De Romero a Curro: capotazos en el banquillo

Curro Torres, en un entrenamiento | ÁLEX GALLEGOS

Cada uno lo intentó a su manera. Y siempre con el mismo objetivo: la salvación de la categoría. El último técnico que despachó un curso completo en el club blanquiverde fue José Luis Oltra en la campaña 15-16, la inmediatamente posterior al desastre desastre del descenso de Primera División. El equipo disputó el play off de ascenso ante el Girona y cayó en la prórroga de la semifinal. La palabra “fracaso” salió a relucir en muchos análisis. Qué tiempos aquellos. Después de ese último episodio en las alturas, el declive ha sido patente. El Córdoba empezó a perder -partidos, caché, crédito...- y recuperó su tradicional tendencia al drama. Primero dejó de ser candidato al ascenso, después se dio cuenta de que los play offs le quedaban lejos, luego se asomó al abismo y, finalmente, se instaló en el fango. En todo 2018 apenas ha salido dos veces de las posiciones de descenso a Segunda B. Lo justo para conseguir una permanencia épica, que no deja de ser un fracaso envuelto en papel de regalo. Pero así están las cosas. El año se cierra con cuatro entrenadores, cada uno con su estilo pero todos en idénticas circunstancias: presión por salir de los cuatro últimos puestos. Estos fueron los inquilinos de uno de los puestos de trabajo más inestables del fútbol profesional español.

Jorge Romero, producto casero

El 2018 lo inició el Córdoba con Jorge Romero Sáez (Córdoba, 1984) en un banquillo en el que ya se habían quemado Luis Carrión y Juan Merino. Romero, procedente del filial de Segunda B, estuvo nueve partidos en el cargo con un balance de dos victorias, un empate y seis derrotas. Debutó con un empate en casa ante el Rayo (2-2) y se marchó después de una dura paliza en Tenerife (5-1). Su mejor momento lo vivió en el último partido de 2017, un 5-0 al Reus con Jesús León vitoreado en el palco, después de haber cerrado la compra del club a Carlos González. Su último partido fue el 11 de febrero en el Heliodoro Rodríguez.

Sandoval, el rostro del milagro

Al mismo tiempo que un desembarco de jugadores en el mercado invernal, de la mano del nuevo director deportivo Luis Oliver, llegó José Ramón Sandoval (Humanes, 1968) al banquillo. Un entrenador con nombre y trayectoria, avalado por algunas hazañas como el ascenso del Rayo a Primera o la salvación del Granada en esa categoría.

Cuando Sandoval firmó con el Córdoba, el reto era complejo. El conjunto blanquiverde sumaba 19 puntos y estaba a 11 de la permanencia, que entonces limitaba el Almería (30). La situación fue a peor tras su primer partido al frente: el Granada, entonces aún entrenado por Oltra, venció en El Arcángel y el objetivo pasaba a estar a los famosos 13+1 del Nàstic (32). Pero jamás hubo rendición y ante el Valladolid, cuando todo iba encaminado a una derrota que dejara al equipo en un punto de difícil retorno, comenzó la remontada. Desde entonces el cuadro califal sólo perdió tres partidos más y empató dos. El resto de jornadas las contó por triunfos. Hasta alcanzar un total de diez en 16 encuentros -con el choque con los nazaríes incluido-. Una decena de victorias que es precisamente el doble de las que consiguiera la escuadra cordobesista en los anteriores 26 duelos ligueros. El madrileño superó con creces, tras golear al Sporting (3-0) en la despedida del curso, a sus tres predecesores juntos. Sandoval dejó una herencia estadística: el mayor porcentaje de puntos por partido logrados por cualquier entrenador en los 64 años de historia del club. El club decidió no contar con él en el nuevo proyecto.

Llega Francisco, el breve

La elección de Francisco Rodríguez (Almería, 1978) como técnico se resolvió el 28 de junio, pero su presentación no tuvo lugar hasta seis días después. El 4 de julio la sala de prensa acogió la puesta de largo oficial del almeriense como entrenador del Córdoba. Entonces, el flamante preparador califal mostró una prudente ambición: quería mirar hacia la zona alta de la clasificación, pero sin olvidar el reciente apuro sufrido en El Arcángel. “Todo lo que no sea mirar la permanencia es engañarnos”, aseguró en una comparecencia en la que estuvo acompañado por Luis Oliver. El navarro dejó de ser director general deportivo nueve días después, el 13 de julio, y ya en ese momento el límite salarial impedía a la entidad seguir adelante, con paso firme, con su proyecto.

El diseño de pretemporada fue horroroso, no se podían realizar fichajes y ni siquiera los renovados -Edu Ramos y Pawel Kieszek- pudieron ser inscritos. Tampoco lo fue Francisco, que después de unas críticas declaraciones sobre su realidad durante el verano abrió la puerta a su salida. Tras un puñado de amistosos y un clima de desconfianza mutua, se fue tras 36 días en el cargo. Ahora entrena al Huesca, en Primera.

¡Y vuelve Sandoval!

A doce días del comienzo de la Liga, en pleno agosto, con los fichajes bloqueados y una batería de cambios en la entidad -el director general Alfredo García Amado, el director deportivo Rafael Berges-, se produjo el retorno a Córdoba de José Ramón Sandoval. El que no se ajustaba al perfil del nuevo proyecto sí era el idóneo, o eso pensó alguien, para poner en marcha un proyecto destrozado. La segunda parte de la aventura no salió bien. Sandoval estuvo 14 partidos de Liga, con un saldo de dos victorias, cinco empates y siete derrotas.

En descenso desde la jornada segunda y siendo el equipo más goleado de la categoría. Después de no conseguir la victoria en la siete primeras jornadas, el puesto de Sandoval ya era cuestionado. Salvó la cabeza tras un empate en el último minuto en casa ante el Depor y una remontada en el descuento ante el Extremadura también en El Arcángel, donde el público le aclamaba. Pero los números pudieron más. Las matemáticas le sentenciaron. Fue destituido el pasado 18 de noviembre tras una derrota ante el Cádiz (1-3).

Curro Torres, el deseado

El nombre de Curro Torres (Ahlen, 1976) había aparecido vinculado al interés del Córdoba desde tiempo atrás. Desde que León accedió a la propiedad, fue una opción recurrente cada vez que salía a escena el debate sobre el banquillo. El exinternacional del Valencia llegó sin despertar excesivo entusiasmo en la afición -el año pasado hizo 16 sobre 60 el Lorca y le despidieron-, pero su trabajo va cuajando. La victoria ante Las Palmas (4-1) en el último encuentro del año fue su primera alegría completa después de cuatro citas anteriores que saldó con una derrota en Lugo y empates frente a Elche, Zaragoza y Reus. Los blanquiverdes llevan cuatro partidos sin perder, han subido un puesto y han recortado a dos puntos la distancia con la permanencia.

El de Ahlen ha logrado frenar la sangría defensiva y en ataque ha encontrado nuevas opciones rescatando del ostracismo a Sebas Moyano y dando protagonismo a Andrés Martín. Su discurso es sencillo y práctico. “Mi idea no es ganar solo un partido, sino que el equipo sea capaz de seguir ganando”, ha repetido en más de una ocasión. Los movimientos en el mercado de invierno tendrán mucho que ver en que sus planes puedan llevarse a cabo.

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