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Hay un capítulo dorado en la historia del deporte cordobés que a menudo se difumina en la memoria. En 2009 y 2010, el Cajasur Deportivo Córdoba conquistó la máxima categoría nacional de fútbol sala femenino, sumando además una Supercopa y una Copa Ibérica a sus vitrinas. Fue un equipo de leyenda que puso a la ciudad en el escaparate y que fue capaz de ganar su primera liga en un Vista Alegre a rebosar, con un gol de tacón a falta de escasos quince segundos para el final. Sin embargo, la crudeza del deporte femenino golpeó con fuerza poco después: la falta de apoyo institucional y económico obligó al club a retirar al equipo de la Primera División, renunciando a la élite de forma drástica sin haber descendido nunca en la pista.

En el corazón de aquella plantilla histórica latía el talento de Sara Moreno (Villarrubia, 1985). La pívot, la primera cordobesa en vestir la camiseta de la selección, forjó una carrera espectacular que la llevó desde sus inicios con catorce años en el Cajasur hasta consolidarse como un auténtico ídolo en Ourense. En tierras gallegas militó durante dieciséis temporadas, intercalando una experiencia en Italia y levantando la anhelada Copa de la Reina en 2017. Retirada en enero de 2025 a los 39 años, vuelve a pisar el parqué de Vista Alegre para este ATENEAS. Hoy, centrada en entrenar a equipos base y en sus proyectos personales, echa la vista atrás para recordar la magia de aquellos años y reclamar la gran deuda de su deporte: el reconocimiento y la profesionalización de una generación entera que se dejó la vida en el 40x20.

PREGUNTA (P). Un año y medio sin competir. ¿Cómo es la vida sin entrenamientos?

RESPUESTA (R). Yo, aparte de jugar, trabajaba, y es lo que sigo haciendo. El trabajo y, de vez en cuando, el gimnasio; no voy a decir que voy siempre, pero voy. Pero jugar, desde que lo dejé no he vuelto a jugar. Ni siquiera una pachanga.

P. ¿Se te hacen largas las semanas? ¿Echas de menos los entrenamientos?

R. Al principio no, porque llevaba ya tantos años entrenando todos los días que no lo echaba de menos. Lo que sí es verdad es que echo más de menos jugar que entrenar. Eso sí.

P. ¿A qué se dedica hoy Sara Moreno? ¿Sigues vinculada de alguna forma al fútbol sala?

R. Sí. Me saqué el nivel uno y el nivel dos de entrenadora, me falta el tres. De momento estoy entrenando a niños de base, llevo un equipo de cadetes en un colegio de Ourense.

Entrevista a Sara Moreno para Ateneas

P. ¿Te gustaría ser entrenadora o tienes otras ambiciones?

R. Me gustaría, pero no a corto plazo. De momento tengo otros proyectos y estoy centrada al cien por cien en eso.

P. Siendo una de las mejores jugadoras de la historia del deporte cordobés, ¿qué precipitó la retirada?

R. La verdad es que me retiré como le gusta a todo el mundo retirarse: encontrándome bien físicamente, no por un estado físico deteriorado ni porque no jugara. En la pista lo daba todo, como siempre. Fue por el proyecto personal que te he dicho, que tenía que dejarlo ya. Tenía 39 años y medio. La última temporada, de hecho, no la jugué entera, jugué media temporada nada más, y el club fue el que insistió y quiso que jugara hasta que empezara con aquello. Jugué hasta enero y ahí lo dejé.

P. Actualmente, ¿qué tienes de cordobesa y qué tienes de gallega después de tantos años allí?

R. De cordobesa lo tengo todo, incluso el acento. Allí se me pega un poco el deje gallego, pero la gente me dice que, después de dieciséis años, se me sigue notando el acento cordobés. Y cuando vuelvo aquí a Córdoba, más todavía.

Entrevista a Sara Moreno para Ateneas

P. Empezaste jugando en Villarrubia. ¿Cómo llega el fútbol sala a tu vida?

R. Empecé jugando a fútbol 7 con los niños, porque en ese momento todavía no se podían federar las niñas. Yo solo entrenaba. Cuatro años después, con once o por ahí, otra niña de aquí de Córdoba que jugaba en el Sector Sur y yo fuimos las dos primeras niñas federadas. Jugué desde los once hasta los trece, cuando vino a buscarme Ricardo [Ruiz, presidente del Cajasur Deportivo en aquel momento] allí a Villarrubia.

