Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.
La portada de mañana
Acceder
Lee ya las noticias de mañana

Cuando volver a casa depende de unos pocos metros

Vecinos de la parcelación San Isidro empiezan a limpiar sus casas después de las inundaciones

Alejandra Luque

0

La de este domingo ha sido una jornada intensa y dura para todas aquellas familias de Córdoba que desde el pasado miércoles fueron desalojadas por la crecida del río Guadalquivir a su paso por la capital. En total, 859 viviendas evacuadas y 1.462 personas afectadas. Tras un descenso del caudal del río gracias a la tregua que han dado las precipitaciones, el Ayuntamiento autorizó el realojo de cerca de 1.200 personas, que celebraban su regreso mientras que sus vecinos, a tan solo unos metros, veían truncado su deseo de poder volver a su hogar.

El desalojo comenzó el pasado miércoles y afectó en un primer momento a las barriadas cercanas al aeropuerto, como son Altea, Guadalvalle, Majaneque y Fontanar de Quintos, pero las evacuaciones continuaron después por Ribera Baja, Calle de la Barca, las urbanizaciones Forja 1 y Forja 2, Las Cigüeñas, Veredón de los Frailes y Montón de Tierra.

La situación fue realmente crítica. En algunos casos, el riesgo de entrada de agua en las viviendas era inminente. En otros, la prevención apremiaba al desalojo para evitar una evacuación a contrarreloj. El alcalde de Córdoba, José María Bellido, ha defendido este domingo que lo único que ha movido al Consistorio, en cuanto a desalojos se refiere, ha sido salvar vidas y “evitar imágenes de personas con el agua al cuello”.

Policía nacional acompañando a parcelistas a sus casas

Gracias a la colaboración entre las administraciones y entes públicos -el regidor ha trasladado su “orgullo por los servicios públicos de esta ciudad”-, el pabellón Vista Alegre abrió sus puertas a aquellas familias que no tenían ningún recurso habitacional. Al igual ocurrió en Alcolea, donde los evacuados también se encontraron con el arropo de sus vecinos y de la parroquia, y donde se habilitó el pabellón deportivo para las familias desalojadas. Según fuentes municipales, este pabellón ya está cerrado gracias a los realojos. Sobre el Vista Alegre, se espera que el número de usuarios desciendan y puedan ser realojados al Centro de Educación Ambiental.

En cuanto el alcalde anunció este domingo que 724 familias podían volver a sus casas, la zona del aeropuerto ha sido un ir y venir de coches. La normalización ha llegado a las urbanizaciones Forja 1 y Forja 2, Fontanar de Quintos y a Majaneque, aunque aquí quedan aún 30 familias evacuadas. En Veredón de los Frailes y Montón de Tierra también han podido regresar todos los vecinos desalojados, mientras que en la zona de Alcolea (Ribera Baja, Calle de la Barca y Las Cigüeñas), 203 de 224 familias han podido volver.

A pesar de la normalización en la mayoría de las áreas, la vuelta no ha estado exenta de incidentes, especialmente en la zona de San Isidro, situada en el entorno del aeropuerto. Aunque inicialmente el alcalde anunció en rueda de prensa que todos los vecinos de esta zona podían regresar, también apuntó que “los datos pueden tener un margen de error porque se está comprobando in situ, por parte de la Policía Local y Bombero, si hay alguna circunstancia que se haya podido escapar”.

Vecinos de la parcelación La Altea en una improvisada asamblea

Esa puntualización no aparece en la web municipal puesta en marcha para trasladar información actualizada a los afectados. Y a ello se han aferrado algunos vecinos de San Isidro que querían entrar a sus casas. La realidad es que en algunas de ellas seguía habiendo agua, como ha ocurrido en la casa de un vecino que tiene su vivienda entre San Isidro y Altea. En este caso, cuando se encontraba en una nave anexa a su casa, un efectivo de Bomberos le ha comunicado que aún no podía volver a su vivienda. Su intención era echarle de comer a los gatos, animales a los que no ha encontrado. Lo que sí ha podido ver es que las gallinas que tenía han fallecido. En una casa de al lado, un familiar de este hombre ha entrado a por enseres acompañado de un policía porque este vecino tampoco podía pernoctar en la vivienda.

En calles como El Ciprés, hay a quienes se les ha permitido entrar a su vivienda para limpiar el lodo, evitando que el barro se seque y cueste aún más trabajo eliminarlo. No obstante, estas familias tampoco tenían autorizada la vuelta. Para gestionar el flujo de personas y evitar confusiones, la Policía dividió la carretera del aeropuerto en dos sectores: uno, destinado a acompañar a vecinos de zonas desalojadas a coger enseres y, otro, para facilitar el acceso a aquellos vecinos que finalmente este domingo ya podían dormir en su casa.

Las previsiones es que entre 24 y 48 horas pueda ir dilucidándose el futuro de las más de 250 personas que aún no ha podido regresar a su hogar por cuestiones estrictas de seguridad. Aún quedan un poco más de 135 viviendas sin sus moradores. El grueso de las casas más afectadas -el 62%- se encuentra entre Altea y Guadalvalle, donde hay 20 y 64 viviendas -respectivamente- a las que no se puede entrar. En algunas de ellas, el agua llega al techo. Habrá que esperar para el realojo y aún más para la evaluación de daños.

Etiquetas
stats