'El Valor de las Cicatrices' muestra en el Reina Sofía la importancia de la donación

Hugo Molina, paciente trasplantado, muestra su cicatriz en la exposición. - JUNTA DE ANDALUCÍA

El Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba acoge la exposición fotográfica 'El Valor de las Cicatrices', un punto de encuentro entre personas que muestran sus cicatrices tras someterse a un trasplante de hígado, resaltadas con pan de oro como símbolo de vida y a través de las cuales se destaca la importancia de la donación de órganos.

La muestra, según ha precisado la Junta de Andalucía en una nota, consta de 22 fotografías de pacientes, uno de ellos intervenido en el hospital cordobés, y podrá visitarse en el vestíbulo del Hospital General del complejo hasta finales de esta semana.

Se trata de una muestra muy interesante, que se inspira en la técnica japonesa del Kintsugi. A través de ella, los participantes (niños, adolescentes y adultos) han mostrado su cuerpo con la intención de eliminar el estigma sobre el trasplante de hígado y fomentar la donación de órganos.

Esta lunes, la directora gerente del hospital, Valle García, ha visitado la exposición acompañada por pacientes, profesionales y uno de los principales protagonistas, Hugo Molina, trasplantado en Córdoba en 2016. Hugo tuvo un accidente de bicicleta cuando tenía once años en el que se dio un golpe en el hígado que le provocó un fallo multiorgánico.

Ahora, según ha destacado él mismo, su cicatriz “es parte de mí, parte de mi historia. No te crees que hayas pasado eso y hayas sido capaz de pasar unas circunstancias tan difíciles, pero se superan”.

Valle García, por su parte, ha agradecido a la Federación Nacional de Enfermos y Trasplantados Hepáticos (Fneth) incluir a “nuestro hospital en la red de centros por la que viajará esta exposición, que nos acerca un poco más a la realidad de los pacientes que reciben este regalo”.

El director de la Unidad de Cirugía General y responsable del programa de Trasplante Hepático del Hospital Reina Sofía, Javier Briceño, por su lado, también ha colaborado en la iniciativa, como presidente de la Sociedad Española de Trasplante Hepático (SETH).

El doctor Briceño ha resaltado que “la cicatriz es la memoria” y ha explicado “que esta exposición presenta una estética transgresora, en la que lo bello es la herida. Con la milenaria técnica Kintsugi los pacientes han mejorado sus cicatrices, huyendo de esconder la debilidad y la fragilidad de ser pacientes trasplantados”.

La Fneth trabaja para “lograr una sociedad sensible, consciente e informada sobre la donación de órganos y enfermedades que conducen al trasplante hepático; una sociedad en la que todos los enfermos y trasplantados hepáticos cuenten con las mismas oportunidades, sin importar su condición socio-económica y puedan acceder en condiciones de equidad a la atención especializada que requieren en cualquier punto de España”.

Para ello, la Fneth trabaja con la comunidad científica a nivel nacional, junto a la Asociación Española para el Estudio del Hígado (AEEH) y la SETH, y también cómo con la comunidad asociativa, perteneciendo a la Confederación Española de Personas con Discapacidad Física y Orgánica (Cocemfe) y a ELPA en el ámbito internacional.

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