El Club Athletico Paranaense toca el cielo en El Arcángel
El Club Athletico Paranaense es el nuevo campeón del Mundial de Clubes Juvenil. El conjunto rojinegro tocó la gloria este miércoles sobre el césped de El Arcángel tras imponerse al Racing Club de Avellaneda en una agónica tanda de penaltis (4-3), resolviendo así una final que concluyó con empate (1-1) tras ochenta minutos de pura batalla táctica y derroche físico. La fortuna volvió a darle la espalda al cuadro argentino en Córdoba, que peleó hasta el último aliento arropado por una afición entregada, pero claudicó en el lanzamiento decisivo ante un rival que supo sufrir y exhibió un enorme temple en el momento de la verdad.
El balón echó a rodar con la primera posesión para el Racing Club, arropado un año más por una hinchada albiceleste muy numerosa y ruidosa que pobló las gradas de El Arcángel. Fieles a ese empuje, los argentinos salieron con mucha autoridad y pronto gozaron de su primer acercamiento. Un balón al espacio para Benjamín Borowik derivó en un pase al punto de penalti buscando a Lucas Álvarez, pero la zaga brasileña, liderada por su capitán Arthur Monteiro -que dio el susto inicial al irse al suelo con molestias en su rodilla izquierda-, logró repeler el peligro. Pese a los intentos del Club Athletico Paranaense por amasar el esférico, la intensidad de los pupilos de Sebastián Belisonzi marcaba el ritmo, avisando constantemente con centros laterales y asediando el área rival.
Superado el primer cuarto de hora, el cuadro brasileño encontró resquicios en la presión rival. Tras los avisos de Bryan Lima y Marcos Pesseti -internqcuonales con la 'Canarinha' juvenil-, el golpe llegó en el minuto 20. Una incursión por la izquierda terminó con un centro medido que Gustavo Guedes mandó a la red con un testarazo cruzado (1-0). El tanto no amilanó a 'La Academia', que rozó el empate de inmediato con un mano a mano de Borowik desbaratado por Arthur Sehn. El asedio albiceleste se mantuvo hasta el descanso, perdonando la más clara en el descuento: a la salida de un córner, Santiago Bárcena conectó un buen cabezazo que Bruno Gabriel sacó sobre la misma línea de cal.
Tras el paso por los vestuarios, el Racing Club reanudó su ofensiva volcando el juego por las bandas. El guardameta brasileño tuvo que intervenir rápidamente para blocar un centro lateral de Alfonso, mientras Carrasco levantaba los aplausos de la grada con un sutil sombrero en la medular. Ante el empuje rival, el Club Athletico Paranaense reajustó su pizarra dibujando un bloque bajo estructurado en un 5-4-1, dejando a Willian Bispo como única referencia para castigar al contragolpe, una fórmula que a punto estuvo de surtir efecto tras un robo y una rápida transición que el nueve no logró culminar. Sin embargo, la ocasión más nítida del arranque del segundo acto la tuvo Erik Florentín, una de las estrellas del torneo, que cazó un balón suelto en el corazón del área, pero su remate se marchó a las nubes.
El partido se convirtió en un toma y daca constante, con el conjunto rojinegro rondando el segundo tanto en un saque de esquina, justo antes de que llegara la merecida igualada albiceleste. En el minuto 60, un sensacional pase filtrado del propio Florentín rompió las líneas defensivas para encontrar a Balbuena en el sector derecho; el lateral sirvió un pase raso al área pequeña donde González, tras toparse en primera instancia con el meta, no perdonó en el rechace para firmar el 1-1. El gol no hizo más que añadir mas tensión si cabe sobre el verde, con varias amarillas y un dominio muy claro de 'La Academia' en los minutos posteriores. Ya en el tramo final, el desgaste físico pasó factura y el choque acabo muriendo en el 1-1. Todo se decidía en la tanda de penaltis.
La resolución arrancó con máximo dramatismo tras el fallo inicial de Pesseti, con un paradón de Baso, y el acierto de Borowik. Racing mandaba, pero la alegría argentina fue efímera. Bryan Lima igualó la contienda y Arthur Sehn adivinó el tiro de Alfonso (1-1). Tras un impecable intercambio de aciertos por parte de ambos bandos, se llegó al quinto turno. José Henrique exhibió una enorme sangre fría anotando a lo panenka, trasladando toda la presión a Ahumada. El zaguero ajustó su disparo, pero el esférico se estrelló de lleno contra la madera. El sonido del poste desató la euforia absoluta del Club Athletico Paranaense, una estampa de júbilo que contrastó de inmediato con las lágrimas de desconsuelo de un Racing Club que volvió a quedarse a las puertas de la gloria.
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