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Rocío Gálvez sigue haciendo historia con España

Rocío Gálvez, arriba a la derecha, celebrando el pase a semifinales

Cristian López

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Un pasito más cerca de la gloria, un poco más de épica a la historia. “Lo que un día soñamos hoy lo hemos logrado”, reza en su estribillo el himno de la selección femenina en este Mundial. Y vaya sí se ha cumplido, o mejor dicho, se sigue cumpliendo, pues la voz de Elena Farga retumbó en la madrugada de este jueves en Wellington justo después de que Mariona Caldentey tomase aire y ejecutase a la perfección el penalti más importante en la historia del fútbol femenino español, y minutos más tarde, en una prórroga memorable, un gol de Salma Paralluelo puso a España entre las cuatro mejores selecciones del planeta tras eliminar a Países Bajos. Se dice pronto, pero el combinado nacional continúa escribiendo en letras doradas su paso por el torneo internacional.

España ya consiguió cumplir un hito al superar por primera vez una eliminatoria, y ahora se encamina con paso firme hacia el podio de la competición. Una expedición que tiene, como ya se sabe, acento cordobés, pues ahí está presente la central Rocío Gálvez, quien también puso su sello con la historia al debutar en la fase de grupos, convirtiéndose en la primera persona nacida en Córdoba que suma minutos en una fase final de un Mundial.

España salió decidida a imponer su hegemonía con el balón y batallaba por vencer el minipartido del mediocampo ante una selección holandesa incapaz de contrarrestar la fluida circulación española. Al desborde y la capacidad asociativa de las jugadoras de Jorge Vilda, se le unían pinceladas de magia como la de Jenni Hermoso para completar una primorosa pared con Esther González, que a punto estuvo de inaugurar el marcador a los cuatro minutos. Trece después llegó la gran oportunidad para España de todo el primer acto, con un cabezazo de Alba Redondo a centro medido de Mariona que la guardameta Van Domselaar desvió a su poste derecho, justo donde volvía a estrellarse el consiguiente disparo de la atacante manchega.

Las neerlandesas también lo intentaban, aunque el gol iba a encontrarlo España en una combinación entre Ona Batlle con asistencia de Alba Redondo y remate de Esther González. Eso sí, desde la sala VOR quedó invalidado por un milimétrico fuera de juego. Y fue así, con dominio español pero sin goles, como ambos conjuntos se marcharon hacia el túnel de vestuarios.

Países Bajos mejoró en cierta medida tras la pausa, aunque seguía siendo España la que acumulaba más acercamientos. Hubo que esperar hasta los diez minutos finales para que se destapara, al fin, el tarro de las esencias. Fue con la entrada por la derecha de Salma Paralluelo, quien se internó por ese costado para poner un centro desviado con la mano por Van der Gragt. A Mariona Caldentey le correspondió la responsabilidad de llevar todo un país pegado a su pie, y la mallorquina no falló, poniendo a las suyas por delante. Así las cosas, cuando ya se cantaba la gloria del triunfo, Van der Gragt quiso posponer el éxtasis español con el tanto del empate, el cual enviaba el choque a la prórroga.

El tiempo extra fue aún más abierto si cabe, ya con ambos equipos acusando el cansancio y con ocasiones mucho más claras, como la que salvó la capitana Ivana Andrés de manera milagrosa. La eliminatoria era una ruleta rusa y tras otra intentona de Beerensteyn, Salma Paralluelo iba a vaciar toda la pólvora de su cargador en una acción repleta de fuerza y desborde por la derecha que la aragonesa culminó con un zurdazo a los 111 minutos, desatando, ahora sí, la total locura española, que se hacía con la victoria y el pase a semifinales. Ahora, Japón o Suecia será el siguiente rival de España en busca de un puesto en la gran final del Mundial.

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