tiempo. Es más desesperante. La herida no se cierra y sangra todos los días.

P. Las familias con personas desaparecidas nunca podéis iniciar ese duelo.

I. Es un duelo permanente al que estamos sometidas todas las familias que tenemos un desaparecido. Piensas que con el tiempo puede que se alivie un poco, pero qué va. La desesperación es la misma todos los días. Ya te digo, nunca en la vida pensamos que íbamos a llegar a cinco años.

R. Recuerdo que me dijeron hace tiempo que Paco se tenía que renovar el DNI dentro de cinco años. Cuando lo escuché dije: “Tanto tiempo no va a pasar, me muero yo”. Pues no me he muerto porque no se muere uno cuando quiere, hay que seguir.

La vida con un hijo desaparecido es un infierno

P. ¿Cómo es vuestro día a día?

I. Mi móvil no se apaga desde el 2 de julio de 2015. Cualquier llamada de un número que no conozco me hace a temblar porque no sé qué me voy a encontrar a otro lado. Es un sinvivir continuo.

R. Yo voy por la calle y veo a alguien con el pelo como lo llevaba él, su tipo o sus andares y me adelanto a ver quién es. No se te va nunca de la cabeza. La vida nos ha cambiado totalmente. No salimos a ningún sitio.

I. El día que desapareció Paco se paró nuestra vida. Seguimos vivos, pero esto no es vida.

R. También vemos que si nosotros no hablamos de él, nadie se acuerda de mi hijo, por lo que no podemos parar.

P. ¿Cómo os ha afectado en el trabajo?

I. Cuando cerró la empresa en la que trabajaba me hice autónomo. Cuando estaba empezando a despegar, Paco desapareció. Comercialmente estoy muerto. Encima le sumas ahora esta crisis...

R. A mí me llamaban muchas veces para dar clases de Contabilidad, pero mi cabeza ya no está para nada. Nuestra vida se paró tanto...

I. Nuestra vida gira alrededor de la búsqueda de Paco.

R. Vivimos por encontrarlo y porque tenemos otro hijo que también nos necesita. Quizás Paco necesita que lo saquemos de donde está.

I. Eso lo hemos pensado muchas veces, si Paco nos estará necesitando o pidiendo ayuda y nosotros sin poder hacer nada... Eso me mata.

R. Si a mí me llama mi hijo y me dice que ha elegido otra vida, yo descansaría. Tendría mi malestar pero sabría que está bien y donde él quiere estar. Pero eso tampoco pasa. Es la incertidumbre constante. ¿Qué pasó aquel día?

El día que desapareció Paco se paró nuestra vida

P. Siempre habéis mantenido que Paco no se fue voluntariamente. ¿Lo seguís afirmando?

I. Totalmente.

R. No se llevó ni su dinero.

I. Me baso en que a Paco le ofrecieron algo que él aceptó dentro de su ignorancia como adolescente y luego se encontró con otra realidad muy distinta.

R. En aquel momento tenía 16 años, fácil de manejar. Aunque tenía cuerpo y parecía más mayor, tenía tan sólo 16 años. Un niño. Ahora pensamos que quizás esa rebeldía propia de la edad no era por eso, sino porque había algo detrás o estaba en contacto con alguien.

P. Ahora dudáis de todo.

I. Claro. Como no sabemos, todo son preguntas y buscarle siempre algún sentido de por qué desapareció, pero esto es sólo darle alguna forma a la incertidumbre que tenemos. Hemos revisado muchas veces su habitación y no encontramos nunca indicio de nada. También fue revisada por encima por la Policía de Córdoba e inspeccionada por la Policía de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV). Lo echaron todo fuera y no encontraron nada.

R. Si Paco estaba en contacto con alguien a través del teléfono, el terminal no ha aparecido. Incluso si esa comunicación se hacía a través de Whatsapp y no de llamadas, tampoco ha quedado registrado.

I. Paco es de Whatsapp. En las facturas apenas aparecieron una o dos llamadas y nada anormal. Nos encontramos también la complejidad que tienen las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado para poder acceder a los perfiles en redes sociales. Hoy son una línea de investigación muy importante. Sin embargo, es muy complicado que accedan. Tienen que pedir permiso judicialmente a EEUU, donde tienen otra legislación y no facilitan la información. Si no es así, que dejen operar en este país las redes sociales a las que se pueda tener acceso en caso de necesidad, como puede ser esto.

