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César Vicente: “Si no te abstraes de la tragedia, no puedes hacer tu trabajo”

César Vicente | MADERO CUBERO

En el vídeo que acompaña esta entrevista, el protagonista, el subdirector del Centro Operativo Provincial del INFOCA, niega la mayor: los agentes y bomberos forestales no trabajan bajo la amenaza del gran incendio. Sin embargo, como se podrá comprobar por sus palabras, las condiciones medioambientales de Córdoba, azuzadas por el cambio climático, hacen que esta provincia haya comprado bastantes papeletas en la rifa de la tragedia.

César Vicente la conoce bien. La ha visto en España y en otros países, como Portugal, adonde acudió junto con un destacamento andaluz a colaborar en la extinción de los grandes incendios que asolaron el país luso y que dejaron al menos 64 muertos y 135 heridos, una situación muy parecida a la que se ha dado en Grecia este verano. “Somos primos hermanos”, advertirá Vicente. Resulta bastante desolador pensar que la tragedia del fuego hermane también a griegos, lusos y españoles, tres pueblos que en los últimos años han salido calcinados por los incendios económicos de la gran crisis.

Así que hay que actuar y hay que hacerlo ya, porque la lucha contra el fuego, que para Vicente no deja de ser “una herramienta natural”, es una cuestión que va más allá de mitos y leyendas de pirómanos e incendios urbanísticos -una noción de que este experto desechará en las primeras respuestas-, y que precisa una intervención integral de administración, sociedad y tipos como César Vicente, capaces de correr hacia el fuego del que los demás están huyendo.

PREGUNTA. Antes hablábamos de las condiciones laborales de vuestro equipo, pero no hemos hablado de la normativa. ¿Qué fue de la última Ley de Montes aquélla? Hubo cierta reacción en contra por parte de los bomberos forestales.

RESPUESTA. ¿Contra la última Ley de Montes?

P. La de 2015.

R. Pero esa ley no baja al terreno de establecer ningún tipo de normativa laboral. La Ley de Montes lo único que estableció en relación a los incendios forestales fue el tema de la dirección técnica de extinción, la condición de agente de autoridad del personal en extinción, y poco más. En cuanto a condiciones laborales, la Ley de Montes no hablaba de mucho más. A no ser que yo me equivoque.

P. Bueno, me refería más a la falta de gestión forestal. Recuerdo algunos artículos criticando este asunto.

R. ¿Por parte de los agentes forestales? Vale. Creo que se por dónde vas. Los agentes forestales en España lo que criticaban en su momento era la imposibilidad o las restricciones de acceso a fincas forestales para ejercer su labor como agentes de medio ambiente. Sobre todo a raíz de una normativa que ocurrió en la Comunidad Autónoma de Madrid. Aquí en Andalucía nunca ha llegado a ocurrir eso porque la Ley Forestal Andaluza y la Ley de Incendios de Andalucía, del año 92 y del año 99, respectivamente, dan todas las prerrogativas a los agentes de medio ambiente para acceder a fincas y poder realizar su labor. Hasta el punto de que si en algún momento el propietario de la finca se niega a que entre el agente se levanta un acta y se inicia un procedimiento de sanción o el que proceda.

P. Esta ley también fue polémica por la reducción del tiempo para recalificar terreno quemado.

R. No. Esto está totalmente superado, y organizaciones como Greenpeace o WWF lo dejan claro incluso en sus comunicados oficiales. En España, y te hablaba también de Andalucía que es donde estamos, hoy en día en España los incendios son ajenos a procesos de recalificación urbanística. Totalmente ajenos. No se puede recalificar. Al revés, tienen más restricciones en caso de incendio forestal. Lo que ocurre es que se dejó la vía de que, por una ley en concreto de la Comunidad Autónoma para casos concretos y tasados, algunos de esos terrenos pudieran pasar a urbanos siempre que ya estuvieran previstos en el planeamiento urbanístico. O sea, es que también tienes que verlo al revés. Si la Comunidad Autónoma tiene previsto que alguna zona sea urbanística, y luego por h o por b esa zona se quema, pues entiendo esa vía que dio la Ley de Montes.

"En España los incendios son ajenos a procesos de recalificación urbanística"

P. Entiendo.

R. Aparte de lo que podamos opinar los unos o los otros, luego los datos estadísticos son otros. En España no hay incendios por motivos urbanísticos. Es que es al revés. Produce todavía más trabas para poder urbanizar en esa zona. Con lo cual ese debate, técnica y normativamente, está totalmente superado.

