El filial, entre la permanencia y la incertidumbre

Lance del encuentro entre el filial cordobesista y el de la UD Las Palmas en El Arcángel el pasado lunes | ÁLEX GALLEGOS

De aquí al final de temporada, todo lo que se juegue de manera oficial en El Arcángel será una final. A vida o muerte. Catorce partidos le quedan de margen a un Córdoba B, que irá con todo a por la permanencia. De momento, el primer paso lo consiguieron el pasado lunes con el triunfo ante Las Palmas Atlético (2-1), después de cinco jornadas sin conocer la victoria. Un duelo vibrante entre dos conjuntos de la zona baja de la clasificación, que los blanquiverdes resolvieron a base de esfuerzo y tesón. Un carácter del que deberán contagiarse sus compañeros del primer equipo, conscientes éstos de que tendrá que protagonizar una heroica aún más complicada, tanto por la situación como por la categoría. Eso sí, para el filial será tan importante su propio camino de aquí al final de curso, como el de los mayores.

Los pupilos de José María García ocupan actualmente la decimosexta plaza con 26 puntos, es decir, el puesto que disputaría el playoff de descenso. Tienen la zona de permanencia a tres puntos de distancia, la cual marca el Mérida (29), y el próximo sábado (16:00 horas) visitan al Jumilla, otro adversario enquistado en la zona roja. Por tanto, sacar algo positivo de ese choque serviría -como mínimo- para alejarse un poco más de la caída directa. El gran lastre para el filial blanquiverde es que en su camino a la épica no dependerán de ellos mismos. Pese a que logren sobre el césped su plaza en la división de bronce, serán los resultados del primer equipo los que determinen en qué categoría estarán el próximo año. Un doble hándicap, tanto deportivo como psicológico, con el que también tendrán que lidiar.

A esos condicionantes se suma además la pérdida de jugadores importantes semana tras semana. El jienense Álvaro Aguado, uno de los activos de referencia del equipo desde el inicio de campaña, se encuentra cada vez más asentado en la dinámica de Jorge Romero, mientras que Waldo, el máximo goleador de la plantilla, también ha visto recompensado su buen rendimiento con el debut en Segunda en las últimas semanas. Otros como Víctor Mena o Soler han participado también de manera intermitente. Por esta razón, la nueva directiva ha decidido reforzar al equipo en su doble propósito, para cuya tarea han llegado Filip Jankovic, Kike Echavarri, Emiliano Ghan, Jorge Gravi, Tomás Prieto, Chuma y Esteve, éste último descendiendo de la primera plantilla, y que ya gozó de minutos en el partido ante el cuadro isleño. Por otro lado, han salido Falín, Ebu, Marcos Drommel, Hornero, Alberto García, Kevin y Víctor Díaz, siendo los dos últimos en calidad de cedidos.

El técnico blanquiverde tiene por delante un duro trabajo de aclimatación para las nuevas incorporaciones, que se presuponen capitales para obtener el objetivo. Una tarea titánica en la que primero deberán mirar los resultados propios, para luego poder contemplar los de otros. No obstante, el conjunto cordobesista ya sabe lo que es protagonizar una hazaña así, pues ya la consiguió la pasada campaña con Romero en el banquillo. Después de 24 partidos, el filial ocupaba la decimoquinta plaza, aunque con los mismos puntos que tiene actualmente y empatado con el Recreativo, el cual marcaba la plaza de playout. Un balance de seis victorias, cuatro empates y cuatro derrotas en la recta final certificó una sobrada permanencia en el undécimo lugar con 48 puntos. Ya saben lo que es ser valientes.

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