R. Además, Paco era menor cuando desapareció.

Seguimos vivos, pero esto no es vida

P. Después de cinco años de su desaparición, ¿ habéis llegado a dudar sobre si realmente conocíais a vuestro hijo?

I. Yo creo que sí conozco a Paco y pienso que no nos llama porque no puede. Si pudiera, lo haría. Vamos a suponer que se haya ido voluntariamente, pero llamar y decirnos que está bien y que no nos preocupemos, eso seguro que lo haría.

R. Siempre ha sido un niño que le daba mucha lástima todo. Él no sería capaz de hacer esto.

I. Si ya hay personas mayores alrededor de él que lo han convencido... Estamos hablando de un adolescente. Con que le digas tres veces lo que quiere oír ya te lo llevas. Y si encima le das 20 euros...

R. Él era en ese momento muy echado para adelante. En el año que desapareció estaba haciendo 4 de la ESO pero tuvo una operación y estuvo dos meses en casa. Cuando regresó se sintió perdido. Dos días antes de desaparecer me dijo que se iba a preparar las pruebas por libre para estudiar Bachillerato. Incluso un día de antes me pidió una moto. Si se pensaba ir, eso no lo habría hecho, de verdad. Son cosas que te hacen pensar que mi hijo no ha preparado esto. Un adolescente tampoco prepara una fuga sin dejar pistas por ningún lado. Aquí hay gente detrás.

I. Aquí hay alguien que sabe y calla.

R. Por lo menos podía decir algo.

P. ¿Creéis que Paco sabe que lo estáis buscando?

I. Nos hacemos miles de preguntas, entre ellas, esa. ¿Las personas que están con él le estarán diciendo que lo estamos buscando? Pero no sabemos qué responder.

R. Ojalá que esté bien en cualquier sitio.

I. Eso es lo que le pido a Dios. Que esté bien donde quiera que esté.

P. ¿Recibir aunque sea una llamada sería un alivio?

I. Con eso tan sólo descansaríamos. Nos quedamos con nuestra pena, pero esta incertidumbre te mata día a día.

Tenemos otro hijo que también nos necesita

P. Cuando Paco finalmente no regresa el día 3 de julio, ¿qué fue lo primero que pensasteis, incluso antes de poner la denuncia?

R. Le llamamos muchas veces pero el teléfono estaba desconectado desde las 00:00. Ya nos extrañaba eso. Pasaba el tiempo y ya por la mañana, viendo que no sabíamos nada, pensábamos que él y su amigo con el que nos dijo que dormía se habían acostado tarde. Pero como no contestaba a nada, llamamos a esa casa. Ahí fue cuando su amigo nos dijo que no había dormido allí y que, incluso, no lo veía desde hacía dos días. Ya nos pareció muy raro todo. Recuerdo que el día que salió llamaron al porterillo y me dijo: “Mamá, que me voy, que me voy” y como salió tan rápido no me dio tiempo a preguntarle a dónde iba y con quién. Entonces me asomé a la ventana y vi con quién se fue. Ya el día 3 me fui a su casa a preguntarle y me dijo que a las 00:00 lo dejó porque había quedado con alguien que él no conocía. Es que era raro hasta el Whatsapp que nos puso esa noche porque él siempre pedía permiso para todo y el mensaje fue: “Voy a dormir fuera”. Nos lo mandó tanto a su padre como a mí, cuando sabe que yo nunca miro el teléfono. Al ver el mensaje, su padre lo llamó y le dijo que tenía que dar explicaciones de dónde dormía y pedir permiso. Nos extrañó la forma de ese mensaje.

