El 'zasca' de Piovaccari

Piovaccari festeja su gol ante el Almería | ÁLEX GALLEGOS

A Piovaccari le miraba todo el mundo con lupa antes de empezar el partido. Lógico. Era el delantero titular y principal referencia en un equipo cuyas circunstancias -colista y en crisis de juego- no le permitían otra salida que ganar. Además, el italiano llegaba después de un polémico episodio en Granada. Sandoval le sacó del campo antes de los veinte minutos, en pleno desmorone de todo el equipo, y explicó después la razón: no había visto la tensión suficiente en el de Gallarate. Esa exposición pública era un arma de doble filo. Pero aquí todos se lo juegan todo y decidieron arriesgar. Por una vez, la historia salió bien. Piovaccari marcó el 1-0 que dio al Córdoba la primera victoria de la temporada y Sandoval, en la sala de prensa, admitió que el tanque de Gallarate le había dado un zasca. Y todos felices.

“Quería ver a este delantero y me ha demostrado lo bueno que es”, dijo el técnico de Humanes ante los periodistas a propósito del partido de Piovaccari, que estuvo sobre el césped los noventa minutos -algo que no es muy usual- y despachó una jornada laboral al máximo de rendimiento. Además del tanto, colaboró en la presión y estuvo en todas. Marcó uno y pudo hacer otro en la primera parte, aunque el portero almeriense René estuvo más certero en el mano a mano. “Me ha dado un zasca después de lo que ocurrió”, admitió Sandoval, que después de piropear a su ariete dejó en el aire un requerimiento: “Ahora no puede bajar el nivel”. “Este es el delantero que quiero, el que necesita el equipo”, zanjó.

“Bien, todo bien...”, acertaba a decir en la zona mixta un Piovaccari extenuado. El delantero, de 34 años, llegó este verano desde las filas del paro para emprender una segunda etapa en El Arcángel. Y está teniendo su protagonismo: siete partidos de Liga, con dos goles firmados, y uno de Copa con otra diana más. “He pasado una semana un poco dolido por la situación, por el cambio, pero tengo experiencia bastante para eso”, declaró ante los periodistas. “Cuando las cosas van mal lo paso diferente y en casa se nota”, admitió el italiano, que considera que esta semana trabajarán “de manera diferente” en el aspecto anímico por haber “ganado un partido importante”.

La celebración de su gol provocó que el árbitro le enseñara tarjeta. Ya lleva cuatro. “No esperaba que me sacara amarilla. Es verdad que me pegué a la valla y me dijo que era peligroso. Están metiendo muchas reglas que… Después de un gol, el jugador quiere celebrar el gol como quiera. Me pongo allí y no hago nada excesivo, pero el reglamento es ése. No lo sabía, me jode bastante”, explicó.

El Córdoba dejó de ser el último en la clasificación tras su victoria y la derrota del Extremadura. La situación sigue siendo muy complicada. Piovaccari defiende la competencia del grupo. “Hay plantilla de sobra”, asegura, al tiempo que entiende que “es normal” que se piense mal “cuando la situación es así y no ganas un partido”. El próximo reto es “ir a Pamploma a muerte, a puntuar como sea”. El delantero confía en que el resultado positivo genere una dinámica distinta. “Todo el rollo del límite salarial son tonterías, los resultados son los que te afectan más. Cuando las cosas van mal, trabajas diferente. Sonríes porque estamos un grupo muy metido, nos queremos mucho”, apunta.

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