P. Sin embargo, es lo primero que se viene a la mente cuando hay un incendio en una zona como Tarifa o Valdevaqueros o en Doñana.

R. Es que en este mundo hay tantos tópicos... Y hay tanta persona que da su palabra sin conocer en profundidad el tema... Pero vamos, cualquiera que contacte hoy mismo con las principales organizaciones no gubernamentales o se coja la estadística oficial, que es de difusión pública, del Ministerio de Medio Ambiente, y eche un vistazo a ese tipo de causas, verá que no aparecen prácticamente.

P. Quizá tenga que ver con eso que hemos hablado antes de que la detención de pirómanos o de quienes prenden fuego de manera intencionada no se ve o resulta muy compleja.

R. Claro. De todas formas, las causas de los incendios son muy variables en todo el territorio nacional. Y va por comarcas y va variando con el tiempo. A mí sí que me gustaría comentar que realmente aquí lo importante, si queremos llevar los incendios a unos niveles aceptables y razonables, no son las causas. Es importante conocer las causas para realizar una estrategia de prevención, de acuerdo. Pero lo importante para que los incendios no se desboquen en los próximos años es establecer unos planes de gestión selvícola de los montes, de forma que los combustibles forestales no se nos disparen hasta niveles que van a crear incendios catastróficos. Mientras más carga de combustible en general tengamos en los montes, más difícil va a ser apagarlos.

P. ¿Y cómo se dispara ese combustible?

R. Sí. Te explico. Hasta los años 60 en España había una gestión forestal y una gestión del mundo rural. A partir de los años 60 muchísimos millones de personas abandonan el campo y se van a las ciudades. Todavía está existiendo ese problema. Y eso propicia un abandono de la gestión forestal, de la gestión rural, y muchísimos problemas que no teníamos antes por abandono general. Ahí es donde tenemos que incidir muchísimo para llevar los incendios a unos niveles razonables.

P. Esto se lo han transmitido ustedes a la administración.

R. Por supuesto. A la administración, a todos los colectivos, etcétera. Lo que pasa es que hay un discurso de los medios de comunicación generalistas y en algunos políticos que transmite una serie de mensajes en relación a las causas, porque es en general mucho más fácil que, ante un gran incendio, y unos grandes problemas de protección civil o ambientales, decir “nosotros no podemos luchar contra un terrorista ambiental”, que decir “voy a hacer un plan de 50 años de gestión del territorio y vamos a empezar a trabajar en serio para que se vean los resultados a medio plazo”.

"Tenemos una discordancia entre el conocimiento técnico (…) y los plazos en los que nos movemos en ámbitos políticos"

P. Lo mismo que ocurre en todos los campos, vaya.

R. Tenemos una discordancia entre el conocimiento técnico, que está clarísimo por los especialistas que se dedican a la gestión de incendios forestales, y los plazos en los que nos movemos en ámbitos políticos. Es una discordancia que hay que superar y empezar a hacer planificaciones serias a medio y largo plazo de gestión selvícola y de gestión rural.

P. A veces da la impresión, como pasó con el incendio que ocurrió cerca de Doñana, de que la propia administración necesita su propio incendio para actuar.

R. ¿Su propio incendio?

P. Sí, que solo se funciona a golpe de tragedia. Ocurre en general como sociedad.

R. Sí, pero actuar a golpe de reacción es muy perverso y muy malo como sociedad. Es mucho mejor que ser reactivos, ser preventivos y ser proactivos. Porque si yo solo reacciono ante el evento, muy posiblemente esa reacción va a ser muy precipitada y no va a estar bien coordinada. La gestión reactiva es muy peligrosa en cualquier ámbito, pero más en el medio ambiente, en el que todos tenemos que pensar a medio y largo plazo. Porque, además, aquí tenemos un factor que ha entrado en juego en la última década, que es el tan manido cambio climático.

P. Y no por manido se le presta suficiente atención.

R. Es que estadísticamente está muy claro que vamos a unos escenarios climáticos muy complicados. Lo que yo llevo viviendo en Córdoba en los últimos cinco años no lo había vivido antes dentro de mi corta experiencia. Yo llevo ya 20 campañas de incendios forestales y cuando empecé no estaba viendo los incendios que estoy viendo en los últimos años con esa potencialidad. A nivel mundial, los incendios de los últimos años no tienen parangón, no los conocíamos. Entonces, está empezando a haber unos fenómenos meteorológicos de combinación de fenómenos extremos de viento, temperaturas y baja humedad del aire que están propiciando unas propagaciones virulentas desconocidas. Con lo cual, ante esto, la reacción nunca va a funcionar bien. Llega un momento en que los incendios, cuando pasan de una energía desprendida, los sistemas de extinción no pueden con él en muchas de sus fases. Así que vamos a ser preventivos. Vamos a gestionar bien la vegetación para que los combustibles, a nivel general, no se expandan sin límites. A esto se le llama la paradoja del fuego. La paradoja del fuego en España, que en EEUU se dio 50 años antes, es que a partir de la década de los 70 empezamos a apagar todos y cada uno de los incendios. ¿Por qué? Pues porque a nadie le gusta ver humo en el campo.