I. Paco y su hermano piden permiso para todo.

R. Quizás en ese momento ya estaba manipulado por alguien.

I. Le dije que no se acostara tarde y me dijo que no. Eso fue lo último que hablé con él.

R. Ese mensaje y esa forma de hablar no es de él porque nunca lo había hecho.

I. Actualmente, mi otro hijo que tiene 20 años pide permiso para quedarse a dormir fuera.

P. Habéis hablado con todo su círculo de amigos.

I. Sólo me falta hablar con el Papa.

R. Aquí hay alguien que tiene que saber algo. ¿Dónde durmió mi hijo esa noche? ¿Dónde estuvo y con quién durante esa noche y la mañana del día siguiente? No es hasta por la tarde cuando coge el autobús

I. La policía nos dijo que quizás mi hijo durmió en un cajero pero mi hijo no hace eso teniendo su casa.

R. Si es el día 3 cuando él se quería ir, pues el día 2 duerme en su casa y al día siguiente se va, coge su mochila, su dinero y ropa y con decirme que se va a la piscina con su amigo me lo creo. Cuando él cogió el autobús por la tarde del día 3 ya estaba puesta la denuncia. Si se quería ir, ¿por qué no lo hizo esa misma noche cuando había un autobús a la 1:30 que hacía ese mismo trayecto? Hay algo que se nos escapa.

Paco no nos llama porque no puede

P. Cuando ponéis la denuncia os encontráis con el primer escollo: esto ocurre un viernes pero el Grupo de Menores de la Policía no trabajaba hasta el lunes siguiente.

I. Efectivamente. Eso es tremendo. Pero no puedo tener queja porque ese fin de semana es cuando más se movilizó la Policía Nacional buscando a Paco. Se implicaron mucho.

P. Pero si vosotros ponéis la denuncia el viernes cuando aún Paco no había cogido el autobús, siempre bajo el relato del conductor que aseguró que él se subió a ese autocar, ¿qué protocolo se activó?

R. Ninguno. No tenemos ni las cámaras de seguridad de la Estación de Autobuses.

I. El protocolo fue pasar el aviso a los coche patrulla.

P. Nombras ese segundo escollo: nunca se pidieron las cámaras ni de la Estación de Autobuses ni la de Renfe. ¿Por qué?

R. Eso es nefasto. Quizás ese chaval no era Paco. Fue el domingo 5 de julio cuando el conductor informa de este dato. Qué menos que pedir las cámaras cuando hay este testimonio. Quizás mi hijo no iba solo y ya tendríamos más información.

I. Esto ha pasado porque la desaparición de mi hijo es de tercera, de cuarta o de quinta. Si fuera de primera, se habrían cogido las cámaras y se habría hablado con todos los pasajeros de ese autocar. El conductor me definió a Paco perfectamente.

P. La Policía le dio cierta credibilidad pero no pidió las cámaras.

R. Es que no era su hijo.

I. Yo fui a la estación para dar con el conductor. Me contó que cuando llegó y aparcó el autobús, vio a Paco en frente y sentado fuera. Hacía mucha calor y la gente estaba dentro menos él y dos o tres personas. Lo recuerda subirse y lo describe muy bien.

R. Cosa bien distinta es si Paco iba o no acompañado porque el conductor ya no podía relacionar eso. Él salió con cuatro euros y con los amigos se compró un refresco y unas patatas fritas. Le sobraría nada. ¿Con qué paga el billete? ¿Con qué dinero cena, desayuna y almuerza? Porque no se fue hasta la tarde del día 3 de julio.

El principal error fue no pedir las cámaras de la estación de autobuses

P. ¿Alguna vez habéis recibido explicación de por qué nunca se pidieron las cámaras?

I. Nunca, pero la puedo intuir: hay desaparecidos de muchos tipos.

P. ¿Es el principal error de la investigación?

I. Por supuesto.

P. ¿Ha habido más?

R. Para escribir un libro, pero no los vamos a decir ahora mismo. El error de no pedir las cámaras siempre lo hemos dicho porque no puede volver a pasar.

I. En mi caso ya no tiene solución pero hacemos hincapié para que no vuelve a ocurrir. Lo hago visible. Los demos errores me los callo. Por ahora. Quizás llega un momento en que  no nos los callemos. Depende.