También me llamaron otros equipos, incluso el Fray Albino para jugar a fútbol, pero yo era muy pequeña y mi padre no me dejaba andar por ahí, porque el Fray Albino en aquel momento creo que estaba en Primera. Me vine primero a Miralbaida, estuve un año, y Ricardo fue a hablar con mi padre y al final elegí venirme al Cajasur, donde eran todas muchísimo mayores que yo.

P. ¿Probaste otros deportes más allá del fútbol?

R. Sí. En Villarrubia, cuando era pequeña, como no podía competir, jugaba al voleibol y al baloncesto, pero en las extraescolares del colegio. Jugaba allí y venía a Córdoba a competir. Eso fue hasta los once años, que ya empecé a jugar a fútbol y luego me cambié a fútbol sala.

Entrevista a Sara Moreno para Ateneas

P. ¿Y qué tuvo el fútbol sala que te llamó tanto?

R. Que es muy diferente al fútbol. A los jugadores y a las jugadoras de fútbol sala nos gusta más porque es mucho más vistoso, tocas mucho más balón y crea muchísimo más espectáculo. Yo siempre he dicho que en el fútbol, jugando de delantera, que es de lo que juego, si no tocara balón me aburriría.

P. Has estado prácticamente en los inicios del fútbol sala femenino. ¿Cómo has visto la evolución del deporte?

R. Sobre todo, físicamente. Las chicas han subido muchísimo el nivel, porque antes se hacía físico pero no se hacía mucho gimnasio, y ahora la liga es muchísimo más fuerte: si no estás fuerte, no ganas duelos. Yo, precisamente, que jugaba de pívot, hacía ejercicios específicos de esa posición, porque necesitaba tener más fuertes otras partes del cuerpo a la hora de competir.

P. Empezaste en el Cajasur muy joven y con todas mayores que tú. ¿En qué momento te diste cuenta de que aquello iba en serio?

R. Empecé a entrenar con el Cajasur con 14 años. Ese primer año ya me convocó la selección cordobesa -había ido el año anterior-, y cuando jugué el Campeonato de Andalucía con la cordobesa me llamó la selección andaluza y disputé mi primer Campeonato de España, que lo estuve jugando bastantes años.

Entrevista a Sara Moreno para Ateneas

Yo tenía un sueño, que era ascender a Primera División. Las veía por la tele, incluso a la selección, que echaban de vez en cuando un partido del femenino en La 1; era muy raro, pero lo echaban. Siempre tuve en la cabeza que ese era mi reto personal. Era muy difícil, pero sabía que aquí se estaban haciendo muy bien las cosas y que se habían fichado jugadoras de varios sitios, y teníamos un buen equipo. En tres o cuatro años ascendimos, y dos años después ganamos la liga en Primera División. Fue muy fuerte.

P. ¿Cómo recuerdas aquel ascenso?

R. Fue en el pabellón del Sector Sur. En el equipo contra el que jugamos la final [Funeraria Apóstol] estaba Verónica Boquete, que jugaba a fútbol pero estaba allí. Ganamos 9-4, y los cuatro goles los metió ella.

P. Y luego fue todo súper rápido: ascendéis a Primera y tocáis el cielo en nada.

R. Sí. El primer año había equipos muy, muy fuertes y creo que quedamos séptimas, no me acuerdo exactamente. El siguiente año quedamos cuartas y el tercero ganamos la liga. Fue increíble, porque competíamos contra equipos que tenían jugadoras internacionales de fuera; aquí también había alguna brasileña, pero no tenían el nombre que tenían fuera. Nosotras íbamos a jugar contra el Elche, contra equipos que llevaban siete ligas seguidas, y llegábamos allí y ganábamos 7-1. Era una pasada.