P. No veo la paradoja.

R. Sí. Pero es que ese fuego en el campo en el medio rural era lo más común. En las fincas agrícolas y forestales, el fuego se usaba para un montón de tareas agrícolas sin ningún problema porque había mosaicos en el terreno. Había muchas fincas y el fuego no salía de los límites de la parcelita. Mi madre es de un municipio de Cáceres y yo recuerdo de pequeñito pasar los veranos allí, y todavía se utilizaba el fuego, no había ningún problema. Y eso se ha abandonado, y la paradoja del fuego es que nos hemos dedicado a apagar todos y cada uno de los pequeños incendios, y esa función ecológica y de gestión del territorio de los fuegos la hemos cortado. Entonces, por el combustible vegetal -de forma artificial, porque el ecosistema mediterráneo tiene su periodo de retorno del fuego y las especies mediterráneas están adaptadas al fuego-, hemos cortado ese patrón natural y nos damos cuenta cuando viene un incendio con ciertas condiciones demasiado virulentas.

"Actuar a golpe de reacción es muy perverso"

P. ¿Y eso afecta especialmente a Córdoba?

R. Tienes el ejemplo en la Sierra de Córdoba. Si damos una vuelta en el aire, hay un dosel de vegetación que no es natural. La vegetación natural mediterránea con ese periodo de retorno del fuego es una vegetación en mosaico. Ahora tenemos todo cerrado, con unas cargas de combustible impresionantes. Si encima le añades a la ecuación la variable de la población, que se inserta en los terrenos forestales, pues tenemos ahí…

P. … un polvorín.

R. Tenemos una situación muy, muy complicada.

P. Eso que hablabas de la función agrícola de los incendios es lo que dicen que se sigue haciendo en Galicia.

R. En el noroeste de España se utiliza el fuego de forma secular para creación de pastos, para limpieza de terrenos… También es verdad que allí la vegetación crece de una forma exponencial respecto a Córdoba, sin mayor problema porque había una fragmentación del territorio, porque allí había todo tipo de cultivos intercalados y miles de personas que viven del campo, que cogían leña, que cogían helechos para el ganado… Había de todo, pero eso se ha abandonado y eso es un dosel. Y esas mismas actividades ahora te generan un gran incendio. Tenemos un problema, y lo que tenemos es que volver a una gestión forestal y una gestión agraria. Hay algunos proyectos pilotos, como en Extremadura, donde está el proyecto mosaico, que están volviendo a eso. Pero a nivel general hay que evitar hablar de que los problemas son si éste ha metido fuego. No, eso está ahí. Pero independientemente de eso hay que gestionar el territorio de forma coherente.

P. Hay que poner la lupa, nunca mejor dicho, en lo que ocurre antes y una vez que se ha metido fuego.

R. El ejemplo lo tienes en que el incendio más importante que tenemos ahora mismo en España es en Valencia. Es un incendio con unos procesos convectivos, esos virocúmulos que ves tan enormes, procesos solo se dan cuando hay unas cargas de vegetación brutales. Unas cargas que en los años 60 no existían prácticamente. Ahí tienes el ejemplo. Veremos a ver cuándo y cómo lo apagan y que no haya ninguna tragedia particular. Y en este caso ya está probado, parece ser, que la causa ha sido un rayo. Es que, si no es un rayo, va a ser la carbonilla de un vehículo, y si no una barbacoa mal apagada, y si no va a ser una persona que viene y mete fuego.

P. Con móvil y sin móvil…

R. Las causas están muy identificadas. Contra las causas, educación ambiental, presión policial, todo lo que tú quieras. Pero igual hay que actuar en el territorio, porque sino va a ser un rayo. Hay zonas de España en la que los rayos son predominantes. No en Córdoba, pero sí en otros sitios.