P. Del resultado de la investigación.

I. Efectivamente.

R. Sinceramente, el Grupo de Menores de la UDEV que está trabajando ahora mismo tienen ganas de encontrar a Paco y nosotros lo vemos. Los llamamos a cualquier hora y te atienden. Además, es un grupo muy pequeño que lleva muchos casos. Pero los primeros momentos son primordiales en estos casos y este grupo entró siete meses y medio después de la desaparición. Hay cosas en las que no podemos volver para atrás. El ejemplo de las cámaras es una de ellas porque las grabaciones acaban pisándose.

I. Ante una desaparición, las primeras 48 horas son esenciales. La UDEV entró en septiembre de 2015, un grupo distinto del que está ahora. La UDEV y la Unidad Central Operativa (UCO) suelen entrar cuando ha pasado un año de la desaparición. En la primera unidad hay dos grupos que cuando más están son ocho personas para toda España. Así que por muchas ganas que haya de encontrar a Paco, si no hay medios...

R. Hay casos que no llegan ni a la UDEV ni a la UCO. Pero es cierto que no pedir las cámaras fue... Es que cuando mi hijo se despidió de su amigo estaba en el parque de Los Patos, al lado de la Comandancia de la Guardia Civil. Ahí hay cámaras. Están también las de la gasolinera. ¿Y que no se hayan pedido ninguna de esas cámaras?

Le pido a Dios que mi hijo esté bien donde quiera que esté

P. ¿No se pidieron las cámaras de la entrada de la Comandancia?

I. ¿A la Guardia Civil? Eso es impensable en este país. Las cámaras duran cinco meses en la Comandancia. Para ellos, mi hijo es un número, el 8.525.

R. Y que si Paco no aparece, ellos duermen todos los días. Yo llevo cinco años sin dormir.

I. No sé cuántos desaparecidos más hacen falta para que el Gobierno, este y los que vengan, se implique porque si no se toman medidas, seguiremos igual. Se va avanzando en algunas cosas, pero poco. Tenemos más desaparecidos que víctimas por la violencia de género, para lo que se han implicado, se han creado juzgados, hay protocolos de actuaciones policial...

P. ¿Hay protocolo para atender desapariciones?

I. Bueno, hay un protocolo muy extenso que no se lo lee nadie y no acaba de atajar el problema, sobre todo en menores.

R. Nosotros vamos a seguir insistiendo por nuestro hijo y por todos porque vemos que estamos abandonados.

I. Nos encontramos también que en toda la carrera de Derecho no hay nada sobre desaparecidos. Al igual que es imposible dar de baja el teléfono de un desaparecido. Es misión imposible porque te piden que vaya el titular de la línea. Le llevas la denuncia de la desaparición y tampoco vale. No es nuestro caso porque quién sabe si un día Paco nos llamará. Nosotros seguimos pagando la factura aunque el teléfono está apagado.

R. Tal vez algún día lo encienda porque nos necesite. De vez en cuando llamamos, pero sigue apagado.

(Suena el teléfono de la vivienda pero Isidro decide colgar para no interrumpir la entrevista)

I. Identificación oculta.

R. Quizás sea publicidad.

I. Estas cosas me asustan a mí.

Vamos a seguir insistiendo por nuestro hijo y por todos

P. ¿Habéis recibido muchas llamadas con número oculto queriéndoos dar información sobre Paco?

R. Muchísimas. La gente está con ganas de divertirse.

I. Mismamente, el otro día me mandaron un Whatsapp desde Inglaterra. Me dijeron que mi hijo estaba en Montilla, que lo habían visto deambulando desorientado. Le dije que se lo iba a pasar a la policía y me dijo: “Si yo estoy en Inglaterra, gilipollas, que te lo crees todo”.

R. ¿Esto es divertido? Ese era por entretenerse. Luego hay gente más malvada todavía que ya quiere sacar dinero.

P. Con un caso, incluso, llegasteis a juicio.

I. Sí, sí. Hace una semana, a las 3:30 me llamó alguien diciéndome que se acordaba de Paco, que nos tiene presentes, que cree que mi hijo está fuera de España...

R. Incluso nos han llamado muchos niños para entretenerse. La Policía nos dice que si queremos denunciar, pero no lo hacemos. En el momento en que nos llaman y nos dicen algo, muchas veces se investiga porque no sabemos si es verdad o mentira y eso supone parar la investigación para tontear. Si a todos los que hacen esto les costara el dinero, seguro que no lo harían.