El Cajasur Deportivo Córdoba, campeón de la liga en la 2008-09

P. Fueron dos ligas seguidas, Supercopa, Copa Ibérica. ¿Qué había en aquel vestuario? ¿Cuál fue la clave?

R. Nosotras éramos familia. Y aquí me quiero acordar de Inma Baena, que en paz descanse: fue una de las que más nos unió todos estos años. Luego vino gente de fuera, pero ya llevábamos varios años casi con el mismo grupo, y a la que llegaba la integrábamos muy rápido. Inma se encargaba de estar siempre encima de la gente.

Para mí son mi familia. De hecho, a día de hoy seguimos teniendo relación, tenemos un grupo de WhatsApp, nos seguimos viendo. Acabo de estar hace poco en Conil con Isa y con Bestu; a Cristina [García] la he visto más porque he estado jugando contra ella hasta hace nada. A Inma Sojo, a María, a todas.

P. ¿Y qué te encontrabas al día siguiente de ganar una liga?

R. El primer año fue muy fuerte, porque la ganamos faltando catorce o quince segundos aquí en Vista Alegre. Teníamos la liga ganada, pero íbamos a empatar y, por los resultados que se estaban dando, ese empate nos costaba la liga. Y fue un gol de Isa, de tacón, jugando de cinco, con el pabellón lleno. No te lo crees, porque es algo que siempre has soñado. Y te levantas al día siguiente pensando que sois las putas diosas, la verdad.

Entrevista a Sara Moreno para Ateneas

P. ¿Consideras que cumpliste un sueño aquel día?

R. Sí, y además lo cumplí con mi gente: venían muchos amigos míos de Villarrubia a verme, mis padres, mi familia. Siempre he dicho que, aunque haya estado dieciséis años jugando en Ourense, que también es muy especial, el sitio más especial para mí es Córdoba, porque yo soy de aquí. Al final, donde he vivido todo el principio y donde te curtes como jugadora y como persona ha sido aquí.

P. ¿Qué crees que le faltó a Córdoba con aquel equipo? ¿Faltó apoyo, continuidad?

R. Personalmente, yo me fui porque quería buscar otros sitios, vivir otras cosas. Pero creo que institucionalmente no se apoyó al club como se tenía que apoyar, y por eso se tuvieron que ir las jugadoras de aquí y desapareció el equipo. Porque en realidad el equipo nunca descendió. Nunca. Desapareció porque, al final, en el deporte o tienes a alguien que te apoya mucho, o los equipos acaban desapareciendo. Somos, creo, el único club de Córdoba que ha ganado dos ligas seguidas a nivel nacional, que es superdifícil. Y luego varias Copas de Andalucía, una Supercopa, la Copa Ibérica... Creo que debería haber tenido más apoyo, la verdad.

Entrevista a Sara Moreno para Ateneas

P. En 2012 el Cajasur no descendió, sino que renunció a la plaza por tema de dinero. ¿Se veía algo venir desde dentro?

R. Yo ya estaba en Ourense, pero hablaba con ellas y al final de temporada no sabían muy bien cómo iba a ir la cosa. Lo que recuerdo es que estuvieron hasta el último momento esperando a ver si salía el proyecto adelante, porque tenían que fichar jugadoras y como no había dinero no se podía fichar. Al final se tomó esa decisión tan drástica.

P. Has entrado hoy en Vista Alegre y has dicho que te venían muchos recuerdos. ¿Qué es lo primero que se te viene a la cabeza?

R. El día que ganamos la liga, pero también todas las semanas entrenando, las risas, situaciones en aquella mesa de allí con Claudia, con Bestu, con Isa, con todas. Siempre que vengo aquí se te remueve algo.

P. Antes de marcharte definitivamente hubo una salida y una vuelta.

R. Me fui un año, que no llegué ni al año, y volví a fichar por el Cajasur en diciembre o por ahí. Empecé a jugar, me dieron la carta de libertad y a los tres meses me convocó la española. Me gustó que fuera estando aquí, en el Cajasur.

Sara Moreno, durante un partido con la selección

P. ¿Cómo te enteraste de aquella primera convocatoria con España?

R. Fue una pasada, porque tú sueñas con eso. Amparo, que era de aquí de Córdoba y estaba en el equipo, ya había ido creo que el año antes. Yo estaba en mi casa durmiendo y me llamó una amiga que jugaba en otro equipo: “¿No te has levantado todavía? Mira el móvil”. Claro, de aquella no había lo que hay ahora, ni Twitter ni nada. También me escribió Claudia, que jugaba conmigo aquí y que ahora es seleccionadora.