"Estadísticamente está muy claro que vamos a unos escenarios climáticos muy complicados"

P. ¿En Córdoba cómo estamos?

R. Aproximadamente, variable a lo largo de los años, las causas humanas son más del 90 por ciento de los incendios y hay que incidir en ellas. Nosotros tenemos la campaña de prevención y educación ambiental de escolares, en la sierra las parcelas, todos los años hablamos con todas, les damos formación. Hacemos todo lo que podemos, pero yo lo que quiero hacer hincapié es que tenemos un equipo dedicado a eso, pero hacen falta una planificación, una dotación, unas actuaciones y un control de esas actuaciones. Si alguno de esos eslabones de la cadena falla, se rompe.

P. ¿Y qué eslabón falla?

R. Lo que nos falta en Córdoba es que el Ayuntamiento se sume al proceso de prevención. Tenemos un problema. Tenemos el problema de que la ley estatal dice cómo se gestiona la protección civil ante los incendios forestales, aunque luego cada comunidad autónoma lo desarrolla. Y esa ley establece que los ayuntamientos gestionan los planes de autoprotección frente al riesgo de incendios forestales.

P. ¿Autoprotección?

R. Sí. Si tú tienes una vivienda en la sierra, saber qué hacer ante una emergencia y saber prepararte ante una emergencia. Parece muy fácil pero es complicado. El ayuntamiento tiene que sumarse a ese proceso y empezar a darse cuenta de que tiene que empezar a establecer un plan de trabajo. Bajo mi punto de vista y por la experiencia que conocemos en otras zonas, de España y de fuera de España, el Ayuntamiento tiene que redactar una ordenanza específica de autoprotección en la sierra de Córdoba desde ya. Nosotros le ayudaremos y le asesoraremos en todo lo que quiera. Pero tiene que meterle mano ya, y con vistas al medio y largo plazo. Y esto solo supone reestructurar los recursos, dotarlos y empezar a trabajar en eso de forma estable. Y porque llegue una nueva corporación, que no se pare ese proceso. Yo en este tiempo he visto a todos los signos políticos en esta corporación municipal.

"Andalucía es un referente en la extinción de incendios en Europa"

P. Bueno, menos a los dos nuevos.

R. Sí. Porque no les ha dado tiempo casi. Pero uno ha estado a punto. Y siempre llegan y hay buenas intenciones pero… Yo creo que es por una falta realmente de creer que es un problema. Y ahí el INFOCA ha tenido parte de la culpa por dedicarnos a apagar todo. Que es nuestra obligación, claro, pero el habitante de la sierra, y hay miembros de las corporaciones sucesivas que tienen casas en la sierra como muchos cordobeses, y bueno, no tienen una percepción del riesgo especialmente potente. Y nosotros los especialistas sabemos que bajo ciertas condiciones un día vamos a tener un evento con unas consecuencias muy graves para la población civil en la sierra de Córdoba.

P. Ahí voy. Esta zona de la que hablamos, que va desde Trassierra a Cerro Muriano, contando con las parcelaciones legales e ilegales. ¿Es la zona más sensible de Córdoba y cómo es de vulnerable?

R. En Córdoba tenemos, haciendo números grandes, 25 parcelaciones en terreno forestal, en las que ha habido un desarrollo urbanístico sin control desde los años 50 hasta la ley de suelo de Andalucía. Hasta ese momento, yo lo recuerdo perfectamente, había gente que decía: “Me voy a hacer una casita, la multa son 8.000 euros, y los meto en el presupuesto del constructor”. Eso ya cambió, pero la ocupación está ahí. Eso estructuralmente nace con unos déficits muy grandes, pues no hay una estructura de seguridad ni una planificación. Esas parcelaciones están ahí con muchísimas personas y no hay una estructura razonable en cuanto a seguridad ni una gestión preventiva de esos terrenos. La Consejería de Medio Ambiente tiene competencia en la gestión selvícola y llevamos un programa desde hace casi una década incidiendo todo lo posible para que esas parcelas tengan lo que llamamos áreas cortafuegos alrededor de las infraestructuras para que cuando llegue el incendio tengas una zona alrededor de tu vivienda y, en caso de que no de tiempo a una evacuación, en vez de huir y te quedes atrapado en la carretera es que es donde ocurren el 95 por ciento de los problemas civiles, tú ya lo sabes y te quedas en tu vivienda en las zonas catalogadas como seguras. Hacia eso tenemos que ir. Pero para eso, la otra pieza que tiene que encajar son los planes de autoprotección.

