Toril, otro cordobés en la trinchera rival

Alberto Toril, en una rueda de prensa.

La vida de los entrenadores en el fútbol moderno es lo más cercano a un sinsentido. Entre la globalización, la crisis y los caprichos de los clubes, uno no sabe dónde puede estar a la vuelta de unos meses: si en Guijuelo o en Azerbaiyán. "Estoy en el mejor sitio en el que puedo estar", dijo este verano Alberto Toril Rodríguez (Peñarroya-Pueblonuevo, 1973) cuando fue presentado como nuevo entrenador del Elche. Hasta unos días antes el titular de la plaza era Lucas Alcaraz, que decidió que lo más procedente era bajarse del barco antes de zarpar tras detectar ciertos asuntos poco prometedores en la estructura del club ilicitano. Ahora está en Primera, con el Granada, tras suplir al cordobés Paco Jémez. Y otro cordobés, Toril, sigue en Elche.

Allí no está está teniendo un camino fácil. El club, desde su descenso administrativo de Primera, es mirado como un candidato sin que su poderío -al menos en lo económico- sea real. Lo mejor que tiene la Segunda División es que se puede ascender con poco dinero -no hay que irse lejos para ver casos- y que el talento del técnico para armar un grupo competitivo con pocos mimbres es determinante. Y en ésas está Alberto Toril, que este sábado, a partir de las cuatro, afrontará un partido de lo más delicado ante el Córdoba CF, el equipo de su tierra. En el que nunca entrenó -pese a que su nombre sonó en varias ocasiones- ni jugó, aunque en ciertas etapas de su trayectoria profesional -especialmente en la final- estuvo en la órbita, como suele decirse.

Al de Peñarroya no le dio miedo el desafío del Elche. O si le dio, se lo tragó. Llevaba casi dos temporadas sin destino en España -desde que salió de Valdebebas, donde cubrió una etapa de éxito con el filial del Real Madrid- y, con 43 años, le urgía volver a la ruleta de los técnicos profesionales. La pretemporada resultó difícil de digerir. Toril supo desde el primer momento que su hombre-gol, Sergio León, iba a ser vendido al mejor postor. El delantero palmeño acabó en Osasuna. Los fichajes llegaron tarde, pero lograron reclutar a un clásico de la categoría como Nino. El arranque fue esperanzador, pero las lesiones (Mandi, Albácar, Pelegrín, Nino) han dañado a Elche. La eliminación de Copa multiplicó las malas sensaciones. Las derrotas caseras ante Lugo (0-3) y Levante (0-1) y el empate ante el Nástic (4-4) ensombrecieron el panorama, que vio algo de luz tras el rutilante triunfo de la última semana en La Romareda (1-3) ante el Zaragoza con un doblete del exblanquiverde Pelayo Novo.

Alberto Toril es consciente de que la presente temporada puede determinar su futuro en los banquillos. Exfutbolista profesional (Real Madrid, Celta, Espanyol, Extremadura) formado en la cantera del Séneca CF, adiestró en el Real Madrid a una de las mejores generaciones de los últimos tiempos. En tres años logró hacer al equipo blanco campeón de España de juveniles y ascender a Segunda División con el Castilla, al que mantuvo en la categoría al tiempo que proyectó jugadores. En la Liga 13-14 fue destituido en la jornada 14, con el filial colista, y le sustituyó José Manuel Díaz, que no pudo evitar el descenso del conjunto madridista a Segunda B. El técnico cordobés promocionó a jugadores como Morata, Joselu, Nacho, Carvajal o Jesé. En la temporada 12-13, el Real Madrid Castilla logró una permanencia holgada y sacó al escaparate a un ramillete de talentos. En la 13-14, todo cambió. Los mejores hombres volaron y el filial quedó descompensado y en posiciones de ataque, evidentemente cojo. Los malos resultados le costaron el puesto a Toril, que desde entonces siguió formándose como técnico con estancias en Inglaterra y otros países, además de ejercer como comentarista televisivo. Ahora trata de reconstruir su imagen... y tendrá al Córdoba como obstáculo.

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