El examen de Sandoval: desde cero (y más atrás)

Sandoval, en la Ciudad Deportiva | ÁLEX GALLEGOS

No necesita presentación alguna. Mucho menos requiere relación de méritos. Y para nada le es exigible carta de recomendación. Su cargo lo ostenta, a ojos de la afición y del club, por derecho. Aunque antes de asumirlo tuviera que verse fuera del mismo. Es José Ramón Sandoval, el hombre que meses atrás consiguiera un éxito con escasos precedentes. El madrileño vuelve a estar al frente del Córdoba después de una salida con tintes de culebrón venezolano y tras el adiós repentino del que fuera elegido para ser su sucesor. De su mano el conjunto blanquiverde espera solventar, en el césped, los problemas surgidos en los despachos. La tarea es complicada, como casi todas a las que se enfrenta el preparador de Humanes desde que debutara en los banquillos del fútbol profesional. El comienzo de la campaña 2018-19 del cuadro califal también es el inicio del examen del entrenador que obrara el milagro de la salvación en junio.

Atrás quedan ya los pasajes más inquietantes del más reciente relato del Córdoba. Del pasado forman parte Francisco Rodríguez, técnico sin estreno oficial, y Luis Oliver, el director general deportivo que volcara la balanza en su contra. Si bien Jesús León, el presidente que le abre la puerta de nuevo, fuera partícipe de su marcha. Todo aquello nada importa ahora, momento en que toca partir desde cero. Es ahí donde tiene su principal prueba José Ramón Sandoval, que en sus tres últimos intentos de primeras sufrió otras tantas destituciones. La suerte no sonríe al madrileño en cuanto a lograr éxito se refiere cuando dirige a un equipo desde el principio de una temporada. Sólo su primera etapa como entrenador del Rayo Vallecano alivia ese peso.

Después de conseguir un histórico ascenso, el primero en su historia, del filial del club franjirrojo a Segunda B, Sandoval fue llamado a construir un Rayo con ambiciones de Primera. En la campaña 2010-10 devolvió a la escuadra madrileña a la élite por la vía directa en el primer curso en que se abría la batalla del play off en Segunda A. Su acceso al fútbol profesional lo fue por todo lo alto, más si se tiene en cuenta la entidad de algunos de sus rivales. Como el Betis construido por Luis Oliver -casualidades de la vida- que fue campeón sólo con la discusión del equipo entrenado por el de Humanes. Una temporada después logró mantener a los rayistas en la máxima categoría, apuro extremo mediante. La consecución de la permanencia no le valió para seguir.

Sus dos primeras campañas desde cero con el Rayo Vallecano son las últimas hasta ahora que concluyera con éxito. E incluso, que finalizara. Después de su paso por la entidad franjirroja, el técnico del Córdoba se convirtió en un experto en situaciones dramáticas pero perdió crédito como abanderado de retos en el punto de salida. En la temporada 2012-13 suplió a Manolo Sánchez en un Sporting de Gijón sumido en una importante crisis: estaba sólo un punto por encima del descenso a Segunda B en la novena jornada. El técnico de Humanes dejó a los rojiblancos décimos y se ganó la capitanía de la nave para la siguiente campaña. El nerviosismo de la entidad asturiana acabó con su periplo en El Molinón, pues fue despedido en la jornada 37 con el equipo a un punto del play off.

Más compleja fue si cabe su aventura en Granada, en cuyo banquillo recaló a cuatro jornadas del final de la Liga en Primera. Los nazaríes eran penúltimos y estaban a seis puntos -con doce en juego- de la permanencia. El curso en el Nuevo Los Cármenes terminó con fiesta y una justa recompensa para Sandoval, que sin embargo no logró impedir su cese a las 25 fechas del campeonato 2015-16. Tras su doble experiencia agridulce Sandoval buscó la alegría en el Rayo Vallecano, que se le encomendó para regresar de nuevo a Primera. La segunda etapa del madrileño con los franjirrojos sólo duró 13 encuentros de Segunda A. De ahí hasta el pasado mes de febrero, cuando el Córdoba llamó a la puerta del preparador para hacer posible el milagro de la salvación en la categoría de plata. El principio, el nudo y el desenlace de esta última historia bien la conoce todo el mundo en El Arcángel. El conjunto blanquiverde completó una gesta casi única gracias a una mentalidad combativa y vencedora que el entrenador quiere retomar a partir del sábado ante el Numancia. El pasado poco interesa a una afición que mantiene su visión positiva del de Humanes.

No es para menos, porque José Ramón Sandoval cumplió su cometido con un balance pocas veces registrado a orillas del Guadalquivir. Bajo su mando la escuadra califal acumuló diez victorias en 16 choques, de los cuales apenas perdió cuatro; sumó, por tanto, un total de 32 puntos de 48 posibles -un 66,7%-; marcó 27 goles y encajó sólo 16. Las cifras hablan por sí solas y trazan por sí mismas la línea ascendente de los blanquiverdes en un tramo final de curso en el que lo imposible dejo de serlo para ser absolutamente real. A estas estadísticas se aferra en la actualidad del Córdoba, que otorga al entrenador madrileño plenos poderes para motivar tanto al vestuario como a sus seguidores para olvidar el verano más atípico y duro que se recuerde por estos lares. Por su parte, el preparador aguarda el arranque de la temporada con el deseo de acabar con su dinámica de decepciones cuando asume las riendas desde cero.

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