"Tenemos un problema, y lo que tenemos es que volver a una gestión forestal y una gestión agraria"

P. Y por el momento no los hay.

R. Esto último que ha ocurrido en Grecia es el típico caso estadístico de problemas civiles. Huída en vez de evacuación. Porque una evacuación es con tiempo y planificada. Es una huida. Los gestores de emergencias en esos momentos hacen lo que pueden con los recursos que tienen. No podemos entrar en el círculo perverso de culpabilizar a los policías o los bomberos que están gestionando. En todo caso, tendremos que echarnos la culpa a nosotros como sociedad inmadura, que no somos capaces de establecer una prevención en condiciones.

P. ¿Cómo de inmadura es Córdoba, entonces?

R. Córdoba, en relación a autoprotección, vamos a decirlo positivamente, tiene fácil empezar un camino hacia ello. Lo tiene muy fácil.

P. Es un niño de cinco años.

R. (Se ríe) Deberíamos empezar a educarnos todos.

P. Las zonas, por perimetrar, ¿cuáles son las más vulnerables?

R. La problemática está en la sierra del término municipal de Córdoba. Empezando hacia su zona oriental, pegando con Alcolea, las urbanizaciones del Sol… Vamos barriendo toda esta zona central donde están Las Jaras, Siete Fincas, Santo Domingo… Seguimos hacia la zona occidental, con todos los núcleos de Trassierra, El Salado, Campoalegre… Y llegando ya hasta el límite de Almodóvar, donde está Cuevas Bajas. Prácticamente ése. Pero cada una de éstas tiene sus particularidades y no se pueden tratar a todas igual. Los planes de prevención no son una lata que se repite. Cada una tiene sus particularidades y a veces son muy importantes. Pero a las particularidades solo se les puede atender con una planificación seria compartida con el Ayuntamiento y los planes de prevención de la Consejería de Medio Ambiente.

P. ¿Y cómo está a nivel de vías de evacuación?

R. Por zonas. Hay zonas en las que la evacuación es complicada. Hay que entender que una evacuación es una salida de una zona de riesgo hacia un punto de reunión en el que no hay riesgo. Pero, si te pones a calcular… Tú estás en Santa María de Trassierra, un núcleo con unas características bastante urbanas, y te tienes que ir a una zona que pueda albergar a 1.500 vehículos que pueda haber cualquier día allí, a 3 personas por vehículo son prácticamente 5.000 personas. Para meter a 5.000 personas en una zona segura en caso de una gran emergencia… Por lo pronto 1.500 vehículos son seis kilómetros de cola, uno detrás de otro. Pero es que, a la vez que hay gente huyendo, hay gente retornando. ¿Por qué? Porque si te vas a trabajar a Córdoba y tus niños están con los abuelos o con quien sea, si escuchas que hay algo, te aseguro que no te quedas en Córdoba, sino que vuelves. Eso ya lo hemos vivido en emergencias.

P. Ése es el patrón ¿no?

R. El patrón es que, si hay tiempo de evacuación se evacúa pero para ello hay que saber en cuánto tiempo se evacúa. ¿Cómo sabes en cuánto tiempo se evacúa una zona? Mediante el plan de autoprotección de la misma. Pero es que el 90% de las parcelaciones y urbanizaciones de Córdoba no tienen un plan de autoprotección aprobado y ninguno de ellos lo tiene validado o probado. Así que, si da tiempo, evacuación. Si no da tiempo, huyes. Hoy casi nadie se queda en su vivienda. Pero cuando huyes, entramos en el azar, en la variabilidad. ¿Que huyes y la llama te coge en una zona en la que no hay escape? Pues tienes Portugal y tienes Grecia. La mayor parte de las veces no ocurre, pero es cuestión de detalle.

"Lo que nos falta en Córdoba es que el Ayuntamiento se sume al proceso de prevención"

P. ¿Cuando te has acercado a hablar con los vecinos, notáis si hay concienciación en las parcelaciones o urbanizaciones?

R. ¿Concienciación? Sí. Es como todo. Hablas con los representantes, vas a sus asambleas generales… Llevamos año haciendo esto en todas. Conocemos a todos los presidentes. Hablas con ellos, le das la documentación, la repartes a todo el mundo, con resúmenes sencillos con las obligaciones y la forma de iniciar el proceso, todo de forma informativa a todo dios, ¿vale? Pero como en todo, hay una parte de la población que te cree y que se sensibiliza y empieza a tomar medidas. Pero hay otra parte que con ellos no va. Como todo en la vida, hay quien es más permeable y quien dice: “Si yo aquí no he visto un incendio en la vida y los pocos que hay los apagan en media hora. Yo lo que quiero es mi vivienda y mis pinos entrándome por la ventana, que me den sombra”…

