El primer aviso llega temprano

Barcelona B - Córdoba CF (4-0) en el Mini Estadi | LOF

Lo mejor que puede decirse a propósito del arranque liguero del Córdoba es que sus protagonistas son plenamente conscientes de la situación. Nadie se ha escudado en tópicos ni ha eludido responsabilidades. Luis Carrión, el técnico, vive la situación con la lógica preocupación. Quedan muchos partidos por delante, de acuerdo. Y también algunos asuntos que hay que resolver antes de que se enquisten peligrosamente. El primero, la vulnerabilidad defensiva. El Córdoba ha encajado ocho goles -el peor, junto al colista Nástic- en las cuatro primeras jornadas, un balance poco presentable para un equipo que opte a moverse por la zona media alta. “Ya les dije a los jugadores que mirasen la clasificación y se diesen cuenta de que los que están más arriba no son los que más goles marcan, sino los que mejor encajan”, explicó el técnico catalán en las vísperas de la visita el Mini Estadi... donde encajaron cuatro. La peor paliza desde que él ocupa el cargo de responsable de la primera plantilla. De ahí que confesara estar “más cabreado que preocupado” después del triste evento ante el filial azulgrana.

Los efectos del “tres de doce” en el campeonato liguero tienen su crudo reflejo en la clasificación. El Córdoba se sitúa en el puesto décimonoveno y solo tiene por detrás a los tres equipos que aún no han ganado: el Sevilla Atlético, el Albacete Balompié -el único al que ganó, por cierto- y el Nástic de Tarragona. Los catalanes ya han tomado una medida clásica: despidieron al técnico Lluis Carreras. La inquietud tarda poco en convertirse en pánico en Segunda. Y en el Córdoba tratarán de hacer lo posible para que la ola de temor no se propague. La mejor receta, obviamente, es ganar el domingo.

¿Habrá modificaciones en el once ante el Tenerife? En ello está Carrión, que este miércoles retoma las sesiones de entrenamiento después de un día libre para la plantilla. La opción de que Pawel Kieszek recupere el sitio de titular en la portería cobra cuerpo, después de que Igor Stefanovic haya ocupado la plaza desde que aterrizó en Córdoba por la lesión del polaco y la salida en forma de cesión de Marc Vito, que era el teórico suplente. El meta serbio no estuvo especialmente afortunado en Barcelona y Pawel ya está recuperado. Ante el filial culé ya hubo reformas en la retaguardia. Joao Afonso dejó su sitio en el centro de la defensa a Caro, que lo pasó mal tan mal como Josema y los laterales, donde las opciones de cambio son menores. Fernández y Pinillos tienen lejos la competencia interna: Loureiro, el diestro, suele quedar fuera de las convocatorias y Noblejas ante en una minipretemporada para ponerse a punto. El resto de las líneas no escapa a los posibles movimientos. La idea es llevar a la práctica ese ideario de presión alta, verticalidad y cohesión que hasta ahora solo se vio a ratos.

El Córdoba entró en la zona de descenso la pasada temporada en la jornada 25, ya con Carrión al frente, y pasó unos meses francamente duros hasta que logró reaccionar en un tramo final excelente en El Arcángel. Ahí, en su hogar, está la clave para escapar ahora de una situación que no es angustiosa pero que sí provoca un resquemor importante. La burbuja de ilusión de la pretemporada estalló pronto y toca reconstruirla del único modo posible. El primer paso es salir de la zona de descenso. Démosle una alegría a Onega.

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