La sombra de la duda en un estadio vacío

Córdoba - Sevilla Atlético (1-2) en El Arcángel | ÁLEX GALLEGOS

¿Le afectan las circunstancias? Si bien al comienzo no fuera así, visto lo visto después de cinco jornadas parece que sí. Quizá padezca la ausencia de respaldo en las gradas consecuencia de la permanente lucha de la sociedad contra el Covid-19. Es el efecto más claro de la pandemia en el deporte, del que no se libra, claro está, el Córdoba. Lo cierto es que el conjunto blanquiverde no termina de convencer -y tampoco vence en los últimos tres partidos- al inicio de una temporada completamente atípica. Aunque el análisis actual depende, como suele suceder, de los resultados más recientes. Con la derrota del sábado ante el Sevilla Atlético, es indiscutible, surge la sombra de la duda en El Arcángel. No sólo en el seno del club, que por ahora mantiene la confianza en el técnico, Juan Sabas, lo que por otro lado resulta lógico, sino en el propio estadio como tal. Porque el cuadro califal está lejos de los números que desea y son necesarios en su rol de local.

El encuentro de la quinta jornada del Grupo IV-B de Segunda B deparó varios apuntes significativos más allá de la derrota. De entrada, el Córdoba recibió al Sevilla Atlético en un estadio vacío casi por completo. Apenas los dirigentes en el palco, que esta vez estuvo claramente menos transitado, los periodistas y, por supuesto, los integrantes de los dos equipos estuvieron presentes en El Arcángel. La imagen, más que curiosa fue histórica pues era la primera vez en la historia del coliseo ribereño en que el Córdoba disputaba un partido sin público. Fue la consecuencia de las últimas medidas por parte de la Junta de Andalucía para evitar la propagación del Covid-19 y supuso otro cambio en la progresiva disminución de espectadores. De los 800 que pudieron acudir al duelo inaugural de la temporada ante el Lorca Deportiva se pasó a los sólo 400 que tuvieron opción de ver in situ el choque con el UCAM Murcia. Y así hasta llegar a la situación del sábado.

Se trata, según lo percibido en las tres primeras jornadas en El Arcángel, de un factor importante para el conjunto blanquiverde. Pero tampoco puede servir como excusa, y en el vestuario no justifican los tropiezos -aunque el empate ante el UCAM Murcia no debe contarse como tal en realidad- con este hecho. La sensación actual, sobre todo tras el choque con el Sevilla Atlético, es que sí tiene relevancia, quizá en el apartado anímico, la ausencia de aficionados en las gradas para el cuadro califal. No en vano, el triunfo ante el Lorca Deportivo ya fue sufrido -por mucho que hubiera posibilidad de un marcador bastante más amplio- y probablemente el aliento de la hinchada pudo ser un condicionante para no superar al UCAM y después caer ante el filial hispalense. Esto no es más que una hipótesis, ya que entra en el terreno del denominado fútbol ficción. ¿Qué habría sucedido si…?

Con todo, sí es indiscutible el hecho de que la sombra de la duda cubre El Arcángel. Y es lo que se pudo comprobar el sábado después del partido ante el Sevilla Atlético. Es el segundo apunte que dejó este encuentro. Minutos después de que el árbitro de la contienda decretara su fin, el máximo mandatario del Córdoba, Javier González Calvo, mantuvo acompañado de otros consejeros una breve reunión con el director general deportivo de la entidad, Miguel Valenzuela, y con el encargado de configurar el primer plantel, Juan Gutiérrez Juanito. La palabra la tomaron principalmente los dos últimos, que además gesticularon de manera ostensible bajo la curiosa mirada -como no podía ser de otro modo- de los periodistas que esperaban la rueda de prensa virtual de Juan Sabas. Todos conversaron durante unos minutos pero en ese instante ya se daba la idea de mantener la confianza en el preparador madrileño. Se hacía un tanto extraño que tras sólo cinco jornadas ya hubiera quien aguardase una decisión drástica desde la cúpula del conjunto blanquiverde. La paciencia es la reina de la ciencia, según dicta un refrán. A ella apelaron por ahora los dirigentes del club, que sin embargo otorgaron más intensidad a la sombra de la duda.

Y como último apunte, relacionado con los dos anteriores y mucho más directamente con la primera derrota de la temporada, deparó el partido del Sevilla Atlético el discreto balance como local antes mencionado. El Córdoba suma apenas cuatro de los nueve puntos que hasta la fecha disputó en El Arcángel, una cifra para nada aproximada a la pensada o, cuando menos, imaginada. Siempre se insiste en la premisa del fortín del propio estadio como base para alcanzar el éxito, y en el caso del cuadro califal no deja de ser cierto más que un tópico. Basta con acudir a sus registros en la 2006-07, en la que el equipo entonces dirigido por Pepe Escalante logró el último ascenso a Segunda A. Entonces, cada uno de los nueve primeros partidos se contó por victoria. De hecho, el conjunto blanquiverde sólo perdió un choque en su feudo en toda la campaña -fue en la penúltima jornada y le pudo costar el play off-. Incluso el pasado curso, aunque con problemas para conseguir los puntos, sumó más que ahora a estas alturas: hizo siete de nueve ante el Recreativo Granada (2-1), el Murcia (1-0) y el Badajoz (1-1).

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