Y llegados a este punto... ¿qué es lo que vamos a hacer?

Villa, junto a Carlos González, en El Carpio. FOTO: LARREA
Tras una racha de una victoria en seis jornadas, Villa recibe los primeros dardos y el club apunta refuerzos en el mercado invernal

Parece una locura, pero el fútbol es así. Y en algunos lugares, más así que en otros. Cosas de las urgencias históricas y de diseñar la imagen de marca con la necesidad del éxito como argumento principal. A Villa lo miran raro últimamente. Se podría decir que le están moviendo la silla, por raro que parezca. El primer entrenador de la historia del Córdoba elegido por aclamación popular vive sus días más extraños en la entidad blanquiverde, donde andan dándole vueltas a la cabeza para reconducir al equipo sobre las líneas del guión previsto. Ascender o morir. Después de las derrotas encadenadas ante el Mirandés (3-1) y el Barcelona B (1-2), el Córdoba se ha quedado a dos puntos de distancia del play off de ascenso a Primera División. ¿Una circunstancia pasajera? ¿La advertencia de un apocalipsis deportivo? En el Córdoba se estila mucho la videncia. Se toman determinaciones no por lo que sucede, sino por lo que pueda pasar. Y no es de ahora.

Un par de partidos francamente malos han sido el detonante para que surjan las voces de los profetas del caos. Y cualquier detalle es comidilla para la especulación. En la grada de El Arcángel estuvo el pasado sábado Esteban Vigo, un técnico actualmente en paro que tiene en su currículum ascensos recientes a Primera División con el Jerez o con el Hércules. Aquí le recuerdan por otros motivos bien distintos. Estuvo en la nómina del Córdoba en el curso 2004-05, el del cincuentenario, con la plantilla más cara de todos los tiempos en la entidad. Duró seis partidos. No ganó ninguno. El equipo terminó descendiendo a Segunda División B.

La semana será de debates y tertulias. Se hablará sobre la idoneidad de Villa al frente del Córdoba, sobre si está exprimiendo todo el potencial del equipo o si se está equivocando. El técnico, con un discurso sencillo y sincero a su estilo, lo deja claro. “Yo soy el máximo responsable, no hay nada que reprochar a los jugadores”, dijo en la sala de prensa tras el partido ante el filial barcelonista, que rompió la fantástica racha casera de los blanquiverdes en El Arcángel. La primera derrota casera, la segunda consecutiva en liga, el despegue -dos abajo- de los puestos de ascenso, los puntos negros en algunas zonas del equipo, mensajes críticos desde el entorno y recelos de puertas para adentro, técnicos en paro en el graderío... Caldo de cultivo perfecto para la indignación, el estado natural del cordobesista.

El próximo domingo toca visita a La Romareda, uno de los recintos nobles de la Liga Adelante, donde aguarda un Zaragoza que marcha por detrás de los blanquiverdes. Así es la Segunda, donde entre un candidato al ascenso y un amenazado por el descenso pueden mediar un par de victorias o menos. Una categoría en la que apenas queda tiempo para pensar en por qué suceden las cosas. Si el Córdoba gana en el campo aragonés, todo dará un giro. Si no... Navidad de líos. Acuérdense del pasado campeonato, con un Berges cuya imagen estaba por los suelos, y la remodelación total en la delantera: pusieron en la calle a Patiño, Ayina y Pepe Díaz. Llegaron Paulinho y Xisco Jiménez. Ahora sigue haciendo falta gol. Se da por hecha la incorporación de Arturo, que lleva 15 goles con La Roda, del Grupo IV de Segunda B, aunque la operación aún no se ha oficializado. ¿Y alguien más? Villa espera acontecimientos. Mientras tanto, hace lo que puede con lo que tiene. Otros decidirán si con eso es suficiente.

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