Pacheco, el renacimiento de un futbolista desde la humildad

Pacheco puso los tres primeros goles del Córdoba FOTO: MADERO CUBERO
El hispano-argentino quiere aprovechar su nueva oportunidad en España para demostrar todo cuanto de él se dijo años atrás, algo que comenzó a hacer ante el Hércules

Ni un decenio ha transcurrido desde que iniciara su primera aventura en Europa. Tenía apenas 15 años, pero apuntaba alto. Se presentaba entonces como una gran promesa de futuro, algo que no pasó desapercibido para el Atlético de Madrid, que apostó por él en 2006. Con una edad todavía temprana, dejó atrás Argentina con la intención de crecer en las categorías inferiores del conjunto colchonero. Los comienzos en España fueron buenos y las aspiraciones quizá creían para un futbolista que destacó en el equipo juvenil del club rojiblanco. Fue cuando alcanzó la mayoría de edad cuando el camino se comenzó a torcer. Germán Pacheco empezó en 2009 una andadura difícil y que incluso le llevó a pensar en la retirada.

El hispano-argentino fue cedido al Rayo Vallecano, con el que participó en nueve encuentros de Segunda y en otros dos de Copa -uno de ellos en El Arcángel-. No encontró la suerte deseada y hubo de regresar al Atlético de Madrid para jugar en su filial, pero nuevamente la fortuna le resultó esquiva. Pacheco, nacido en la localidad bonaerense de Morón (19 de mayo de 1991) y formado en los escalafones inferiores de Vélez Sarsfield, retornó en 2010 a su país natal para vestir la elástica de dos grandes clubes: Independiente de Avellaneda y Gimnasia y Esgrima La Plata. El regreso a Argentina tampoco fue dulce, de forma que intentó una nueva aventura europea, esta vez en Ucrania. Firmó con el Karpaty Lviv, en el que apenas pudo superar la decena de partidos disputados. Quizá se hallaba en el peor momento de su carrera.

Tras ese intento fallido de recuperar el terreno perdido en Europa, puso rumbo a Perú. Allí las cosas fueron mejor, con la camiseta de Unión Comercio. Se reencontró con sus mejores sensaciones y llamó la atención del campeón de aquella liga en 2011, el Juan Aurich, del que llegó a Córdoba el pasado septiembre. A orillas del Guadalquivir le volvían a ofrecer una oportunidad de buscar el éxito, quizá sólo la segunda en España, quizá la última. Todo dependía de un jugador que a pesar de su juventud había vivido ya un buen puñado de desencantos. Y llegó dispuesto a no dejar escapar la ocasión que se le presentaba para reconstruir el edificio de sus aspiraciones. “Esperemos demostrar lo que se habló en su tiempo para ayudar al equipo y también crecer como futbolista”, señaló en su presentación como jugador blanquiverde.

Necesitó algunas jornadas. No fue capaz de ganar un puesto en el once a las primeras de cambio, tampoco nadie aseguró que pudiera ser fácil. Pero Pacheco tiene el deseo de retomar el camino del éxito, el que muchos auguraban hace no muchos años. Y el pasado domingo, ante el Hércules, tomó la alternativa con fuerza. Apareció explosivo. Demostró que efectivamente tiene fútbol en sus botas. Fue el hombre del partido que disputó el Córdoba con el Hércules gracias a, entre otras muchas cosas, tres asistencias de gol. “Con sacrificio, esfuerzo y voluntad que se tenga de mejorar y de entregar todo en la cancha, lo demás creo que viene solo”, indicó cuando se presentó ante los medios y la afición de la ciudad. Tiene hambre y ganas de volar. Conoce la manera y lo dejó claro en el último duelo del conjunto califal. Ya se ha ganado la fe de su nueva hinchada, por lo que ahora sólo toca continuar la senda iniciada. Germán Pacheco, que quizá un día vio crecido su ego, renace en la actualidad desde la humildad.

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