Mi madre estaba en la cocina y me levanté llorando, y ella: “¿Qué te pasa?”. Flipé, porque además iba a Ámsterdam. Yo me había subido a un avión solo con el Cajasur y era la primera vez que iba a viajar fuera. Tenía 19 o 20 años. Una pasada.

P. ¿Y qué se siente al representar a todo un país?

R. Buah, una pasada. Nosotras en el club nos lavábamos las equipaciones, nos las llevábamos a casa. Y llegas allí y me acuerdo de preguntarle a una compañera: “¿Y qué me llevo para ducharme?”. Y me decían: “Tú llévate las zapatillas y tu ropa interior, que allí te dan todo”. Antes de ir te mandan una ficha, pones tu talla y tu número de pie, y te lo dan todo: la toalla, las chanclas, la ropa de vestir.

Y luego, el himno. Eso es impresionante. Yo lloré de la emoción, y estaba muy nerviosa. Me acuerdo de la capitana, que era Alicia Morell y que también fue seleccionadora después. Normalmente suelen estar muy pendientes de la gente que va nueva, y ella y el seleccionador me dijeron: 'Tú sal y haz lo que haces en tu club, ya verás cómo metes“, porque yo hacía mucho el regate de la bicicleta y solía meter mucho gol así. Y metí un gol.

Entrevista a Sara Moreno para Ateneas

P. De hecho, marcaste goles incluso en el Mundial.

R. Sí, metí muchos.

P. ¿Qué se sintió sobre todo en el Mundial?

R. Metí en el primero que jugamos, en Madrid; no me acuerdo cuántos, pero metí casi en todos los partidos. Es muy diferente jugar con tu selección en España. Fue en Torrejón de Ardoz, en la pista del Inter, con el pabellón llenísimo y con jugadores de Primera División viéndolo. Nuestro seleccionador entonces era Arsenio, pero tuvo un problema y fue Venancio el que llevó el Mundial. Y claro, yo se lo decía: “Yo te veía por la tele con los chicos”. Y lo tenía con nosotras en el banquillo. Fue bastante emocionante.

P. Si tuvieses que quedarte con un recuerdo de tu paso por la selección, ¿con cuál te quedarías?

R. Con la final que perdimos en Brasil, en el otro Mundial que jugamos. Les íbamos ganando 4-2, nos empataron, fuimos a la prórroga y perdimos faltando 43 segundos. Lloré mucho porque no habíamos ganado, pero me sentí como campeona, porque si vierais cómo estaba aquel pabellón y lo hostil que era aquello... Las selecciones brasileñas son una pasada jugando, y estar allí contra ellas y yéndoles ganando... Luego fue un bajón, pero bueno.

Entrevista a Sara Moreno para Ateneas

P. Con tantas idas y venidas, ¿cuánto eliges tú y cuánto te lleva el calendario o los fichajes?

R. Yo me fui del Cajasur con Amparo, que también jugaba aquí. Teníamos varias ofertas y eran de equipos parecidos. Con ella tenía muy buena relación y podía haber ido ella a un lado y yo a otro, pero acabamos decidiendo irnos juntas. Aquel año ella metía 50 goles y yo 40 y tantos. Teníamos ofertas de todos los clubes de arriba, del Atlético de Madrid, del Elche, de los que ganaban las ligas... Y al final nos fuimos a un club que quedaba en mitad de la tabla, el Ourense.

Ese mismo año ganamos la liga, la Supercopa y la Copa Ibérica, y allí también ganamos tres ligas seguidas. Nos ficharon a nosotras dos y a otras dos chavalas más, una brasileña, y el equipo que tenían allí era un equipazo. Estaba Bea Seijas, que para el seleccionador antiguo, Arsenio, era una de las mejores jugadoras de España. Y yo, que he jugado con ella, digo lo mismo: es la mejor que ha habido.

P. Y también tuviste una etapa en Italia.

R. Sí. Me fui de aquí en 2010, estuve dos años en Ourense y en 2013-2014 me fui un año a Italia, al AZ Gold Women. Estuve un año allí y luego volví a Ourense.

