Remar contra la incertidumbre

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Si por algo se ha caracterizado el Córdoba B en los últimos años -tanto en Tercera como en Segunda B-, es por la constancia. Siendo irregulares, pero constantes. Exprimiendo al máximo sus posibilidades, hasta llegar a volver a codearse con los equipos de la categoría de bronce del fútbol español. Y ahí, en ese Grupo IV de Segunda División B, que comparten con equipos que antaño figuraban mucho más arriba, como el Recreativo de Huelva o el Murcia, los jóvenes cordobesistas se han conseguido hacer un hueco entre los modestos. Eso sí, con algún que otro hándicap añadido. Así, además de lidiar con la ausencia de algunos de sus mejores efectivos, que suben para ayudar al primer equipo, y tener que ser víctimas colaterales de constantes cambios en el banquillo, el filial blanquiverde también ha tenido que combatir en las dos últimas campañas con la idea de remar en la inseguridad. No saber si conseguir tu objetivo sobre el césped servirá para materializarlo administrativamente. Y más aún en lo que va de curso. No obstante, hasta la fecha, esa losa psicológica no ha lastrado ni un ápice el buen hacer de los jugadores. Es más, han mejorado su rendimiento.

Así, a día de hoy, los pupilos de José María García Cuadrado marchan en la décimo cuarta posición con 23 puntos, y a la misma distancia (3 puntos) del descenso que del octavo clasificado. Una situación que supone una mejoría con respecto al pasado curso, pues, a estas alturas, el Córdoba B se encontraba en la décima quinta plaza con 21 puntos, con la misma diferencia con la zona roja, aunque con los de arriba, la brecha era mucho mayor. Un rendimiento del que ha tenido buena culpa Jorge Romero, actual técnico del primer equipo, que logró salvar al filial de manera holgada la pasada campaña y que este año emprendió el camino, por tramos, con mejores sensaciones, pese a contar con una plantilla con muchos cambios y menos experimentada.

El filial ha encontrado un sistema, y a él se aferra contra viento y marea. Sudar el escudo y dejarse el alma durante los 90 minutos, sea cual sea el rival o el resultado. Un balance de dos victorias, un empate y una derrota en los últimos cuatro partidos les ha llevado a tomar cierta tranquilidad, para una estadística general de cinco triunfos, ocho empates y seis derrotas. El equilibrio también se ha visto en el apartado goleador, pues actualmente acumulan 24 tantos a favor y 21 en contra, un cómputo mejor que el de todos sus rivales por abajo e incluso que el de cinco equipos que le superan en puntos (Écija, Villanovense, Mérida, Recreativo y Ejido), y que mejoran los registros de la temporada pasada tras 19 jornadas (20 anotados y 22 encajados). Un año más, su alegría final dependerá de los resultados de la primera plantilla, aunque su cometido lo están sabiendo llevar de manera satisfactoria. El desenlace ya se verá.

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