P. Te puede salir cara la sombra al final…

R. No solo a ti. Hay una responsabilidad diluida. La gente se olvida de que, cuando esa vivienda se incendie, si tienes vegetación alrededor de ella, vas a propagar el fuego a las viviendas colindantes. Hay una responsabilidad hacia los demás. Nosotros incidimos mucho en eso y también en que hay algunas zonas en las que los seguros no pagan daños. Eso ocurre en tu vivienda en Córdoba. Si tú no tienes tus extintores y tu plan, el seguro no te paga un daño por un incendio. Y te va a pedir el técnico que ha firmado la revisión anual del extintor. Aquí lo mismo. Te van a pedir tu plan de autoprotección, porque la norma obliga. Así que, concienciación, pues hay una parte que está concienciada, otra que va poquito a poco, y otra que es irreductible, como los galos… Entonces, la forma de que todo el mundo cumpla sus obligaciones es crear una cultura de autoprotección. Y esto no es de hoy a mañana, como me dijo una vez un responsable de urbanismo hace un tiempo. No. Esto son años y empezar a andar un camino bien consensuado y planificado, como el que ha llevado a cabo el INFOCA.

P. ¿Qué peso ha tenido en ese camino un evento traumático como fue el incendio de Guadalajara? Quizá como lo viví cerca, tengo la impresión de que marcó mucho.

R. No, a nivel de planificación y prevención, nosotros llevamos una línea… No nos marcó especialmente….

P. Hombre, murieron once bomberos forestales, se procesó al operativo... no recuerdo una tragedia mayor para el cuerpo en España.

R. No. No ha habido ese nivel de fallecidos. Ha habido otros fallecidos. Pero lo que ocurre es que como operativo vemos los que ocurre en España, en Portugal y en todo el mundo. Es decir, aunque en Guadalajara no hubiera habido ese evento tan trágico, nosotros estaríamos haciendo exactamente lo mismo, porque vemos el riesgo. Es que lo vemos.

P. ¿Qué tienen en común incendios como el de Guadalajara, los de Portugal, lo de Grecia, el de Galicia?

R. Son incendios muy virulentos, con capacidad de propagación muy grande, con mucha carga de combustible y con procesos convectivos y de focos secundarios. Es decir, incendios con una energía liberada tremenda que tienen un gran desarrollo y los operativos de extinción no tienen capacidad suficiente para atajarlos en un tiempo determinado. Entonces se expanden hasta que hay una ventana meteorológica en la que sí se puede atajar.

P. Casi estaba describiendo las condiciones que hemos tenido este pasado fin de semana.

R. Por supuesto. Las condiciones del pasado fin de semana están en el percentil 99,5. Son situaciones que se dan en 1 de cada 500 días en la serie estadística de los últimos 30 años. Sí hemos tenido esas condiciones.

"El Ayuntamiento tiene que redactar una ordenanza específica de autoprotección en la sierra de Córdoba desde ya"

P. Aquí el 30-30-30 fue 44-12-40, más o menos.

R. Eso del 30-30-30 es una simplificación para el público general, pero en Córdoba se ha superado de una forma estratosférica. El sábado tuvimos diez incidencias durante la tarde, de las cuáles intervinimos en siete. En siete emergencias intervenir a la vez no es normal. En el noroeste de España sí, pero aquí no estamos acostumbrados a ese nivel.

P. ¿Cuando estuvo en Portugal cuál es la sensación personal que se trajo de allí?

R. Cuando uno acude a una emergencia intenta abstraerse un poco de todo lo que la rodea, del tema de la tragedia, porque si no te abstraes de la tragedia, no puedes hacer tu trabajo. Tienes tu cabeza, tu planificación, la seguridad de tu personal, que va a una zona que no conoce en otro idioma… Una serie de circunstancias que complica más la cosa. Así que uno sabe a dónde va y sabe que no es el director, sino que se pone a las órdenes de la autoridad nacional, que te da una zona y haces lo que sabes hacer. Te abstraes un poco durante la emergencia. Aparte, nosotros como operativo de extinción no fuimos a las zonas urbanas o a protección de infraestructura, sino a apagar kilómetros de línea de frente para que no siguiera afectando. Fuimos a terminar de apagar los fuegos. Entonces, la sensación que se me quedó es que hicimos un buen trabajo, que fuimos muy efectivos, que se terminó de apagar todo lo que quedaba allí, en un incendio de 50.000 hectáreas, que se dice pronto. Nosotros estuvimos en torno a unas 2.000 hectáreas. Y lo que me di cuenta claramente es que a Portugal le queda un gran recorrido en sus procesos de prevención selvícola de incendios y en adaptar sus operativos de extinción a la realidad que se nos echa encima.