P. En 2017 llegó la Copa de la Reina, el título que te faltaba. ¿Fue el día más redondo?

R. Sí. Yo había ganado todos los títulos nacionales menos ese, y encima con el Cajasur había perdido una final de Copa precisamente en Ourense: perdimos 5-0 contra el Móstoles en uno de los años en los que ganamos la liga. Y justo con el Ourense gané esa Copa de la Reina en 2017. Para mí es uno de los títulos más especiales, porque la Copa es una de las competiciones que más nos gusta a los jugadores: estás allí tres días conviviendo con todos los equipos. Mola mucho.

P. ¿Qué ha tenido Ourense para que hayas estado tanto tiempo? ¿Lo consideras ya tu casa?

R. Sí. En Ourense me han tratado muy bien, igual que aquí; para mí es como si fuera mi casa, siempre lo digo. Al principio me costó, porque te vas a mil kilómetros, pero luego me facilitaban todo. El Ourense era un club de fútbol sala, pero pertenecía a un club de fútbol, y todos me han tratado súper bien: desde el presidente, que vino aquí a Córdoba con la delegada del equipo para intentar ficharnos, hasta el padre de nuestra capitana, que es el patrocinador principal y ahora es el presidente. Nunca me ha faltado de nada, tío.

P. ¿Cómo recuerdas aquel último partido, en enero?

R. Muy emocionante y muy emotivo, porque no me esperaba muchas de las cosas que me hicieron. Yo lo avisé con muy poco tiempo. Vino familia mía de aquí sin yo saberlo, lloré mucho, y encima empezó el partido y metí el primer gol. Estuve todo el partido llorando: estaba jugando, pero estaba llorando.

P. ¿Y qué queda hoy de aquel Cajasur?

R. Queda la amistad, que al final nosotras no comemos de esto, y eso lo valoro mucho más. Nos falta nuestra Inma, que era nuestro pilar fundamental y la que nos mantenía unidas, pero hacemos lo posible por hacer entre todas lo que ella hacía. Seguimos teniendo la misma relación. Me quedo con eso: con la amistad y la familia, que en realidad es lo que somos.

P. ¿Y del fútbol sala, qué queda en Sara?

R. Que lo echo de menos, pero ya no tengo la edad para jugarlo, y hay veces que me da pena. Me gustaría jugarlo, pero ya no es tiempo de eso. Y también pienso, joder, me da cosa no haber podido ser profesional: yo he estado veinte años jugando en Primera División y ahora podría tener veinte años cotizados. Por eso quiero que eso cambie.

P. Precisamente, ¿qué le falta al fútbol sala femenino para alcanzar esa profesionalización?

R. Que las instituciones y los empresarios ayuden y arrimen dinero, y que se busquen sponsors para la liga. Está Iberdrola, como en el fútbol femenino, pero no se mete tanto dinero como en el fútbol. En comunicación se ha mejorado mucho, pero hace falta venderlo de una manera que sea visible para la gente, porque hay mucha gente que no ve fútbol sala femenino y cuando va le engancha. Eso hay que venderlo; si no lo vendes, no llega. Se está luchando: ahora la mayoría de clubes tienen ya mínimo ocho jugadoras dadas de alta, porque la federación española da subvenciones justamente para impulsar eso. Pero hay clubes que pueden y otros a los que les resulta muy difícil.

Entrevista a Sara Moreno para Ateneas

P. ¿Y los clubes están profesionalizados? Tema de lesiones, psicólogos...

R. Hay clubes que lo tienen, otros a los que les cuesta más y otros en los que se lo tiene que pagar la jugadora. Pero más que antes, sí. En Ourense ahora no hay psicólogo, pero hemos llegado a tenerlo, y venía también a los entrenamientos. Psicólogo, fisioterapeuta... Normalmente suele haber de todo, pero queda mucho para que se iguale.

Muchas veces se habla de la igualdad, de por qué la queremos. Es que nosotras hacemos lo mismo que ellos, entramos a entrenar por la mañana y por la tarde. Y además la mayoría trabajamos, que es lo fuerte. El masculino no. Nosotras tenemos que trabajar.