I. De esto tengo para escribir otro libro. El daño que hace la gente gratuitamente es horrible. No hemos aprendido nada de la pandemia.

R. En otra ocasión fue un niño. La Policía lo localizó y el padre nos llamó disculpándose y nos dijo que si queríamos que nos pidiera perdón y le dijimos que sí, que sepa que eso no estaba bien.

I. Otro grupo de nenes nos llamó diciéndonos que dónde estaba Paco, que habían quedado con él y que no aparecía. Le pregunté que quién era y me decía cosas que no tenían sentido. Llamaron de Madrid concretamente.

P. ¿Llegasteis a subestimar la crueldad humana?

R. Sí. Pensábamos que la gente nos iba a llamar para ayudar.

I. Cuando di a conocer mi número de teléfono, la Policía ya me advirtió que esto podía ocurrir.

R. Una vez nos llamó otro diciéndonos que era criminólogo y que habían encontrado a Paco en una cueva, muerto, en Rumanía. Luego descubrimos que no era nada de eso.

I. A las 00:00 me llamó diciéndome que había aparecido el cuerpo de un joven europeo y que posiblemente era Paco. Que dos compañeras suyas estaban viajando hacia Rumanía para identificarlo. Me pasé toda la noche fumando en la ventana de la cocina. Rosa estaba durmiendo. A las 7:30 llamé a la Policía. Profesionales de allí fueron a la morgue y vieron que todos los cadáveres estaban identificados y que no había ningún europeo. LaPolicía me llamó a las 17:00 diciéndome que allí no estaba mi hijo. Y todo esto te lo tienes que comer.

Seguimos pagando el teléfono de Paco por si un día nos llama

P. ¿Se han acercado a vosotros videntes o adivinos?

R. También, también, que lo saben todo. Unos te dicen que en Valencia y otros, en Santander. Que dicen que lo han visto ellos, verás.

I. A lo largo de estos años se nos han acercado muchos videntes y nos han dicho muchas cosas. Yo era incrédulo totalmente pero he descubierto que hay gente con cierta sensibilidad. Me he encontrado en situaciones que he dicho: “Pero usted cómo puede saber esto”.

R. Y gente que también quiere dinero, que te dice que te cuenta algo sobre Paco si le das dinero. Si me vienes a cobrar es que tú realmente no sabes donde está mi hijo.

I. Generalmente, la gente que te quiere ayudar no te pide dinero.

P. ¿Estas prácticas tienen alguna influencia en las investigaciones?

I. La Policía no admite este tipo de comentarios pero tampoco los dejan a un lado. Es más, sé de casos en los que se han echado mano de videntes.

R. A mí con que me digan que mi hijo está vivo y bien, me voy contenta.

P. ¿Habéis encontrado humanidad y empatía en la Policía?

I. Vamos notando que cada vez hay más implicados pero hacen falta cursos o reuniones con familias afectadas para que vean realmente lo que esto supone. Que cuando vean tu caso no vean un número y un papel con los datos personales del desaparecido. Ya somos más de 14.000 familias.

R. Aún así, este año, el 9 M se ha celebrado dentro del Congreso de los Diputados después de que el año pasado lo celebráramos fuera. Incluso las familias de desaparecidos pudimos leer un artículo de las demandas que hacemos. Vamos avanzando porque no lo dejamos. Paco Labatón siempre está con nosotros pero necesitamos a más personas.

I. La fundación de Lobatón no para de hacer cosas y de apoyar. Paco ha dedicado su vida a los desaparecidos y la sigue dedicando.

Nos han llamado muchos niños para entretenerse

P. Fue una buena noticia el estreno de su nuevo programa, Desaparecidos, pero que a las pocas semanas fue suprimido. ¿Se fue algo con vosotros?Desaparecidos,

I. Se fue un escaparate.

R. Creo que lo quitaron porque muchas familias hablábamos de los errores que se habían cometido y éramos un estorbo, pero lo único que estábamos diciendo es que esto no funciona. No interesaba tenerlo. No les importamos a ningún partido político.

I. Pero vamos poco a poco. De hecho, el Ayuntamiento de Córdoba se ha adscrito hace poco a la Red de Municipios Sensibles con las familias de desaparecidos.