P. Que es…

R. Incendios cada vez más virulentos por acumulación de combustible en los montes, falta de gestión forestal y cambio climático.

P. Estamos igual, entonces.

R. Sí claro, si somos primos hermanos.

P. ¿Alguna vez has perdido a un compañero estando de servicio?

R. Sí.

P. ¿Qué es lo que se siente? ¿Sentimiento de culpa? ¿Se asume que va en el puesto?

R. Se intentan sacar las lecciones aprendidas de residente. Sí hemos perdido compañeros en el operativo en Córdoba, principalmente pilotos de medios aéreos y algunos miembros de nuestras brigadas, aunque hasta la fecha los fallecidos o grandes heridos no han sido por la extinción. Por ejemplo, un infarto por una cardiopatía que dio la cara en un pico de esfuerzo… Pero no hemos tenido hasta ahora atrapamientos graves de grandes heridos. Hemos tenido atrapamientos, roturas de esguinces, roturas de todo, quemaduras, pero no eventos que revistan gravedad. Pero sí ha habido fallecidos en compañeros de los medios aéreos y ha sido tremendo. Pero bueno, el que está aquí es muy vocacional. Las personas que estamos aquí somos todos muy vocacionales. Somos, a nivel técnico, ingenieros de montes. Nos podríamos dedicar a muchas otras cosas. De hecho yo empecé antes en otros campos, como hidrología forestal e inundaciones, y luego por oportunidad me cambié aquí. Somos todos muy vocacionales.

P. ¿Qué le empuja a uno a meterse a correr hacia el fuego del que huyen los demás? ¿Qué te empujó a ti?

R. Bueno, llega un momento en que tú tienes tu vocación de servicio público, se te ofrece un abanico de posibilidades y eliges ésta. ¿Por qué? No sabría explicarte muy bien por qué. Empecé, los primeros dos años estuve como ingeniero en prácticas y me asustaba mucho, las cosas como son. El que no se asuste un poquito tiene que replantearse dónde se mete. Y poco a poco con el transcurso de los años y las emergencias te das cuenta de que vas dominando la situación y que ves las cosas más fríamente y la adrenalina baja un poco. Al final te acostumbras. Yo lo veo como cualquier persona que se dedica a las emergencias.

"Un día vamos a tener un evento con unas consecuencias muy graves para la población civil en la sierra de Córdoba"

P. Se habla mucho de vuestro trabajo y poco de lo que soportan vuestras familias. Si yo hablara con tu familia hoy, con tu esposa, con tus hijos, ¿qué me dirían?

R. Tengo tres niños y mi mujer. Y mis niños lo ven desde un punto de vista romántico, porque el mayor tiene 13 años todavía. “Papa se va un incendio”. Los niños tampoco se dan cuenta del tema. A mi mujer no le gusta un pelo. Y muchas veces me dice que no le hable de esto. No le agrada que le cuente los problemas del servicio, ni quiere saber cuándo hago un vuelo de reconocimiento en helicóptero. Prefiere no saberlo. No le gusta y luego, a ver, tenemos nuestros días de descanso, para descansar de las guardias en verano, y yo solo me cojo vacaciones en invierno. Llevo 20 años sin coger unas vacaciones en verano.

P. Hay una fina línea entre ser un héroe y un negligente en vuestro trabajo, ¿no?

R. Este trabajo no es cuestión de héroes. Aquí los héroes realmente sobran. Éste es un trabajo de organización, de equipo, de coordinación, de cabeza fría y de planificación. Todo eso mezclado para tomar decisiones sobre la marcha. Por eso digo que es muy perverso echar la culpa a los que gestionan las emergencias. Esto no es cuestión de héroes. Es una cuestión de equipo, de profesionales, de formación y de protocolos. No me gusta hablar de héroes porque ante un incendio tú no eres nada. Somos el equipo. Todo el mundo es prescindible y todos somos necesarios.

P. En estos momentos hay un “incendio laboral” relativo a las condiciones del INFOCA. Se ha hablado incluso de ir a la huelga.