P. En toda tu trayectoria, si tuvieses que eliminar un recuerdo, ¿sabrías cuál?

R. Una primera fase de ascenso que jugamos aquí: yo estaba súper confiada en que íbamos a subir y fue un palo tener que volver a jugar otro año. Eso me dolió en el alma. Y luego, la espinita de aquella final. Y también la de no haber jugado un torneo oficial con la selección española.

Entrevista a Sara Moreno para Ateneas

P. El Deportivo Córdoba descendió este pasado año de Segunda. ¿Qué crees que le ha pasado al equipo?

R. Yo lo suelo seguir, más o menos pregunto, y sé que hay gente metida que apoya, porque no han dejado de tener apoyo. Lo que pasa es que cada vez está más caro subir a cualquier categoría, porque hay más nivel. Supongo que será cuestión de tener suerte, de hacer un equipo que compagine bien, ascender y luego mantenerse ahí, pero para eso siempre hace falta fichar. Si quieres estar en Primera División puedes hacerlo, porque aquí tienes jugadoras buenas, pero al final siempre tienes que reforzar, porque los demás equipos también se refuerzan.

P. En Córdoba hay nivel: tú eres un ejemplo claro, pero también otras muchas chavalas que te tienen como referente.

R. Claro, aunque yo en mi caso me fui, y no sé si, de haber seguido estando el equipo aquí, me hubiese vuelto. En Primera División estábamos Cristina, yo, Inma Sojo... Es como los jugadores masculinos, que también hay muchos fuera.

El problema es que traes gente de fuera y no le das lo mismo a la que es de aquí. Eso nos ha pasado a nosotras, y pasa en todos los trabajos: si yo te estoy dando lo mismo que una persona de cualquier otra provincia de España, si compito igual y te doy los resultados que quieres que aporte, y encima soy de aquí, de Córdoba... Pero es que eso pasa en todos los sitios, no solo en Córdoba; lo he visto también con compañeras en Ourense. Al final te tienes que gastar más dinero en la persona que traes de fuera, porque si no, no la traes.

Entrevista a Sara Moreno para Ateneas

P. ¿Volverías a Córdoba si tuvieses la oportunidad de entrenar aquí?

R. Hay veces que me escribe el presidente de aquí, del Cajasur, y siempre me dice: “Tú ya tienes el título de entrenadora, cuando quieras tienes las puertas abiertas”. Y yo le digo: “Puf, para que yo me vaya...”. Tengo mi vida hecha en Ourense, tengo mi pareja, vivo allí y tengo mi trabajo, que llevo dieciséis años en lo mismo; fue el que me dieron cuando llegué y no lo he cambiado. De momento no. Quién sabe, nunca se puede decir que no, pero de momento no me voy a dedicar a eso.

P. A una niña de Villarrubia o de Córdoba que esté empezando ahora a jugar a fútbol sala, ¿qué le diría Sara Moreno?

R. Que al final yo cumplí los sueños que tenía, sobre todo el de jugar con el equipo de mi provincia en Primera División. Las niñas y los niños tienen oportunidades, pero hay veces que no se dan. Yo tuve la suerte de caer en el sitio en el que tenía que caer y al final todo se me dio.

Entrevista a Sara Moreno para Ateneas

A veces lo pienso y digo: hostia, qué fuerte, yo siendo de Villarrubia. Porque mucha gente me dice: “Es que tú no ves todo lo que has conseguido”. Claro, porque para mí es algo que he vivido yo. Cuando vengo aquí, alguna vez que vengo a ver a los chicos, la gente me saluda, o hay niñas que te piden fotos, y tú lo ves normal. La última vez me hicieron una foto ahí arriba con Cristina y mi sobrino me decía: “Tita, ¿por qué te hacen una foto?”.

P. Para cerrar: ¿qué crees que te debe Córdoba y qué le debes tú a Córdoba?

R. Yo a Córdoba le debo todo. Aquí me formaron como jugadora y como persona, y los valores que me dieron los he llevado por todos los sitios donde he ido. Para mí es mi casa y me lo dio todo. Esperemos que vuelvan otra vez, algún día, al lugar donde se merecen.

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