R. Se van consiguiendo cosas, sí, pero cuesta mucho trabajo. Gracias a Dios, en las redes sociales vemos el apoyo que tenemos. Hay gente que no tiene ni eso. Ahí circula mi hijo y puede llegar a todo el mundo. Por otro lado, los medios locales y regionales siempre nos han apoyado, pero los nacionales, no. Cuando Paco desapareció contactamos con todos ya que, según el testimonio del conductor, cogió un autobús dirección Madrid, pero no les interesamos.

I. Tardamos en ir a los medios de comunicación porque la Policía nos dijo que no lo hiciéramos todavía. También veía que no se pedían las cámaras de seguridad... Salía de Comisaría muchas veces diciendo: “Madre mía, como Dios no me eche una mano no encontramos a mi hijo”. Fue cuando llamé a todas las televisiones... hasta a Tele Madrid. ¿A ti te han contestado? Porque a mí, no.

R. Ni ABC y ni siquiera pagando. La contestación que me dieron fue: “Es que sino llenaríamos el periódico de desaparecidos”.

I. Yo pagaba para que publicaran la foto de mi hijo, pero ningún periódico quiso.

R. Ahora estamos encantados de que vengan a nuestras convocatorias porque es la única manera de seguir.

I. Nos consta que hasta operarios de cámara que trabajan con Ana Rosa Quintana le han pedido el favor de que sacara a Paco, pero no lo hizo.

P. En marzo de 2019 se reabre judicialmente la investigación. ¿Qué ocurrió?

I. Apareció una línea a la que la Policía le dio mucha credibilidad. Empezaron a investigar y parece ser que hay personas mayores detrás de la desaparición de Paco. Nosotros siempre lo hemos pensado: ni mi hijo tenía dinero para cogerse un autobús ni decide quedarse a dormir en casa de un amigo sin pedir permiso. Actualmente siguen trabajando en esa línea y creíamos que iba a terminar en verano, pero todavía no se ha llegado al final. Además, le han salido muchos brazos y tienen que investigarlo todo.

R. Algún día puede salir algo, por qué no.

I. Me imagino que la desaparición de Paco es ahora mismo un puzzle. Cuando se dé la casualidad de que varias piezas de ese puzzle se unan, darán con Paco, pero tiene que darse esa casualidad.

R. A nosotros no nos van a aburrir. Vamos a seguir buscándolo toda la vida.

I. Espero que no haga falta.

R. Sí, pero arrastrándonos vamos a seguir.

Parece ser que hay personas mayores detrás de la desaparición de Paco

P. La Policía no os traslada ninguna información sobre qué trataría esa línea, ¿no?

I. No, es muy cauta. Los investigadores nos dicen que siguen trabajando esa línea y le han salido ramas, que confiemos mucho. Me doy por satisfecho de saber que siguen trabajando y buscando a mi hijo.

P. Habéis aprendido a desarrollar paciencia.

R. No nos queda otra.

I. Aprendes a mantenerte en esta situación, a seguir buscando y con la esperanza de que cualquier día tengamos la suerte de encontrarlo.

R. Cuando aparece alguna persona que ha estado desaparecida siempre dices: “¿Y el mío por qué no?”. Ha habido gente que ha estado desaparecido hasta diez años y ha regresado. Eso nos da un aliciente para seguir.

I. Una chica de León estuvo desaparecida y a los 11 años regresó a su casa, llamando a la puerta. Imagínate esa madre cuando abrió la puerta...

P. Esperáis que eso ocurra con Paco.

I. Muchas veces lo he soñado.

R. Anda que no miramos veces la plaza por donde siempre venía él cuando salía...

I. Cuando Paco salía y llegaba un poco más tarde siempre nos asomábamos a la ventana del salón. Al verlo ya decíamos: “Ea, ya viene Paco”.

P. ¿Erais miedosos cuando Paco y su hermano comenzaron a salir a la calle?

R. Bueno... Cuando Paco venía más tarde yo estaba despierta y me preguntaba: “¿Pero estás levantada?” y le decía: “Pues claro, quiero verte venir por la ventana. Si quieres que me acueste, vente antes”. En aquel momento, Paco estaba empezando a salir.