R. Bueno, mira, vamos a ver, lo que tú llamas bomberos del INFOCA son personal de la Agencia de Medio Ambiente y Agua, que es una agencia de la consejería, con su convenio colectivo, y ahora toca la renovación del convenio. Llevan ya tiempo que lo están prorrogando y están en el trámite de si lo renuevan o si no. Pues bueno, hay una negociación como establece la normativa entre la agencia y los representantes sindicales y en ello están. Mucho más no te puedo decir. Lo que está claro es que, como cualquier trabajador público, tiene que tener unas condiciones dignas de trabajo que más o menos se cumplen, pero todo es memorable. Yo, por supuesto, mientras mejores condiciones tengan mis compañeros, que es como los considero, siempre que sea compatible con el buen desarrollo del operativo, encantado y lo mejor para ellos. Ahora bien, no le hago un seguimiento minucioso, porque es un tema entre la agencia y los trabajadores.

P. Desde el desconocimiento, vosotros tenéis un estatus laboral de funcionario, pero me imagino que tendréis algún tipo de plus que os diferencia del funcionario que está todo el día sentado en una mesa, ¿no?

R. Nosotros somos funcionarios. Somos agentes de medio ambiente. Casi 80 agentes de medio ambiente, una serie de técnicos de extinción y director y subdirector del centro operativo. Como funcionarios tenemos todas nuestras remuneraciones establecidas como cualquier funcionario, en función de tu categoría, tu grupo y tus complementos o antigüedad. Pero luego, lo único que nos diferencia de otros funcionarios es que cobramos un complemento por las disponibilidades, las guardias que hacemos. Entonces, si yo hoy estoy de turno pero luego tengo disponibilidad 24 horas, absoluta e inmediata, pues por cada disponibilidad cobramos lo que estipula la consejería por orden. Entonces, cobramos un plus por un complemento por las guardias. ¿Que me hago un esguince? Pues no cobro las guardias. Un sistema un poquito… Bueno, ahí está. Todo es mejorable.

"El fuego es un componente vital de los ecosistemas"

P. Me pintas un panorama en el cual hay mucho trabajo por hacer, más allá del verano, y me llama la atención que tú puedas llegar a cobrar lo mismo que un señor que esté sentado en una mesa cuando tú te puedes llegar a jugar el pellejo.

R. Sí. Funcionarios con un poco más de nivel que yo cobran como yo.

P. No parece muy justo.

R. Bueno, esto no son temas de justicia. Esto son temas de organización administrativa, y si la administración así lo establece, está en mi mano tomarlo o no. Yo tengo la gran suerte de que puedo elegir. Que mañana concurso y me voy, no sé, al departamento de calidad ambiental. Soy en realidad un privilegiado por ello, porque puedo elegir entre distintos trabajos, y si algún día me quiero ir a alguna provincia, pues por los puntos que tengo, puedo. Yo me considero un privilegiado, dentro de que tengo una gran responsabilidad.

P. ¿Es Córdoba una buena escuela de bomberos forestales?

R. Toda Andalucía es una muy buena escuela de bomberos forestales. Andalucía tiene un operativo de incendios forestales… Yo no debo decir esto porque estoy dentro, pero Andalucía es un referente en la extinción de incendios en Europa. Es así. Porque nació muy pronto, fue prácticamente el primer operativo regional, y en seguida empezó a especializarse. Es un sistema que además cierra bastante el círculo de la prevención, extinción, restauración… Educación ambiental… Hemos conseguido eso y es una muy buena escuela

P. Está bien que lo digas, porque Andalucía no siempre tiene buena prensa.

R. Pero no está bien que lo diga uno que está dentro. Pero en incendios forestales somos una referencia claramente. Y la asignatura que teníamos pendiente era el tema de las nuevas tecnologías y las relaciones con el exterior, y nos estamos relacionando un montón con otros operativos, estamos en proyectos europeos y transoceánicos… Estamos abriéndonos, exportando conocimiento e importándolo. Estamos trabajando por ejemplo con centros de investigación de Australia, de Italia, de Francia, de otras zonas, e intentando importar sus conocimientos y sus tragedias para estar preparados antes de que nos lleguen a nosotros.

P. ¿Qué es para ti el fuego?

R. Para mí el fuego es un componente vital de los ecosistemas. Es vital, sobre todo, en el ecosistema mediterráneo. Lo que pasa es que el fuego tiene esa faceta destructiva cuando la intensidad supera un umbral. Pero el fuego es una herramienta más de gestión selvícola, y un elemento absolutamente esencial en la regeneración de los ecosistemas mediterráneos. Está probado.

P. También es un descubrimiento que nos ha definido como especie.

R. Exacto.

"Llevo 20 años sin coger unas vacaciones en verano"

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