Hambre de líder en Lucena

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Esto va de cordobeses. No cabe duda que el Grupo X de la Tercera División tiene en su zona alta un marcado acento califa. Dos de los representantes provinciales en la categoría se alzan como firmes candidatos al título del grupo, lo cual llevan demostrando durante toda la temporada, intercambiándose entre uno y otro el liderato. Así las cosas, esta misma jornada llegó una nueva permuta en esa cabeza de la tabla. El Ciudad de Lucena aprovechó el empate cosechado por el Puente Genil para adelantarle en la clasificación, gracias a los tres puntos que adquirió el conjunto aracelitano en el derbi frente al Pozoblanco (2-0).

Un triunfo que aúpa a los de Dimas Carrasco hasta lo más alto, pero que perjudica en gran medida a los de Javi Moreno. De hecho, el cuadro de Los Pedroches está peleando por la salvación, un objetivo que, tras ésta última caída, tendrá que esperar al menos una semana más para seguir caminando hacia él. El duelo estuvo marcado por la igualdad durante sus primeros compases, aunque, con el paso de los minutos, el conjunto local fue tomando el protagonismo en la contienda. Eso sí, no sería hasta el tramo final del primer tiempo cuando llegasen las primeras oportunidades claras. Erik avisó primero para los lucentinos, pero fue Javi Henares el que puso la pólvora, justo antes de que el colegiado decretara el tiempo de descanso.

Con esa tímida ventaja se inició un segundo tiempo en el que la inercia ya fue aún más favorable para los de casa. Luis Redondo rozó el segundo, tras cuyo intentó el público se arrancó a rugir con todas sus fuerzas. Y llegó la rúbrica, obra en este caso de Pablo Gallardo. Esa segunda diana terminó de noquear las esperanzas de los pozoalbenses. De ahí hasta el final, el encuentro transcurrió con un intercambio de oportunidades constante. Tanto que el Pozoblanco pudo recortar la diferencia, y el Ciudad de Lucena ampliar su ventaja. Pero el electrónico no volvería a moverse y los tres puntos se quedaron en el feudo aracelitano (2-0).

El Córdoba B rescata un valioso punto (0-0)

Lo hace despacio, pero no deja de sumar. Así va transcurriendo 2020 para un Córdoba B que trata de obrar un milagro en busca de alcanzar la permanencia en Tercera. No será fácil dada la amplia distancia que hay con los puestos que escapan del pozo, aunque, de momento, los blanquiverdes ya acumulan dos jornadas consecutivas sin perder. Eso sí, con una victoria y un empate, tras la igualada sin goles firmada ante el Utrera (0-0), rival que está peleando por subir. Un valioso punto para el representante cordobés, que se une al que sumó en la jornada del sábado el Salerm Cosmetics Puente Genil ante el Conil (2-2) para seguir líder.

Era una batalla, como todas las que le quedan al Córdoba B en lo que resta de campeonato, y así se reflejó sobre el césped de la Ciudad Deportiva desde el inicio. Enfrente se encontraba un adversario de alto nivel para los cordobesistas, pues aterrizaba en Córdoba un Utrera que es firme candidato a entrar en puestos de promoción. Por tanto, la idea era clara para los de Diego Delgado: defender con uñas y dientes y tratar de aprovechar cualquier resquicio de oportunidad en ataque. La paciencia fue la tónica dominante en los futbolistas locales durante todo el primer tiempo. Los sevillanos, mucho más sueltos en materia ofensiva, salieron a presionar alto desde el principio, lo que obligó a los blanquiverdes a realizar un alto despliegue físico. Y cumplieron, pues Eric Puerto apenas tuvo que intervenir para los suyos. Además, con el paso de los minutos, las ocasiones fueron llegando en clave cordobesa, con Antonio Moyano y Felipe Veloso como integrantes más peligrosos. Pero el acierto andaba lejos.

Un guion similar al que pudo verse tras la salida de vestuarios, en un encuentro que contó con una notable presencia de caras conocidas en la grada. Así, asistieron a la contienda los nuevos dirigentes de la parcela técnica del club, tales como Miguel Valenzuela y Juanito, además del último fichaje blanquiverde Carlos Valverde, natural de Utrera, y el excordobesista Fuentes. Pese a todo, la pólvora ofensiva estaba húmeda, pues cada acercamiento acababa en ocasión perdida. El choque fue un continuo intercambio de miramientos y de posesión, con ambas plantillas tratando de encontrar portería, aunque sin asumir riesgos en exceso. Los dos eran conscientes de sus posibilidades, aunque también estaba muy presente la importancia de sumar. Y así se llegó al desenlace, con un empate a cero que deja al filial con dos jornadas consecutivas sin conocer la derrota.

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