I. No éramos muy miedosos. Además, hoy con los móviles, a la nada estás llamándolos.

R. Y que yo no me fío ya de nadie. Ni de mi sombra.

I. Imagínate cuando mi otro hijo me dijo la primera vez que no venía a dormir, que lo hacía en casa de un amigo. Toda la noche estuve despierto mirando el móvil. Pero él tiene su vida y no puedes decirle que ni salga ni que duerma en casa de un amigo.

Vamos a seguir buscándolo toda la vida

P. Sabíais que ese momento tenía que llegar.

I. Pues no porque ni siquiera me lo había planteado. Simplemente, me llegó y lo tuvimos que asumir. Su hermano tiene que seguir con su vida que ya bastante le ha tocado vivir, que le ha dejado marcado. Cuando desapareció Paco, su hermano tenía 15 años, un año y pico menos. En casa era hablar de Paco a todas horas y todos los días. Llegó un momento en que nos dijo que siempre estábamos hablando de él, pero es que no podemos hacer otra cosa. En cada comentario nos surge una idea y no podemos ocultarnos nada.

R. Es que hemos revisado todas las conversaciones que tuvimos con él, por eso, por ejemplo, lo buscaron en Italia. Dos días antes de desaparecer nos dijo que quería aprender Italiano. ¿Y si había pensado irse allí? Allí hay un programa de televisión y sacaron su caso. Todavía aún lo hacen y nos mandan de vez en cuando fotos de chicos que pueden ser Paco.

P. ¿Su cuarto sigue igual?

I. Sus cosas están ahí aunque su hermano se ha ido apoderando de un poquito más de espacio porque ellos compartían habitación. No se ha tirado nada. Para su hermano ha tenido que ser un trauma.

R. Lobatón hizo un libro, Te buscaré mientras viva, en el que habla de Paco. Le ofreció al hermano escribir algo, pero no quiso. Al tiempo me dijo que había escrito una cosa, que si se podía meter en el libro, y finalmente se pudo. Era un texto chiquito diciendo que su cuarto está (Rosa calla y se emociona).

I. Esperemos que un día tengamos suerte y den con él. Que el puzzle de sus frutos ya. Cinco años es mucho tiempo.

R. Es muy duro de la noche a la mañana este cambio.

I. Pero bueno, hay que seguir con la esperanza.

P. ¿Es cierto eso de que la esperanza es lo último que se pierde?

I. Bueno, ya llegas a escucharlo tanto que ya te lo planteas muchas veces. Será así, pero llega un momento...

R. Días y días sin dormir.

I. Lo que nos mantiene en pie son las ganas de encontrar a Paco. Cuando alguien regresa a casa nos da un subidón porque piensas que a ti te puede pasar igual.

R. En el caso de Paco no hay ninguna evidencia de que ha pasado algo malo. No hay nada y pienso que está vivo.

P. ¿Deseáis tener noticias, aunque sean negativas?

R. Eso da miedo.

I. Quizás es mejor o prefiero seguir con esta incertidumbre hasta que me muera antes que saber que la ha ocurrido algo malo.

R. Yo ahora mismo no quiero terminar esto ni darme por vencida y pensar que le ha pasado algo malo. O la noticia es positiva o prefiero no terminar, por lo menos por ahora.

I. Con familias con las que hemos hablado, que han tenido a sus hijos desaparecidos y finalmente lo han encontrado muerto nos han dicho que ya estaban descansando porque al menos habían encontrado el cuerpo. Han podido cerrar su círculo.

R. Quieres ser positivo pero no sabes. La herida es como si estuvieras siempre en el tanatorio el primer día que fallece un familiar.

I. Es curioso también que en nuestra sociedad sí escuchas hablar de la muerte y de las enfermedades, pero nunca de las desapariciones. Eso no existe y no estamos preparados para afrontarlas. La angustia de una desaparición es tremenda. Cuando el día de mañana podamos pasar página vamos a pegar un bajonazo enorme. Durante mucho tiempo mantienes alta la tensión y cuando descansas te sale todo.

R. Ojalá acabe esto algún día. Qué alegría sería. Ojalá.

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